Energía Personal

Cómo administrar la energía personal y conseguir tus metas y objetivos sin cansarte

A veces nos sentimos energizados y capaces de conseguir cualquier cosa que nos propongamos, en otras oportunidades nos sentimos agotados, sin energías y muy desmotivados.

 

Administrar la Energía Personal significa saber cómo incrementar y acumular esa energía de manera de poder canalizarla hacia las acciones y actividades que contribuyan a tu realización personal.

Todo es energía, nosotros somos energía, nuestros pensamientos son energía, nuestras emociones son energía, por lo tanto todo lo que hacemos tiene involucrado una aumento de energía o un gasto de ella.

Nosotros hemos venido a este mundo a crear, construir y transformar. Aquellos grandes personajes, dotados de gran capacidad energética han podido transformar el mundo y han construido obras que perduran en el tiempo. Sin esa capacidad energética personal habría sido imposible plasmar su legado.

Entonces la pregunta lógica de hacer es:

¿Se nace con esa capacidad energética o es posible hacer algo para convertirnos en seres energéticos?

Según Jürgen Klaric (*) existe una condición de nacimiento que nos predispone a ser más o menos energéticos que otros, sin embargo sea cual sea nuestra condición, siempre es posible aumentar nuestras energía personal aprendiendo a gestionarla.

Jim Loehr, cofundador del Human Performance Institute, propone una forma de administrar dicha energía, actuando en las siguientes cuatro dimensiones: Física, Emocional, Mental y Espiritual.

Capacidad física

Para disponer de energía física que nos permita hacer y gestionar nuestras actividades es necesario entrenar nuestro cuerpo.

La energía se acumula en nuestros músculos. Músculos débiles ofrecen energía débil. Por el contrario, mientras más fuertes nuestros músculos seremos capaces de mayores proezas físicas.

El atleta se entrena día tras día para fortalecer su musculatura y prepararla para la gran prueba ya sea una maratón, un salto con garrocha o correr una distancia determinada en el mínimo tiempo.

Para alcanzar cualquier objetivo que nos propongamos, necesitamos tener una buena resistencia física, para que seamos capaces de mantener la demanda energética de origen intelectual o física propiamente tal.

Esto significa que debemos dedicarnos diariamente a alguna actividad física, que permita entrenar nuestro sistema muscular y robustecerlo alcanzando condiciones físicas cada vez mejores.

Sin embargo, no tan solo debemos hacer ejercicios, también debemos acompañar esta actividad con tiempos de descanso apropiados, durmiendo las horas necesarias y adoptando hábitos de alimentación equilibrada y saludable.

 

Capacidad Emocional

Podemos clasificar la gama de emociones en dos grandes grupos: 1) emociones de alta vibración y 2) de baja vibración. Todas las emociones de alta vibración son agradables, de disfrute, permiten acumular energía. Aquellas emociones de baja frecuencia son las que nos desagradan. Ejemplos de ellas son la rabia, la angustia, la pena, entre otras.

Estas emociones de baja vibración, gastan mucha energía y nos debilitan por lo que son desfavorables a nuestro propósito de administrar bien nuestra energía personal.

Para cultivar esta capacidad emocional la clave es aprender a mantener la confianza en uno mismo, el autocontrol, la eficacia interpersonal y la empatía.

Estos pueden ser entrenados y fortalecidos al igual que un bíceps o un cuadriceps, forzándolos a ir más allá de sus límites actuales.

 

Capacidad mental

Nuestra capacidad mental es la que nos permite organizar nuestras vidas manteniendo un enfoque en las metas que queremos lograr.

Los “músculos” asociados a esta capacidad mental son la adecuada preparación mental, la visualización, el discurso interno positivo, la eficaz administración del tiempo y la creatividad.

El mejor desarrollo de la capacidad mental se logra con el optimismo realista, ver el mundo tal como es, siempre trabajando desde un punto de vista positivo, orientándose hacia la solución o resultado deseado.

 

Capacidad espiritual

La energía espiritual nos proporciona la fuerza para la acción en cada una de las dimensiones de nuestras vidas.

