armonización

LA MUERTE PUEDE IMPULSAR LA VIDA

Todos en algún momento de nuestra existencia, hemos de sufrir la experiencia de la muerte; cuando eso sucede puede ser un buen momento para dar un nuevo impulso a nuestra vida.

Contacto con la muerte

Cuando yo tenía 23 años de edad, mi padre que siempre había gozado de buena salud, de un día para otro empezó a sentirse mal y comenzó a sufrir molestias extrañas. En la consulta, los médicos determinaron operar inmediatamente. La operación solo sirvió para confirmar lo peor: Melanoma Carcinoma generalizado en el tubo digestivo. Después de dos meses de sufrimiento, él exhala su último suspiro y nos deja a mi madre y a nosotros sus 5 hijos (yo soy el mayor), mirando hacia el cielo tratando de buscar una explicación.

La única respuesta que apareció en el fondo de mis pensamientos fue, Dios me está preparando para algo, no sé qué es, pero lo descubriré.

Seguí mis estudios de Ingeniería y finalmente me titulé. Ejercí como Ingeniero Civil Químico en varias empresas y en diferentes ciudades, hasta que 20 años después de salir de la universidad, descubrí para qué me estaba preparando Dios. Me convertí en terapeuta y a los pocos meses me desarrollé como Coach en Regulación Emocional. La experiencia vivida con mi padre, me ha ayudado a empatizar mucho más fácilmente con aquellas personas que han sufrido la pérdida de un ser querido, y que esa pérdida los ha dejado entrampados emocionalmente.

Recuerdo a una viuda que llegó a mi consulta, llevaba 14 años de luto. Aún lloraba los cumpleaños del esposo difunto y ni hablar del aniversario de su fallecimiento. Apelando a mi propia experiencia (Lloré a mi padre por los tres años siguientes a su partida), con la inspiración del Cielo y enseñándole las herramientas que he aprendido, finalmente ella logró asimilar correctamente la partida de su marido. Le cambió su vida. Aprendió a disfrutar los momentos más sutiles y a gozar de la vida junto a sus hijos y nietos.

Momento para cambiar

Recuerdo cuando yo era joven. Mis padres tenían un grupo de amigos con los que siempre se reunían para celebrar y disfrutar. Nosotros jugábamos con los hijos de ellos. El esposo (tío Jorge) trabajaba en la marina y siempre era más bien retraído, un poco serio y participaba poco de las bromas que surgían en los encuentros.

En una oportunidad al tío Jorge le tocó una misión en La Antártida. Antes de llegar allá en pleno viaje por los canales del sur, se le declaró una apendicitis que pasó rápidamente a peritonitis. En el buque que viajaba no había cirujano y no existían las condiciones para operarlo. El buque tuvo que regresar a Punta Arenas lo más rápido que podía. Cada cierto número de millas, los marinos debían bajar a tierra a buscar nieve para detener el avance de la infección en su abdomen. Finalmente lograron llegar al hospital de Punta Arenas, donde una operación de emergencia le salvó la vida.

Esta experiencia al Tío Jorge le significó como nacer de nuevo. Recuerdo perfectamente que cambió su forma de ser, se convirtió en un ser mucho más entretenido, amistoso, conversador y sobretodo gozador de la vida.

He oído de otros experiencias similares, de personas que han transformado su forma de ser, después de la partida de algún pariente cercano o amigo muy querido.

Resistencias

En mi consulta cada cierto tiempo me toca acompañar a alguna persona que llega con sufrimiento por la partida de un ser querido. El desconsuelo y la tristeza son tan grandes que les impiden ver el verdadero sentido de la muerte.

Todos estamos irremediablemente destinados a partir de este mundo en algún momento. Sin embargo, nos aferramos a la vida y “amarramos” a nuestros seres más cercanos tratando de impedir que sigan su camino.

La experiencia de la muerte, debe ser un recordatorio de que estamos de paso y que debemos cumplir con lo que vinimos a hacer: “Crear”, “Aprender” y “Disfrutar” la vida.

Esto último puede ser un tanto difícil de asimilar e internalizar si no se cuenta con el apoyo terapéutico adecuado.

Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

Coaching y Mentoring en Técnicas de Regulación Emocional

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Gozar la Vida

¿La vida es para sufrir o gozar?

Sufrir o gozar la vida: Desde corta edad se nos enseña que la vida tiene mucho de sufrimiento, sin embargo creo que es fundamental que aprendamos a rescatar el sentido gozoso de la vida.

Nuestra historia personal

En general en nuestra cultura se nos inculca que “la vida es dura”, “nada se obtiene sin sacrificio”, “Si quieres triunfar debes trabajar muy duro”, “En la vida nada se regala”, etc.… podrás incluir algunas frases más del mismo estilo.

Son frases que obedecen a un paradigma típico en que, con buena intención, se nos enseña a enfrentar la vida real. Sin embargo, encubierto viene un mensaje implícito que impide que aprendamos a disfrutar de las cosas buenas que nos provee la vida.

Al tener estos mensajes impresos en nuestro ADN, quedan impregnadas cada una de nuestras células, lo que nos hace sentir culpa cada vez que recibimos algo sin esfuerzo; o que el pasarlo bien está prohibido.

Por eso pensamos que lo natural es que la vida tiene un sentido doloroso. Una de mis abuela me decía cuando yo era pequeño: “si te duele es porque estás vivo”. Oculto va el mensaje que “la vida es dolorosa” .

Y es tan fuerte este patrón que de alguna manera nos convertimos en seres sufrientes y lo peor de todo es que lo transmitimos sin darnos cuenta de generación en generación.

¿Sufrir o Disfrutar la vida?

Mmmmmm….. y ¿Realmente debe ser así? ¿Es cierto que la vida debe ser dolorosa para vivirla?

En lo personal yo estaba completamente convencido que la respuesta a esa pregunta era un rotundo e implacable “si”. Sin embargo, recién hace algunos años atrás me di cuenta que estaba muy equivocado.