Su combustible son la pasión, la perseverancia y el compromiso.

La energía espiritual se deriva de una conexión a valores profundamente arraigados y un propósito más allá de nuestro propio interés.

El músculo vital para fortalecer la energía espiritual es el carácter que involucra el coraje y la convicción de vivir según nuestros más profundos valores. Apoyan el carácter la pasión, el compromiso, la integridad y la honestidad.

La energía espiritual se sostiene equilibrando un compromiso con un propósito más allá de nosotros mismos con un autocuidado adecuado.

 

Para finalizar este artículo te dejo esta frase de Pilar Jericó(*), que me parece resume todo lo relacionado con nuestra energía personal:

 

Nuestra energía personal es todo lo que tenemos. Cuidarla y recuperarla es vital para llevar vidas equilibradas y saludables.”

Ya tienes un buen punto de partida para comenzar a gestionar tu propia energía personal, solo falta que des los pasos necesarios y actúes en consecuencia.

_____________

(*) Jürgen Klaric: Escritor, investigador y asesor en neuromarketing, considerado entre os diez más influyentes mercadólogos a nivel mundial.

(**) Pilar Jericó: Escritora y columnista de varios medios de comunicación, doctora en Organización de Empresas y licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales.


Carlos Schafer Ramos
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Cómo dejar de fumar

Cómo dejar de fumar en cuatro sencillos y poderosos pasos

En mi juventud fumé demasiado, un día decidí dejar de hacerlo; me costó, pero lo logré.

Cómo dejar de fumar resulta ser algo no muy sencillo de conseguir. En este artículo te ofrezco mi experiencia personal de cómo conseguí dejar este hábito mediante cuatro poderosos y sencillos pasos.

El 31 de Mayo es el día que la OMS celebra el día internacional sin fumar. Esto me motivó a escribir sobre mi historia personal y mi relación con el cigarrillo.

Viví mi niñez en un ambiente con muchos fumadores a mi alrededor. En esos tiempos no había mucho control y se podía fumar prácticamente en cualquier lugar.

Mi padre estaba tan involucrado con ese hábito que recuerdo que siempre prendía un cigarrillo entre plato y plato de comida a la hora del almuerzo.

Cuando le pregunté por qué lo hacía y el me respondió:

No sé, de repente me doy cuenta que tengo el cigarrillo prendido entre mis dedos”.

Era algo que hacía sin pensar.

Al crecer en ese ambiente lleno de humo, reforzado por mi gran admiración por mi padre y sobre cada cosa que él decía o hacía, me llevó a adquirir el hábito de fumar. Nunca lo hice hasta que cumplí la mayoría de edad. Era una forma de respetar la imagen de autoridad que me infundía él.

Sin embargo, en muy poco tiempo empecé a sufrir las consecuencias del tabaco en mi cuerpo:

  • Carraspera constante

  • Tos de fumador; tosía desde la mañana a la noche

  • Dependencia absoluta del cigarrillo; prendía el primero a las 7:00 am todos los días

  • Los resfriados me afectaban inmediatamente mi garganta

  • Cansancio constante

  • Cuando hacía actividad física me ponía a toser de inmediato y provocaba molestas secreciones en la garganta.

Un día decidí dejar de fumar. Fue para uno de mis cumpleaños y me sorprendí lo rápido que pude hacerlo. ¡De un día para otro!

En mi mente tenía pensado dejar de fumar por un año exacto.

Y lo hice, no fumé un solo cigarrillo durante todo ese año.

Al cumpleaños siguiente, después de sentirme feliz por esta gran hazaña, me sentí como Súperman.

Entonces cometí mi más grave error. Decidí volver a fumar “Racionalmente”, controlando cada cigarrillo que fumaba para no volverme adicto nuevamente.

La “Racionalidad” duró un solo día.

Al día siguiente volví a fumar tanto como el último día que había dejado de hacerlo un año atrás.

Comprendí en ese momento que de verdad nunca dejé de ser fumador. Sólo me había dado un respiro por unos 12 meses, sabiendo que después volvería a la adicción del tabaco. “Me tenía atrapado”.

Y vaya de qué manera me tenía atrapado el tabaco. Mis molestias a causa del cigarrillo se acrecentaron. Ya no disfrutaba de las comidas, no les sentía ni el aroma ni el sabor.

Mi garganta se inflamaba con cualquier cambio de temperatura y no podía hacer ejercicios sin ponerme a jadear en todo momento.

Traté de dejarlo de nuevo en muchas oportunidades; sin éxito. Lo que más duraba eran 5 a 7 días y luego volvía a fumar con la misma o mayor frecuencia que antes.

En mi interior pensé que para poder dejarlo de nuevo, tenía que tomar una decisión poderosa y definitiva:

“Debo decidir NUNCA más probar siquiera

una sola bocanada de humo”.

Aproveché un viaje de estudio a la ciudad de Concepción que hice el mismo año que me titulé de Ingeniero, para reforzar esta decisión.

Recuerdo perfectamente que me compré una cajetilla de unos cigarrillos muy caros que eran los que más me gustaban.

Y me propuse que esa era la última que me compraba. A la vuelta de mi viaje yo dejaría de fumar definitivamente.

Fue una promesa solemne que me hice a mi mismo.

Y la cumplí.

Disfruté al máximo esa cajetilla. Recuerdo que al regresar de mi viaje, quedaron como 5 o 6 cigarrillos en la cajetilla que dejé sin tocarlos nunca más.

Pero no fue muy fácil. El síndrome de abstinencia fue feroz.

En es tiempo habían unas pastillas de caramelo que me gustaban y cada vez que yo sentía deseos de fumar, me echaba a la boca un puñado de esas pastillas. Mientras tuviera algo en la boca no podía prender un cigarrillo y fumar.

A veces reemplazaba las pastillas por un pedazo de pan u otra cosa que sirviera para mantener ocupada mi boca.

Obviamente subí de peso, pero en esa oportunidad prefería engordar a tener que depender del tabaco nuevamente. Después solucionaría lo del peso.

Concentrándome en el día a día, cada noche me felicitaba por haber cumplido un día más sin fumar.

Los momentos más difíciles eran cuando mis amigos fumaban en mi presencia y yo tenía que decirles que “no” cada vez que me ofrecían un cigarrillo. Algunos eran muy insistentes, sin embargo, logré vencer la tentación con la frase “Gracias, ya no fumo” y mentalmente me repetía “ ya no fumo nunca más”

A los pocos meses empecé a disfrutar los beneficios de dejar de fumar.

Lo máximo de mi experiencia de disfrute fue cuando junto a un grupo de amigos realizamos una excursión al Cerro “La Campana” en Olmué. Salimos muy temprano, con el objetivo de llegar lo más alto que se pudiera. Llegar a la cima significa subir hasta los 1880 m de elevación, por un sendero que se hace cada vez más escarpado.

Iniciamos nuestra caminata y al momento de divisar los primeros rayos del sol, escuchando el cantar de los pajaritos, mis fosas nasales empezaron a captar aromas que hacía mucho tiempo no percibía:

  • La vegetación húmeda

  • El aroma de la brisa matutina, fresca y cargada con aromas a flores.

  • El perfume de la tierra húmeda.

Me detuve por un buen rato a disfrutar de eso.

Sentí una gran alegría lo que reforzó aún más mi decisión de no fumar más.

Fue tanta mi alegría que, cuatro horas después, logré llegar a la cima con mucho esfuerzo y una gran satisfacción que hinchó mi pecho llenándolo de puro orgullo.

Los días siguientes seguí disfrutando de aromas y sabores deleitando mi paladar con manjares que hacía tiempo que había dejado de percibir.