Realmente la vida no tiene por qué ser dolorosa. Es más, está bien que uno pueda disfrutar y pasarlo bien. Aún más, tenemos el derecho a disfrutar en la vida y descubrir el sentido gozoso de la vida.

A mi parecer, yo creo que se ha sobrevalorado el sentido de sacrificio y postergación, lo que hace que nos sintamos en la necesidad de desprendernos de nuestro yo y deponernos por lo demás.

Lamentablemente eso no es gratis, produce un efecto muy fuerte sobre nuestra autoestima y hace que nos desvaloricemos de tal forma que finalmente perdemos nuestra identidad. Lo peor de todos es que asumimos que así debe ser.

Desaprender para Reaprender

Después de trabajar con un terapeuta que me ayudó a replantearme los aspectos de la vida, tomé conciencia que en realidad más que sacrificarse para “Gozar del Cielo” una vez que ya no esté en este mundo, en realidad lo que debemos hacer es procurar crear el Cielo aquí, en este mundo terreno, donde estamos viviendo.

La vida siempre nos deparará sinsabores, sin embargo, ahora entiendo que el sentido de esos sinsabores, son más bien de aprendizaje. Aprendizaje para desarrollar nuestras potencialidades.

Lamentablemente nos pasa que fácilmente nos quedamos “pegados” en lo doloroso y no salimos de ahí.

Por eso es necesario que “Desaprendamos”, desprendiéndonos de los consejos y sentencias que, con buena voluntad, nos fueron inculcando desde temprana edad. El reaprendizaje es el paso siguiente, que nos permite dimensionar de forma correcta el verdadero sentido de lo “aparentemente” negativo que nos pasa.

Mi experiencia personal

Cuando yo tenía 23 años de edad, mi padre falleció a los dos meses de haber sido diagnosticado de un cáncer generalizado. Después de terminar con los servicios religiosos y dejar descansando los restos de mi padre en el campo santo, volví mis ojos al Cielo y envié una pregunta al Padre Dios “¿Por qué?”

Y durante varios meses y años seguí preguntando ¿Por qué suceden esas cosas que al parecer son malas? Lo más natural es quedarse sin padre cuando uno ya es profesional y ha formado una familia. Sin embargo, cuando el padre que parte tiene 50 años de edad y yo el mayor de mis hermanos tan solo 23 años, pareciera ser un “castigo”.

Con el tiempo descubrí que ese dolor sufrido en carne propia, me ha permitido entender y comprender a muchas personas que llegan a mi consulta buscando alivio a sus dolencias. Al actuar desde la experiencia personal, me ha permitido ayudar a levantar otras personas, actuando desde lo más íntimo del corazón de esas personas.

Recuerdo haber recibido en mi consulta a una señora que llevaba 15 años viviendo el duelo de su marido. Su apego era tan fuerte que fue necesario trabajarlo delicadamente y con mucha paciencia, hasta que comprendió que ella podía y debía seguir con su vida a pesar del dolor de la partida de su compañero de vida.

Recuperó su vida y logró descubrir que todavía le quedaban muchas cosas por hacer y reaprendió que el goce de la vida se juega en las pequeñas cosas.

Ejercicio práctico

Si bien es cierto que sufrimos a veces cosas dolorosas, también recibimos cosas que nos hacen sentirnos alegres y dichosos.

Lo importante es preguntarse, en el caso de eventos dolorosos, qué debo aprender de ellos. Y luego de aplicar ese aprendizaje, descubrir las cosas bellas que nos regala la vida y esas sí cuidarlas y mantenerlas vivas en nuestro interior, de manera de disfrutarlas el mayor tiempo posible.

Una forma de poder aplicar este aprendizaje es desarrollar el ejercicio del agradecimiento en forma diaria.

El agradecer produce un efecto muy potente en nuestro ser, es una de las emociones de más alta frecuencia y es capaz de encender todas nuestras células de una vitalidad poderosísima.

Rhonda Byrne, en su libro “La Magia”, plantea un ejercicio de agradecimiento que quiero proponerte que lo hagas.

El ejercicio consiste en que escribas diariamente por 27 días, diez cosas por las cuales te sientes bendecido. La forma de escribirlos es la siguiente:

Me siento bendecido por ….(escribir de qué te sientes bendecido)… porque …(Escribir la razón por la que te siente bendecido).

Luego de escribirlos, leelos uno por uno y al terminar de leer cada uno dices “Gracias, gracias, gracias”.

Me gustaría mucho conocer tu opinión haciendo este ejercicio. Déjame una nota abajo en los comentarios y comparte con nosotros tu experiencia.

Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

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El miedo paraliza

EL MIEDO ¿Cómo enfrentarlo?

El miedo surge cada vez que nos sentimos amenazados o en peligro

Qué es el miedo

Según el diccionario de la Real Academia Española, el miedo es “Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Cada vez que experimentamos una sensación de peligro o que pudiéramos salir dañados frente a una situación o acontecimiento, se activa un sistema detonante que nos prepara para enfrentar el peligro o para huir de él.

 

Por qué se produce

Aunque parezca extraño, el miedo es absolutamente necesario. Como especie no existiríamos si no fuera por el miedo. Desde los tiempos prehistóricos, cuando nuestros antepasados cavernícolas debían procurar su alimento y salían a cazar Mamuts, siempre debían estar atentos al tigre dientes de sable que salía a cazarlos a ellos. Ya sea en los cavernícolas, en el hombre moderno o en cualquier animal vivo, siempre se activa el mismo mecanismo cuando se experimenta miedo.

El cerebro está continuamente escaneando alrededor del individuo, detectando cada situación o evento que ocurre alrededor de él, incluso mientras duerme. En cuanto aparece una amenaza de peligro, se activa la amígdala cerebral localizada en el lóbulo temporal y desencadena todo un mecanismo que lo prepara para luchar o huir, según sean las circunstancias.