Lo que aprendí al dejar de fumar

La lección que me ha quedado para el resto de mi vida con respecto a esta experiencia la resumo en lo siguiente:

Cuando quieres conseguir una meta u objetivo

  1. Analiza bien qué es lo que quieres lograr y “Toma la Decisión”.
    • Muchas veces no tomamos decisiones verdaderas, más bien declaramos un principio de buena intención pero no va acompañada de una decisión verdadera, definitiva.
  2. La decisión verdadera debe ir acompañada de una Resolución.
    • La Resolución según Jim Rohn es: “Prometerse a uno mismo que jamás vas a abandonar”
  3. Une tu decisión y resolución a una emoción muy fuerte.
    • La emoción es la responsable de materializar lo que te propones
  4. Concéntrate en los pequeños pasos.
    • Visualiza cada paso que das como la meta más inmediata que debes cumplir y felicítate cada vez que cumples esa pequeña meta.

 

Si tu quieres dejar de fumar o conseguir algún propósito en tu vida, te recomiendo que apliques esta secuencia de 4 pasos. Más adelante ahondaremos un poco más en cada uno de estos pasos y los uniremos con otras herramientas que ayudarán, complementando en el proceso de cambio hacia una vida mejor y más sana.

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Carlos Schafer Ramos
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Gozar la Vida

¿La vida es para sufrir o gozar?

Sufrir o gozar la vida: Desde corta edad se nos enseña que la vida tiene mucho de sufrimiento, sin embargo creo que es fundamental que aprendamos a rescatar el sentido gozoso de la vida.

Nuestra historia personal

En general en nuestra cultura se nos inculca que “la vida es dura”, “nada se obtiene sin sacrificio”, “Si quieres triunfar debes trabajar muy duro”, “En la vida nada se regala”, etc.… podrás incluir algunas frases más del mismo estilo.

Son frases que obedecen a un paradigma típico en que, con buena intención, se nos enseña a enfrentar la vida real. Sin embargo, encubierto viene un mensaje implícito que impide que aprendamos a disfrutar de las cosas buenas que nos provee la vida.

Al tener estos mensajes impresos en nuestro ADN, quedan impregnadas cada una de nuestras células, lo que nos hace sentir culpa cada vez que recibimos algo sin esfuerzo; o que el pasarlo bien está prohibido.

Por eso pensamos que lo natural es que la vida tiene un sentido doloroso. Una de mis abuela me decía cuando yo era pequeño: “si te duele es porque estás vivo”. Oculto va el mensaje que “la vida es dolorosa” .

Y es tan fuerte este patrón que de alguna manera nos convertimos en seres sufrientes y lo peor de todo es que lo transmitimos sin darnos cuenta de generación en generación.

¿Sufrir o Disfrutar la vida?

Mmmmmm….. y ¿Realmente debe ser así? ¿Es cierto que la vida debe ser dolorosa para vivirla?

En lo personal yo estaba completamente convencido que la respuesta a esa pregunta era un rotundo e implacable “si”. Sin embargo, recién hace algunos años atrás me di cuenta que estaba muy equivocado.

Realmente la vida no tiene por qué ser dolorosa. Es más, está bien que uno pueda disfrutar y pasarlo bien. Aún más, tenemos el derecho a disfrutar en la vida y descubrir el sentido gozoso de la vida.

A mi parecer, yo creo que se ha sobrevalorado el sentido de sacrificio y postergación, lo que hace que nos sintamos en la necesidad de desprendernos de nuestro yo y deponernos por lo demás.

Lamentablemente eso no es gratis, produce un efecto muy fuerte sobre nuestra autoestima y hace que nos desvaloricemos de tal forma que finalmente perdemos nuestra identidad. Lo peor de todos es que asumimos que así debe ser.

Desaprender para Reaprender

Después de trabajar con un terapeuta que me ayudó a replantearme los aspectos de la vida, tomé conciencia que en realidad más que sacrificarse para “Gozar del Cielo” una vez que ya no esté en este mundo, en realidad lo que debemos hacer es procurar crear el Cielo aquí, en este mundo terreno, donde estamos viviendo.

La vida siempre nos deparará sinsabores, sin embargo, ahora entiendo que el sentido de esos sinsabores, son más bien de aprendizaje. Aprendizaje para desarrollar nuestras potencialidades.

Lamentablemente nos pasa que fácilmente nos quedamos “pegados” en lo doloroso y no salimos de ahí.