Efectos en el organismo

En cuanto es detectado el peligro, la amígdala cerebral estimula la secreción de hormonas, como la Adenocorticotropina, el cortisol y la corticotropina. Estas hormonas desencadenan una serie de cambios físicos en el cuerpo. Mediante estas hormonas se activa el sistema nervioso autónomo (no consciente) preparando al organismo para luchar o huir: La sangre se desvía a los músculos desde aquellas partes no esenciales, como la piel y los intestinos. El corazón late con más fuerza y la respiración se hace más profunda y rápida. Se interrumpe la digestión y secreción de fluidos. Los sentidos se agudizan y la concentración mental se centra en el objeto del peligro.

 

Efectos sobre la mente

Este mecanismo puede activarse ya sea por un evento real o bien por algo imaginario. Como somos seres pensantes y tenemos conciencia de que existimos, nuestra mente en ocasiones puede jugarnos malas pasadas. Especialmente en personas que tienden a evaluar en exceso un evento imaginándose los peor y finalmente creyendo que eso peor es lo que les ocurrirá. No hay peligro real, es más, probablemente nunca ocurra lo que están pensando, sin embargo, el mecanismo del miedo se desencadena igual, como si fuera real. Ahí surgen las ansiedades y los síntomas de estrés agudo. De perdurar en el tiempo esta sensación, puede desencadenar en un estrés crónico lo que afecta al organismo enfermándolo, en una primera instancia con dolores musculares, tensiones y de seguir manteniéndose en el tiempo en segunda instancia podría causar efectos sobre el metabolismo como resistencia insulínica o derechamente diabetes, desarrollar problemas para dormir, cansancio generalizado, angustias y ansiedades fuera de control.

 

Qué hacer con el miedo

Lo primero que hay que hacer es enfrentar el miedo y evaluar qué tan real es. Aceptar solo el miedo fundamentado en algo concreto y si es algo mental, aprender a regularlo y disminuirlo. ¿Cómo? Una forma es analizar la probabilidad de ocurrencia del objeto de nuestro miedo. Otra forma es analizar qué tan peor puede ser. A menudo cuando dimensionamos lo “peor peor” que puede ocurrir, generalmente nos damos cuenta que eso no es tan terrible y si ocurriera podemos hacerle frente tomando medidas de prevención o de reparación.

Obviamente si existiera algo patológico, siempre se debe consultar con un especialista, porque en esos casos se requiere un apoyo adicional para hacerle frente y desactivar esas alarmas.


Carlos Schafer Ramos

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Las 8 Claves para liberar el estrés laboral

Recientemente revisaba las estadísticas sobre una encuesta efectuada a 2.000 trabajadores en el año 2015. El 82% de ellos manifestaban sentirse con algún grado de estrés y ansiedad frente a sus desafíos laborales. Lo que más me sorprendió es que el 71% de ellos decía no haber buscado ningún tipo de ayuda.

Cada vez más sentimos que estar estresados es normal y como es normal no sentimos que sea necesario hacer algo para solucionarlo.

En este punto quiero detenerme para explicar que existen dos tipos de estrés:

  1. Disestrés: Este es el estrés que se produce cuando experimentamos un evento como amenazante para nuestra integridad física, mental y/o emocional. Al experimentar un evento amenazante se activa el Sistema Nervioso Simpático y prepara todo nuestro ser para Luchar o Huir. Cuando permanecemos mucho tiempo con el Disestrés activo, podríamos generar un estado de estrés crónico en que se afecta seriamente la salud de nuestro cuerpo físico y mental.

  2. Euestrés: Es el estrés que se produce cuando debemos enfrentar un desafío y comúnmente presupone un premio si logramos salir airosos del desafío. Por ejemplo, si queremos cambiarnos de trabajo y postulamos a un nuevo cargo laboral. Como nuestro objetivo es quedarnos con el puesto, con toda seguridad presentaremos síntomas de estrés y ansiedad al momento de presentarnos a la entrevista de evaluación. Sin embargo, a diferencia del anterior, en este caso estaremos estimulados a actuar de la mejor forma, desplegando todas nuestras destrezas y habilidades, porque el premio es quedarse con el puesto.

En este sentido, cuando la ansiedad se une al miedo, corremos peligro de paralizarnos, angustiarnos y deprimirnos. Por el contrario si la ansiedad se une a un estímulo, estaremos motivados y deseosos de conseguir lo que sea. En este estado podríamos trabajar durante horas sin sentir cansancio, ni desgano.

Otro concepto importante es que cada persona es diferente a otra y por lo mismo los niveles de estrés no se pueden estandarizar para todos por igual. Es decir, lo que a una persona le produce estrés a otra probablemente no le cause el mismo nivel de estrés, o incluso podría ser agradable. Un ejemplo es el salto en Benji. Saltar desde una altura a mi en lo personal me produce un estrés máximo y creo que nunca lo haría. Sin embargo, hay un número no despreciable de personas que encuentran estimulante saltar con un elástico amarrado a los pies. Y quizás lo repetirían más de una vez.

Conociendo todo esto, te invito a ti como lector de este blog, que revises en tu vida personal qué cosas son las que te causan estrés, analices qué emoción está involucrada y que busques cómo enfrentar esa emoción aceptándola, usándola adecuadamente. Luego aplica estas ocho claves para ayudarte a reducir los efectos y liberar tu estrés laboral.

1.- Reconocer y Aceptar lo que estás sintiendo

Es fundamental darse cuenta cuando algo nos está incomodando reconociendo la emoción que está subyacente a esa sensación. Si logras identificar la emoción, podrás enfrentarla y tomar acción. Recuerda que los parámetros de medición son unipersonales, por lo que algo que a ti te produce estrés, no necesariamente a tus colegas les afecte de igual forma que a ti. Entonces revisate desde tu interior sin compararte más que contigo mismo y con algún otro evento que hayas sufrido anteriormente.

2.- Enfrentar el miedo

La mayoría de las veces sentimos estrés frente a algo que nos produce miedo. El miedo es una de las emociones más limitantes y que produce mucho disestres. Es fundamental identificar qué cosas te causan miedo y luego aprender a enfrentar ese miedo…con valentía.