Por eso es necesario que “Desaprendamos”, desprendiéndonos de los consejos y sentencias que, con buena voluntad, nos fueron inculcando desde temprana edad. El reaprendizaje es el paso siguiente, que nos permite dimensionar de forma correcta el verdadero sentido de lo “aparentemente” negativo que nos pasa.

Mi experiencia personal

Cuando yo tenía 23 años de edad, mi padre falleció a los dos meses de haber sido diagnosticado de un cáncer generalizado. Después de terminar con los servicios religiosos y dejar descansando los restos de mi padre en el campo santo, volví mis ojos al Cielo y envié una pregunta al Padre Dios “¿Por qué?”

Y durante varios meses y años seguí preguntando ¿Por qué suceden esas cosas que al parecer son malas? Lo más natural es quedarse sin padre cuando uno ya es profesional y ha formado una familia. Sin embargo, cuando el padre que parte tiene 50 años de edad y yo el mayor de mis hermanos tan solo 23 años, pareciera ser un “castigo”.

Con el tiempo descubrí que ese dolor sufrido en carne propia, me ha permitido entender y comprender a muchas personas que llegan a mi consulta buscando alivio a sus dolencias. Al actuar desde la experiencia personal, me ha permitido ayudar a levantar otras personas, actuando desde lo más íntimo del corazón de esas personas.

Recuerdo haber recibido en mi consulta a una señora que llevaba 15 años viviendo el duelo de su marido. Su apego era tan fuerte que fue necesario trabajarlo delicadamente y con mucha paciencia, hasta que comprendió que ella podía y debía seguir con su vida a pesar del dolor de la partida de su compañero de vida.

Recuperó su vida y logró descubrir que todavía le quedaban muchas cosas por hacer y reaprendió que el goce de la vida se juega en las pequeñas cosas.

Ejercicio práctico

Si bien es cierto que sufrimos a veces cosas dolorosas, también recibimos cosas que nos hacen sentirnos alegres y dichosos.

Lo importante es preguntarse, en el caso de eventos dolorosos, qué debo aprender de ellos. Y luego de aplicar ese aprendizaje, descubrir las cosas bellas que nos regala la vida y esas sí cuidarlas y mantenerlas vivas en nuestro interior, de manera de disfrutarlas el mayor tiempo posible.

Una forma de poder aplicar este aprendizaje es desarrollar el ejercicio del agradecimiento en forma diaria.

El agradecer produce un efecto muy potente en nuestro ser, es una de las emociones de más alta frecuencia y es capaz de encender todas nuestras células de una vitalidad poderosísima.

Rhonda Byrne, en su libro “La Magia”, plantea un ejercicio de agradecimiento que quiero proponerte que lo hagas.

El ejercicio consiste en que escribas diariamente por 27 días, diez cosas por las cuales te sientes bendecido. La forma de escribirlos es la siguiente:

Me siento bendecido por ….(escribir de qué te sientes bendecido)… porque …(Escribir la razón por la que te siente bendecido).

Luego de escribirlos, leelos uno por uno y al terminar de leer cada uno dices “Gracias, gracias, gracias”.

Me gustaría mucho conocer tu opinión haciendo este ejercicio. Déjame una nota abajo en los comentarios y comparte con nosotros tu experiencia.

Carlos Schafer Ramos

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El miedo paraliza

EL MIEDO ¿Cómo enfrentarlo?

El miedo surge cada vez que nos sentimos amenazados o en peligro

Qué es el miedo

Según el diccionario de la Real Academia Española, el miedo es “Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Cada vez que experimentamos una sensación de peligro o que pudiéramos salir dañados frente a una situación o acontecimiento, se activa un sistema detonante que nos prepara para enfrentar el peligro o para huir de él.

 

Por qué se produce

Aunque parezca extraño, el miedo es absolutamente necesario. Como especie no existiríamos si no fuera por el miedo. Desde los tiempos prehistóricos, cuando nuestros antepasados cavernícolas debían procurar su alimento y salían a cazar Mamuts, siempre debían estar atentos al tigre dientes de sable que salía a cazarlos a ellos. Ya sea en los cavernícolas, en el hombre moderno o en cualquier animal vivo, siempre se activa el mismo mecanismo cuando se experimenta miedo.