Una técnica muy efectiva para enfrentar nuestros miedos es preguntarse “¿Qué es lo peor – peor que puede pasar?

A menudo te darás cuenta que en la realidad lo peor – peor no es tanto como uno lo pensaba.

3.- La respiración es clave

Cuando tenemos un evento que nos produce mucha ansiedad, aplica el patrón de respiración 4×4. Significa que inspiras por la nariz contando mentalmente hasta 4 y luego exhalas también por la nariz contando mentalmente hasta 4. Esta técnica permite reducir cualquier emoción no deseada, pudiendo llevarla a nivel “Cero” en pocos minutos.

4.- Aplicar herramientas de regulación emocional

Las emociones nos provocan cambios en nuestra postura corporal.

Cuando estamos tristes y acongojados por ejemplo, tendemos a encorvarnos ocultando nuestro pecho, como protegiendo nuestro corazón. Cuando estamos alegres, por el contrario, extendemos los brazos y abrimos nuestro pecho en movimiento totalmente al contrario de la emoción anterior.

Así como la emoción causa efectos en nuestro cuerpo, nosotros podemos adoptar una postura corporal e inducir la emoción acorde a la postura que adaptamos.

Una de las posturas más útiles es la del héroe, la misma que muestra Súperman: con los pies separados al mismo ancho de nuestros hombros, coloca tus manos empuñadas en la cintura y luego mira al frente, con actitud desafiante. Después de dos minutos en esta postura, te sentirás muy bien y con más confianza en ti mismo.

Puedes ensayar otras posturas de ganador, observa cómo se mueven las personas que definimos como exitosas; Cómo camina un gerente, el presidente de los Estados Unidos, la persona que tu admiras, etc.

5.- Ejercicio Físico

Hacer ejercicio físico por unos 20 a 30 minutos diarios, permite liberar suficientes endorfinas para hacernos sentir bien. Las endorfinas son las hormonas del bienestar y es muy conveniente que tratemos de “regar” nuestro torrente sanguíneo con esta hormona periódicamente para contrarrestar los efectos del estrés laboral.

6.- Contacto con la naturaleza

En el Hospital de Filadelfia en Estados Unidos, los médicos publicaron en los años 70 un estudio realizado a los pacientes del post operatorio de una cirugía gástrica. Notaron que los pacientes que se ubicaban en una habitación cuyas ventanas daban al muro del edificio contiguo, se recuperaban más lento que los pacientes que estaban en una habitación donde podían observar las copas de los árboles del jardín del hospital.

Si tan solo observando las copas de los árboles a través de la ventana, puede ayudar a la recuperación de un enfermo, imagina qué se puede conseguir si tu te conectas periódicamente con la naturaleza. Te recomiendo que camines descalzo por la arena de la playa o por el pasto, que abraces un árbol, que observes los colores verdes de los arbustos y árboles, escucha el canto de los pajaritos, siente los olores de la naturaleza. En fin, emplea los cinco sentidos para conectarte periódicamente con la naturaleza.

7.- Alimentarse bien.

Tratar de comer cuatro comidas importantes del día a las horas correspondientes, sin saltarte ninguna: Desayuno, almuerzo, merienda de media tarde y cena. Procura comer proteínas, carbohidratos y ensaladas en cantidades adecuadas y en equilibrio lo más perfecto posible. Recurre al apoyo de un profesional en nutrición o asesórate adecuadamente sobre nutrición para ingerir los alimentos en cantidad y calidad adecuados a tu cuerpo físico.

8.- Dormir bien.

Puede parecer más fácil decir que hacer, sin embargo es fundamental que busques por todos los medios, la forma de dormir adecuadamente, durante el tiempo que tu cuerpo necesita descansar. Hay personas que duermen solo 5 horas diarias y funcionan bien. Otros necesitan dormir 7 hrs. o más. Descubre cuántas horas necesitas dormir y procura brindarte ese número de horas de sueño.

A veces aparece el insomnio o en ocasiones quedamos con el “motor en marcha” y nos cuesta bajar las revoluciones para poder quedarnos dormidos, debido a que pensamos y repensamos algún problema o desafío que nos inquieta. Hay un par de “Trucos” que puedo dejarte para que los practiques y te ayudes a bajar las revoluciones mentales:

  • En ocasiones tomar un baño relajante ayuda a bajar las revoluciones de un día agitado y el cuerpo en forma natural se prepara para descansar.

  • Meditación So Ham. La meditación es una excelente herramienta para poder bajar las frecuencias cerebrales y dejarlas en nivel alfa, que es la que adopta nuestro cerebro cuando dormimos. Si no tienes experiencia en meditación, te dejo un Audio Aquí para que practiques la meditación So Ham. Consiste en “Mentalizar” el sonido “Soooooo…” cuando inspiramos por la nariz y luego al exhalar también por la nariz, se mentaliza el sonido “Haaaaaammmm….” se pronuncia como “Jaaaaaaaamm”. Baja este audio y escúchalo en la noche al momento de ir a dormir.

Espero que estos consejos sean de utilidad para ayudarte a disminuir tu estrés y ansiedades.

Déjame tus comentarios abajo de este artículo y si tienes consultas o preguntas, no dudes en comunicarte conmigo, estaré encantado de resolver las dudas que puedan surgir en ti.

Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

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¡ ME SIENTO TERRIBLE…

…se me apreta la “guata”, me dan ganas de vomitar, no sé qué me pasa. Siempre me sucede esto, cuando tengo examen en la U, a veces me tengo que devolver del paradero a la casa, mareada y con la cabeza zumbando de dolor, a acostarme y dormir todo el día”

Es lo que me dijo Bernarda (Se han cambiado los nombres y algunas circunstancias para mantener el anonimato), estudiante de segundo año leyes, cuando llegó por primera vez a mi consulta.