El cerebro está continuamente escaneando alrededor del individuo, detectando cada situación o evento que ocurre alrededor de él, incluso mientras duerme. En cuanto aparece una amenaza de peligro, se activa la amígdala cerebral localizada en el lóbulo temporal y desencadena todo un mecanismo que lo prepara para luchar o huir, según sean las circunstancias.

Efectos en el organismo

En cuanto es detectado el peligro, la amígdala cerebral estimula la secreción de hormonas, como la Adenocorticotropina, el cortisol y la corticotropina. Estas hormonas desencadenan una serie de cambios físicos en el cuerpo. Mediante estas hormonas se activa el sistema nervioso autónomo (no consciente) preparando al organismo para luchar o huir: La sangre se desvía a los músculos desde aquellas partes no esenciales, como la piel y los intestinos. El corazón late con más fuerza y la respiración se hace más profunda y rápida. Se interrumpe la digestión y secreción de fluidos. Los sentidos se agudizan y la concentración mental se centra en el objeto del peligro.

 

Efectos sobre la mente

Este mecanismo puede activarse ya sea por un evento real o bien por algo imaginario. Como somos seres pensantes y tenemos conciencia de que existimos, nuestra mente en ocasiones puede jugarnos malas pasadas. Especialmente en personas que tienden a evaluar en exceso un evento imaginándose los peor y finalmente creyendo que eso peor es lo que les ocurrirá. No hay peligro real, es más, probablemente nunca ocurra lo que están pensando, sin embargo, el mecanismo del miedo se desencadena igual, como si fuera real. Ahí surgen las ansiedades y los síntomas de estrés agudo. De perdurar en el tiempo esta sensación, puede desencadenar en un estrés crónico lo que afecta al organismo enfermándolo, en una primera instancia con dolores musculares, tensiones y de seguir manteniéndose en el tiempo en segunda instancia podría causar efectos sobre el metabolismo como resistencia insulínica o derechamente diabetes, desarrollar problemas para dormir, cansancio generalizado, angustias y ansiedades fuera de control.

 

Qué hacer con el miedo

Lo primero que hay que hacer es enfrentar el miedo y evaluar qué tan real es. Aceptar solo el miedo fundamentado en algo concreto y si es algo mental, aprender a regularlo y disminuirlo. ¿Cómo? Una forma es analizar la probabilidad de ocurrencia del objeto de nuestro miedo. Otra forma es analizar qué tan peor puede ser. A menudo cuando dimensionamos lo “peor peor” que puede ocurrir, generalmente nos damos cuenta que eso no es tan terrible y si ocurriera podemos hacerle frente tomando medidas de prevención o de reparación.

Obviamente si existiera algo patológico, siempre se debe consultar con un especialista, porque en esos casos se requiere un apoyo adicional para hacerle frente y desactivar esas alarmas.


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Las 8 Claves para liberar el estrés laboral

Recientemente revisaba las estadísticas sobre una encuesta efectuada a 2.000 trabajadores en el año 2015. El 82% de ellos manifestaban sentirse con algún grado de estrés y ansiedad frente a sus desafíos laborales. Lo que más me sorprendió es que el 71% de ellos decía no haber buscado ningún tipo de ayuda.

Cada vez más sentimos que estar estresados es normal y como es normal no sentimos que sea necesario hacer algo para solucionarlo.

En este punto quiero detenerme para explicar que existen dos tipos de estrés:

  1. Disestrés: Este es el estrés que se produce cuando experimentamos un evento como amenazante para nuestra integridad física, mental y/o emocional. Al experimentar un evento amenazante se activa el Sistema Nervioso Simpático y prepara todo nuestro ser para Luchar o Huir. Cuando permanecemos mucho tiempo con el Disestrés activo, podríamos generar un estado de estrés crónico en que se afecta seriamente la salud de nuestro cuerpo físico y mental.