Después de la primera sesión con nuestras técnicas de manejo emocional, sus eventos disminuyeron en intensidad. A la segunda sesión conversamos acerca de lo que le pasaba. También tenía dificultades para relacionarse con su papá. Él es un gerente de una importante empresa en el sur y espera que su hija sea la mejor profesional de Chile. Bernarda sufría cada vez que su papá la venía a visitar al departamento, que él le rentaba en Santiago, mientras sacaba sus estudios. El es muy autoritario y ella no sabía cómo explicarle que no le gustaba leyes, la carrera que sus padres le dijeron que estudiara.

Su papá la quiere mucho, es hija única y siempre se ha preocupado de entregarle lo mejor, sin embargo, cuando él le expresaba lo orgulloso que se sentía de ella viéndola como la abogada número uno de Chile, Bernarda callaba y luego buscaba alguna excusa para retirarse a su pieza a llorar en silencio.

A la tercera sesión, sus eventos eran bastante menos frecuentes, ya había aprendido la forma de regular los episodios que le causaban náuseas y dolor de cabeza. Sin embargo, cuando terminó de comprender que lo que le pasaba era que estaba sufriendo de un estrés crónico, producto de haberse reprimido y relegado para darle en el gusto a sus padres y forzarse a estudiar algo que no le gustaba para nada, recién ahí vio una luz al final del túnel.

Con nuestra terapia descubrió que ella no iba a querer menos a sus papás si confrontaba la realidad. Tampoco ellos tenían por qué despreciarla si les decía la verdad. Por lo tanto se puso a trabajar firme en redescubrir su verdadera vocación y a fortalecer su autoestima hasta eliminar por completo los episodios por los que había venido a consultar.

A la cuarta sesión, me contó que ya había hablado con sus dos papás y que se había sentido súper bien mientras les contaba que si seguía en leyes no iba a ser una buena profesional, porque no era su vocación y también fue capaz de decirles a ellos que no le gustaba para nada cuando su mamá la reprendía por que su pieza no estaba lo suficientemente ordenada y que tampoco le gustaba cuando su papá no la dejaba hablar cuando discutían acerca de su futuro.

Fue la última vez que vino a mi consulta.

Este mes supe que Bernarda se había titulado de Ingeniero Civil Industrial y que ya contaba con un contrato de trabajo en la empresa que ella hizo la práctica de quinto año.

Otra historia de éxito que puedo contar es la de Felipe, Ingeniero Civil Informático Gerente de Producción de una empresa telefónica. Una persona que me conoce le dijo que viniera a mi consulta así que concertamos una cita. Cuando llegó, Felipe tenía los ojos rojos y desviaba la vista sin ser capaz de mirarme de frente. Lo invité a sentarse y le pregunté que por qué venía a verme. Al abrir la boca para explicarme rompió en llantos explosivos sin ser capaz de articular ninguna palabra. En ese mismo instante le pedí que hiciera el ejercicio de la secuencia básica de tapping (la puedes revisar en este video: https://youtu.be/FXsF251zluE ). A la primera ronda de tapping dejó de llorar y cuando completamos la tercera ya estaba más sereno.

Felipe me contó que de la nada empezó a tener crisis de pánico y sensación de que se iba a morir, dándole unas ganas de llorar que no podría resistir. De hecho se lo pasaba llorando todo el día.

Estaba con licencia médica y tomando psicotrópicos para poder calmar y manejar su depresión.

Le pregunté cuales eran las sensaciones que tenía, qué sentimientos le estaban provocando esa angustia y ganas de llorar. Pudimos conformar un listado de sensaciones entre las cuales estaban Sentirse confundido y perdido, Ansioso, Hiperkinesis (De hecho no podía estar tranquilo sentado), angustia, pena, rabia, enojado consigo mismo y otras más.

Con la técnica del tapping fuimos abordando una a una cada una de esas sensaciones y neutralizándolas hasta que sus efectos eran cero. Cuando manejamos la rabia consigo mismo, al momento de hacer la última secuencia cuando ya estaba llegando a cero con la sensación desagradable, empezó a reir a más no poder, terminando de hacer tapping muerto de la risa. Esta es una reacción absolutamente normal en la persona que siente que ha descargado un gran peso y se siente libre emocionalmente hablando.

Al cabo de la tercera sesión, Felipe se sentía tan bien que pudo volver a trabajar y después de la cuarta sesión ya no fue necesario citarlo más.

Ahora Felipe se encuentra en Alemania, cumpliendo un sueño que anhelaba cumplir desde que era adolescente.

Estos son dos ejemplos de lo que hemos podido hacer en ayuda de quienes se sienten atrapados en emociones limitantes y absorbente.

Muchas de estas emociones nacen de traumas y conflictos que se sufren cuando niños o adolescentes y marcan el resto de la vida, hasta que la persona es capaz de enfrentarlo y aprender los recursos necesarios para regularlas y salir adelante, forjándose un nuevo futuro, gozando y disfrutando plenamente de la libertad emocional.

Puedes revisar otros testimonios en el siguiente enlace: “Coaching Emocional”

Emociones y Salud

Emociones y Salud

Desde que comencé a hacer terapias me di cuenta que las emociones tienen una incidencia directa en las enfermedades. De hecho, estimo que más del 90% de las enfermedades son de origen emocional.

Es que las emociones son a nosotros como el aire es a la vida. Sin aire no podemos vivir, sin emociones dejamos de ser personas.

Cada día recibimos múltiples estímulos que producen una serie de emociones en nosotros. Emociones que debemos aprender a manejar, ya que de lo contrario terminamos siendo esclavos de ellas. Tal vez te estés preguntando

  • ¿es posible manejar las emociones?

  • ¿Será posible intervenir una emoción?

  • Si estoy sumido en la angustia o paralizado por el miedo ¿Puedo modificar mi estado y salir de ahí a voluntad?

La respuesta a todas estas preguntas es “SI”, si se puede. Claro que es necesario entrenarse, de modo que puedes aprender a reconocer, usar y regular tu emocionalidad.

     ¿Difícil? A decir verdad, parece más difícil de lo que realmente es.

En nuestra consulta hemos podido ayudar a muchas personas que necesitaban lidiar con sus emociones, algunas de ellas que arrastraban durante años.

Yo mismo en mi vida personal tuve que aprender a lidiar con emociones que me tenían realmente “atrapado” privándome de la libertad de poder disfrutar de la vida, de la alegría de momentos agradables compartiendo con amigos y familiares, de disfrutar del don de la creación y de la inspiración, cuando echaba a andar un proyecto y se ponían difíciles las cosas. De conquistar la valentía para enfrentar los miedos más profundos.

Es esta experiencia la que me permite ayudar con técnicas simples, sencillas y fáciles de aprender.

Si quieres una muestra de lo que hablo, te invito a que bajes mi libro “5 Pasos para Reducir el Estrés y la Ansiedad”, lo puedes obtener desde este enlace: BAJAR E-BOOK

Bájalo y practica lo que te propongo y me regalas tus comentarios a través de mi muro en facebook (puedes buscarme como @carlos.schafer.ramos).

La Libertad Emocional

¿Has dormido alguna vez con un tigre?
Qué pensarías si por la mañana te despiertas rodeado de una manadgoodwp-com-17730a de tigres.

¿Cómo te sentirías? Estarías cómoda/o y relajada/o? ó…
Más bien estarías asustada/o y nerviosa/o?

Cuando preguntamos esto en la presentación de uno de nuestros talleres, hubo respuestas de las más diversas. Unos definitivamente ni por nada estarían junto a un tigre, otros dijeron sentirse contentísimos de poder tocar y “dormir” con uno de esos felinos.

Cualquibocatigre1era sea tu emoción frente a esta pregunta, esta será idéntica a la emoción que sientes cuando te enfrentas a tus desafíos personales (Por decisión propia me refiero como “Desafíos” a lo que la gente comúnmente llama “Problemas”, es más motivador).
Te aseguro que más de alguna vez estuviste durmiendo con un tigre o “Despertaste” rodeado de ellos. Cada vez que te ha costado quedarte dormida/o en la noche o despiertas preocupada/o por una deuda, un compromiso o un examen que debes rendir, o alguna otra situación, estás conviviendo con tus tigres. De ti depende que esos “Tigres” no te coman. Si, depende de tí, no de ellos.
Te estarás preguntando “…Pero Cóooomoooo …!

Verás, nosotros tenemos una parte de nuestro cerebro preocupada precisamente de las emociones. Es el Sistema Límbico. Cada vez que recibimos un estímulo externo, el sistema límbico prepara nuestro cuerpo para reaccionar adecuadamente.

Cuándo sentimos:

Alegría
Serenidad
Calma
Tranquilidad

Experimentamos Emociones de Alta Frecuencia. Gran Energía constructiva

Por el contrario, las emociones como

Tristeza
Miedo
Rabia
Angustia

Son emociones de Baja Frecuencia, altamente autodestructiva.

Todos deberíamos huir lo mas rápido que podamos de estas últimas y tratar de mantenernos el mayor tiempo posible en las emociones de alta frecuencia. Es más las emociones de baja frecuencia no debieran durar más que 3 minutos, ojalá no duren más de tres segundo.

¿Se puede lograr esto?
Pero claro que sí. Se logra con un entrenamiento adecuado y perseverante.

No importa en la condición que te encuentres ahora, ni tampoco depende lo mucho que te asuste convivir con tus tigres (Tus Desafíos), con entrenamiento serás capaz de dominar tus miedos y domesticar todos los tigres que se pongan adelante en tu camino y elegir la emoción que en cada momento y en cada circunstancia tu desees vivir.

¿Te interesa?

Sigue este Link para mayores detalles, pero revisa Ahora…. queda poco tiempo para que comencemos con nuestro próximo taller este jueves 13 de Agosto de 2015. El valor de inversión por cuatro semanas de entrenamiento es equivalente a una sola sesión, no te pierdas esta oportunidad. Revisa los detalles Aquí.

El Trabajo (Parte II)

DIEZ CONSEJOS PARA CONTROLAR EL ESTRÉS

En mi artículo anterior (El Trabajo Parte I) hablamos acerca de lo estresado que podemos estar cuando nos dejamos llevar por la relajacionvorágine de la actividad laboral y los beneficios que tendría reducir las horas que le dedicamos al trabajo.

Recibí varios comentarios, curiosamente  la mayoría de personas que estaban SIN trabajo. Qué ellos estaban en una condición contraria a la del “Trabajólico” que mencioné en dicho artículo.

Sin embargo, pienso que ambos tipos de personas, los que trabajan y son trabajólicos y aquellos que por alguna razón perdieron su trabajo y se encuentran cesantes, comparten una cosa: El Estrés.

¿Y qué es el Estrés?

Los expertos lo definen como la respuesta que tenemos frente a algún evento que amenaza nuestra integridad.

En la prehistoria, el hombre debía salir a cazar para alimentarse. Al hacerlo enfrentaba varios peligros, entre los cuales estaban el Tigre Dientes de Sable, Los Mamuts y otros.

Nuestro cerebro es una máquina de detectar condiciones de peligro, así que al detectar la amenza de un tigre, el hombre prehistórico se prepara fisiológica y mentalmente para Luchas o Huir y actúa en consecuencia.

Actualmente en la ciudad no tenemos Tigres ni Mamuts, sin embargo, existen múltiples amenzasas que “atentan” contra nuestra existencia: Miedo a perder el trabajo, Miedo a no encontrar trabajo, miedo a no hacerlo bien o que no validen lo que yo hago, etc.

La gran diferencia, en los tiempos modernos, es que podemos tener múltiples amenazas que nos atacan diariamente y cuando sentimos que se rebalsa nuestro cerebro y nos sentimos sin control, aparece el estrés crónico, que nos enferma.