  2. Euestrés: Es el estrés que se produce cuando debemos enfrentar un desafío y comúnmente presupone un premio si logramos salir airosos del desafío. Por ejemplo, si queremos cambiarnos de trabajo y postulamos a un nuevo cargo laboral. Como nuestro objetivo es quedarnos con el puesto, con toda seguridad presentaremos síntomas de estrés y ansiedad al momento de presentarnos a la entrevista de evaluación. Sin embargo, a diferencia del anterior, en este caso estaremos estimulados a actuar de la mejor forma, desplegando todas nuestras destrezas y habilidades, porque el premio es quedarse con el puesto.

En este sentido, cuando la ansiedad se une al miedo, corremos peligro de paralizarnos, angustiarnos y deprimirnos. Por el contrario si la ansiedad se une a un estímulo, estaremos motivados y deseosos de conseguir lo que sea. En este estado podríamos trabajar durante horas sin sentir cansancio, ni desgano.

Otro concepto importante es que cada persona es diferente a otra y por lo mismo los niveles de estrés no se pueden estandarizar para todos por igual. Es decir, lo que a una persona le produce estrés a otra probablemente no le cause el mismo nivel de estrés, o incluso podría ser agradable. Un ejemplo es el salto en Benji. Saltar desde una altura a mi en lo personal me produce un estrés máximo y creo que nunca lo haría. Sin embargo, hay un número no despreciable de personas que encuentran estimulante saltar con un elástico amarrado a los pies. Y quizás lo repetirían más de una vez.

Conociendo todo esto, te invito a ti como lector de este blog, que revises en tu vida personal qué cosas son las que te causan estrés, analices qué emoción está involucrada y que busques cómo enfrentar esa emoción aceptándola, usándola adecuadamente. Luego aplica estas ocho claves para ayudarte a reducir los efectos y liberar tu estrés laboral.

1.- Reconocer y Aceptar lo que estás sintiendo

Es fundamental darse cuenta cuando algo nos está incomodando reconociendo la emoción que está subyacente a esa sensación. Si logras identificar la emoción, podrás enfrentarla y tomar acción. Recuerda que los parámetros de medición son unipersonales, por lo que algo que a ti te produce estrés, no necesariamente a tus colegas les afecte de igual forma que a ti. Entonces revisate desde tu interior sin compararte más que contigo mismo y con algún otro evento que hayas sufrido anteriormente.

2.- Enfrentar el miedo

La mayoría de las veces sentimos estrés frente a algo que nos produce miedo. El miedo es una de las emociones más limitantes y que produce mucho disestres. Es fundamental identificar qué cosas te causan miedo y luego aprender a enfrentar ese miedo…con valentía.

Una técnica muy efectiva para enfrentar nuestros miedos es preguntarse “¿Qué es lo peor – peor que puede pasar?

A menudo te darás cuenta que en la realidad lo peor – peor no es tanto como uno lo pensaba.

3.- La respiración es clave

Cuando tenemos un evento que nos produce mucha ansiedad, aplica el patrón de respiración 4×4. Significa que inspiras por la nariz contando mentalmente hasta 4 y luego exhalas también por la nariz contando mentalmente hasta 4. Esta técnica permite reducir cualquier emoción no deseada, pudiendo llevarla a nivel “Cero” en pocos minutos.

4.- Aplicar herramientas de regulación emocional

Las emociones nos provocan cambios en nuestra postura corporal.

Cuando estamos tristes y acongojados por ejemplo, tendemos a encorvarnos ocultando nuestro pecho, como protegiendo nuestro corazón. Cuando estamos alegres, por el contrario, extendemos los brazos y abrimos nuestro pecho en movimiento totalmente al contrario de la emoción anterior.

Así como la emoción causa efectos en nuestro cuerpo, nosotros podemos adoptar una postura corporal e inducir la emoción acorde a la postura que adaptamos.

Una de las posturas más útiles es la del héroe, la misma que muestra Súperman: con los pies separados al mismo ancho de nuestros hombros, coloca tus manos empuñadas en la cintura y luego mira al frente, con actitud desafiante. Después de dos minutos en esta postura, te sentirás muy bien y con más confianza en ti mismo.