Para que haya estrés, la neurocientífica Sonia Lupien, señala que basta que se cumpla una sola de las siguientes cuatro características de las situaciones que causan estrés:

  1. Es novedoso. Lo que nos está pasando es una situación nueva
  2. Es impredecible. No podemos predecir qué pasará con esta situación o en qué momento aparecerá
  3. Tener sensación de descontrol. Es decir quedamos con la sensación que no controlamos esta situación.
  4. Es una amenaza para la personalidad, como cuando alguien cuestiona nuestra capacidad de desempeñar una determinada tarea.

No hace falta que estén las cuatro, solo una basta para que sintamos estrés. Mientras más de estas características tenga una situación, más estresante se percibe.

¿Qué podemos hacer frente a estas situaciones que se escapan a nuestro control y las experimentamos como amenazantes?

Lo primero es tomar conciencia y reconocer qué es lo que nos provoca el estrés. Lo segundo, es preparar un plan de acción.

Cuando el cerebro percibe una situación de peligro, ordena la liberación de cortizol, que es la hormona del estrés, para liberar energía y permitir enfrentar dicha situación.

Si la situación estresante permanece activa mucho tiempo, se generan efectos nocivos en el organismo, poniéndonos más irritable, más cansados, agotados y con una sensibilidad extrema, que nos hace sobrereaccionar frente a estímulos por muy pequeños que sean.

Existe otras hormonas que inhiben el efecto del cortizol como las endorfinas y la oxitocina. Estas se liberan cuando hacemos ejercicios o cuando nos encontramos en un ambiente relajado y de diversión.

Por esto, además de la recomendación de enfrentar el estrés, reconocerlo y tomar acciones generando un plan B, podemos recomendar algunas de las siguientes actividades:

  1. Meditación: La meditación periódica es una excelente forma de centrarse en uno mismo, relajar las ansiedades y tomar control de las situaciones cotidianas. (Descargar Meditación So Ham de regalo AQUÍ)
  2. Ejercicio Físico. Las actividades como caminata rápida, trote o ir al gimnasio, permite reducir la cantidad de cortizol en la sangre y liberar endorfinas, la hormona del “Bienestar”
  3. Contacto con la Naturaleza. Lo ideal es poder tomarse el tiempo de pasear admirando la naturaleza en toda su maravillosa y magnífica extensión. Nos conecta, nos enraiza y eso nos da mayor seguridad.
  4. Descanso. Debemos asegurar las horas mínimas de sueño que nos permite andar bien
  5. Ejercicios de respiración. Cuando estemos sufriendo ansiedad o sintamos que aparecen emociones de baja frecuencia (como el miedo, bajoneo o depresión), oxigenarnos bien permite volver al control. Abajo encontrarás el enlace para Escuchar o bajar dos de mis Ejercicios de Respiración muy útiles y que enseño en mis terapias: 

    Box-4x4

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  6. La Risa. Cuando reímos liberamos oxitocina, la hormona que nos da confianza en nosotros mismo y reduce el miedo social.
  7. Comida saludable, rica en vitaminas A, C, E y Magnesio. Además asegurarse de distribuir y respetar las horas de comida a lo largo del día. No saltarse ninguna y tampoco comer mucho en una sola comida al día.
  8. Pasatiempo. Leer, conversar con un amigo(a), ir al cine, al teatro, realizar manualidades.
  9. Conseguir que el Ambiente Laboral sea armonizado. Buena iluminación, lugar de trabajo ordenado, en lo posible con plantas verdes naturales.
  10. Caricias y masajes. Se ha comprobado científicamente, que las caricias del ser amado provocan suficiente liberación de oxitocina, para disminuir considerablemente la respuesta estresante ante alguna situación determinada. Los masajes de relajación y masoterapeuticos además tiene la ventaja de eliminar contracturas y aliviar dolores musculares, provocados por un estrés excesivo.

 

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Carlos Schafer Ramos
Terapeuta en Biomagnetismo Médico
Discípulo del Dr. Goiz
Coach en Control Emocional
info@ImanesQueSanan.cl
32-312 4041 / 8-628 1329
www.facebook.com/biomagnetismovina

 

 

La Meditación

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Pareciera ser que el estrés sustentado básicamente en nuestros miedos ( Ver El Miedo, ¿Real o Imaginario?), han llegado a nuestras vidas para quedarse.

Ya escribí en mi artículo El Estrés de Cada Día, que la gran mayoría de las personas dice que ha sufrido o está sufriendo de estrés, lo que provoca enfermedades o a lo menos ansiedades e intranquilidades.

Realmente ahora lo normal es estar estresado.

¿Qué podemos hacer?

Existen varias cosas que podemos hacer, sin embargo, una de las herramientas más poderosas y al alcance de todos para enfrentar el estrés y nuestros miedos es La Meditación.

Wayne Dyer recomienda practicar periódicamente la meditación para poder conectarnos con nuestra Fuente. Cuando estamos conectados a La Fuente todo funciona sobre ruedas y ya no hay preocupaciones ni desvelos. Uno descubre que todo está bien, que todo es como es y como debe ser.

Además la Meditación puede darnos muchos beneficios adicionales. Según Emma Sepala (Ph.D.) de The Sience of Happiness, Health and Social Connection, la meditación regular tiene múltipes beneficios (*). Entre esos beneficios podemos mencionar los siguientes:

  • Incrementa tu felicidad y salud, ya que incrementa las emociones positivas, la satisfacción en tu vida, estimula tu sistema inmunológico. Disminuye tus dolores y las inflamaciones.
  • Mejora tu capacidad de Enfoque mental: Hay investigaciones que han demostrado que la meditación incrementa la memoria y mejora la capacidad de atención.
  • Diferentes estudios han demostrado que la meditación incrementa el grosor cortical del cerebro, especialmente las áreas que están relacionadas con la introspección y la atención.
  • Incrementa la materia gris, relacionada con la memoria (Hipocampo) y el pensamiento (área frontal).
  • Aumenta el volumen del cerebro especialmente las áreas donde se localizan las emociones positivas (de alta frecuencia) y del autocontrol
  • Incrementa la sabiduría y brinda mayor perspectiva; capacidad de admirar los sucesos desde un punto de vista global e integral.
  • Le gana a la melancolía. Existen estudios que demuestran que la meditación disminuye la ansiedad, el estrés y la depresión.
  • La meditación mejora la empatía y la compasión.
  • Promueve la Solidaridad
  • Incrementa la resistencia en momentos difíciles

Lo invito querido lector a que practique la meditación diariamente y experimente los beneficios que esa práctica le puede brindar. No hace falta dedicar mucho tiempo. Aunque lo ideal es poder dedicar de 20 a 30 minutos dos veces por día, para empezar basta dedicar tan solo 5 a 10 minutos diarios.

 

Cómo meditar?

Hay diferentes tipos de meditación. Una de las que más me ha gustado, es la que aprendí en las clases de Yoga. Después de cada sesión, la instructora deja entre 20 y 30 minutos para relajarnos de espalda sobre el mat y tapados con una manta polar. Los primeros minutos son inducidos y después simplemente te quedas allí, descansando y tratando de poner en blanco tu mente. En la mayoría de las veces termino durmiendo una breve pero reparadora siesta. Deepak Chopra dice que si al meditar te quedas dormido, está bien, porque es eso lo que tu cuerpo necesita.

Si bien en internet podrá encontrar múltiples formas de meditar, guiadas, con música de fondo, con mantras, usando mandalas, etcétera, yo he querido dejarle un regalo preparado por mi especialmente para usted.

En el link de más abajo podrá descargar una meditación guiada de 10 minutos de duración. Se llama Meditación So – Ham.

Practíquela escuchándola al menos por 7 días y después me cuenta cómo se siente.

Descargar la meditación AQUÍDescargar

 

 

 

 

(*) Fuente: Ver el artículo completo en http://www.emmaseppala.com/20-scientific-reasons-to-start-meditating-today/#.VPRwzvmG-T8

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Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

Discípulo del Dr. Goiz

Coach en Control Emocional

info@ImanesQueSanan.cl

32-312 4041 / 8-628 1329

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EL MIEDO

¿Qué es el miedo?

Miedo ¿Real o Imaginario?

Miedo ¿Real o Imaginario?

Es una emoción primaria presente en todos los animales y por ende también presente en nosotros los humanos.
El miedo surge naturalmente cada vez que percibimos un peligro y busca protegernos y preservar nuestra vida. Biológicamente hablando el miedo es un mecanismo de defensa que permite al individuo responder con eficiencia frente a una amenaza ya sea enfrentándola o huyendo de ella.En la prehistoria cuando el hombre salía a cazar su comida, debía enfrentar muchos peligros como el ataque del Tigre Dientes de Sable o enfrentar de forma segura a un Mamut para comer después su carne.

En la actualidad, especialmente en la ciudad donde vivimos, no debemos luchar contra los tigres o enfrentarnos a un mamut, sin embargo, otros son los estímulos que nos generan miedo.
Ese miedo es el que nos ayuda a cuidarnos de no andar solos tan tarde de noche, especialmente en zonas que se sabe son “peligrosas” por los asaltos. El miedo nos ayuda a ser prudentes al cruzar una calle congestionada de vehículos o a ser prudentes al borde del balcón en la azotea de un edificio para evitar caernos al vacío.

Si bien es cierto que enfrentamos peligros reales en la vida cotidiana, también podemos “enfrentar” peligro No Reales.
Nosotros los humanos tenemos la facultad de poder imaginar cosas. Esa imaginación que puede ayudarnos a proyectar nuestro futuro y diseñar grandes obras maestras, también puede servir para “crearnos” peligro inexistentes.
Y ahí empiezan a surgir los miedos imaginarios o no reales, muchos de los cuales solo quedan en nuestra mente y probablemente nunca se materializarán, pero nuestra mente los percibimos como reales.
El miedo a enfermarnos por ejemplo. Podemos estar sanos completamente, pero nos perturba tan solo pensar que podríamos enfermar en algún momento y eso no nos permite disfrutar de la gracia de estar sanos.
Algunos de los miedos que existen en la actualidad:
A la miseria (Cesantía)
Al otro (Fobia social)
A las epidemias (Sida, Virus N1H1, Ebola…)
A la Violencia (Terrorismo)
Al futuro (Ansiedad)
A la Muerte (Hipocondría)
Al Dolor (Algofobia)
Al Castigo (Conformismo)
A la Soledad (toxicomanías, alcohol)
A la incomprensión (Aislamiento)
A lo desconocido (Ansiedad)

Físicamente cuando estamos con miedo, se producen una serie de cambios en el cuerpo que nos preparan para enfrentar el “peligro” que se percibe. Esos cambios consisten en generar una gran cantidad de neurotransmisores, verdadero cóctel hormonal, que es transportado por la sangre a cada una de las células de nuestro cuerpo.
Como parte del proceso, el sistema inmunológico disminuye su eficiencia y quedamos a la merced de patógenos oportunistas.

Vital es que aprendamos a enfrentar nuestros miedos, no eliminarlos, ya que como se expresó más arriba, el miedo es una emoción (igual que todas las demás) muy importante. Al aprender a enfrentar nuestros miedos podremos discriminar qué tan real es y de esa manera poder controlar todos los efectos adversos derivado, que en definitiva son la causa de la mayoría de nuestras enfermedades.

Conociendo lo que acabas de leer podrás tomar conciencia y aprender a dominar muchos de los miedos que surgen en tu vida. Sin embargo, podrían haber miedos o traumas más profundos que requieran de un apoyo adicional, como un Coaching en Control Emocional. Si ese es tu caso puedes conocer nuestras terapias y Procesos de Coaching Aquí (http://www.imanesquesanan.cl/quien-soy)

Preguntanos y aclara todas tus dudas enviándonos un e-mail a schafer@ImanesQueSanan.cl

Carlos Schafer R.
Terapeuta en Biomagnetismo Médico
Coach en Control Emocional
schafer@ImanesQueSanan.cl
8-628 1329