Puedes ensayar otras posturas de ganador, observa cómo se mueven las personas que definimos como exitosas; Cómo camina un gerente, el presidente de los Estados Unidos, la persona que tu admiras, etc.

5.- Ejercicio Físico

Hacer ejercicio físico por unos 20 a 30 minutos diarios, permite liberar suficientes endorfinas para hacernos sentir bien. Las endorfinas son las hormonas del bienestar y es muy conveniente que tratemos de “regar” nuestro torrente sanguíneo con esta hormona periódicamente para contrarrestar los efectos del estrés laboral.

6.- Contacto con la naturaleza

En el Hospital de Filadelfia en Estados Unidos, los médicos publicaron en los años 70 un estudio realizado a los pacientes del post operatorio de una cirugía gástrica. Notaron que los pacientes que se ubicaban en una habitación cuyas ventanas daban al muro del edificio contiguo, se recuperaban más lento que los pacientes que estaban en una habitación donde podían observar las copas de los árboles del jardín del hospital.

Si tan solo observando las copas de los árboles a través de la ventana, puede ayudar a la recuperación de un enfermo, imagina qué se puede conseguir si tu te conectas periódicamente con la naturaleza. Te recomiendo que camines descalzo por la arena de la playa o por el pasto, que abraces un árbol, que observes los colores verdes de los arbustos y árboles, escucha el canto de los pajaritos, siente los olores de la naturaleza. En fin, emplea los cinco sentidos para conectarte periódicamente con la naturaleza.

7.- Alimentarse bien.

Tratar de comer cuatro comidas importantes del día a las horas correspondientes, sin saltarte ninguna: Desayuno, almuerzo, merienda de media tarde y cena. Procura comer proteínas, carbohidratos y ensaladas en cantidades adecuadas y en equilibrio lo más perfecto posible. Recurre al apoyo de un profesional en nutrición o asesórate adecuadamente sobre nutrición para ingerir los alimentos en cantidad y calidad adecuados a tu cuerpo físico.

8.- Dormir bien.

Puede parecer más fácil decir que hacer, sin embargo es fundamental que busques por todos los medios, la forma de dormir adecuadamente, durante el tiempo que tu cuerpo necesita descansar. Hay personas que duermen solo 5 horas diarias y funcionan bien. Otros necesitan dormir 7 hrs. o más. Descubre cuántas horas necesitas dormir y procura brindarte ese número de horas de sueño.

A veces aparece el insomnio o en ocasiones quedamos con el “motor en marcha” y nos cuesta bajar las revoluciones para poder quedarnos dormidos, debido a que pensamos y repensamos algún problema o desafío que nos inquieta. Hay un par de “Trucos” que puedo dejarte para que los practiques y te ayudes a bajar las revoluciones mentales:

  • En ocasiones tomar un baño relajante ayuda a bajar las revoluciones de un día agitado y el cuerpo en forma natural se prepara para descansar.

  • Meditación So Ham. La meditación es una excelente herramienta para poder bajar las frecuencias cerebrales y dejarlas en nivel alfa, que es la que adopta nuestro cerebro cuando dormimos. Si no tienes experiencia en meditación, te dejo un Audio Aquí para que practiques la meditación So Ham. Consiste en “Mentalizar” el sonido “Soooooo…” cuando inspiramos por la nariz y luego al exhalar también por la nariz, se mentaliza el sonido “Haaaaaammmm….” se pronuncia como “Jaaaaaaaamm”. Baja este audio y escúchalo en la noche al momento de ir a dormir.

Espero que estos consejos sean de utilidad para ayudarte a disminuir tu estrés y ansiedades.

Déjame tus comentarios abajo de este artículo y si tienes consultas o preguntas, no dudes en comunicarte conmigo, estaré encantado de resolver las dudas que puedan surgir en ti.

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¡ ME SIENTO TERRIBLE…

…se me apreta la “guata”, me dan ganas de vomitar, no sé qué me pasa. Siempre me sucede esto, cuando tengo examen en la U, a veces me tengo que devolver del paradero a la casa, mareada y con la cabeza zumbando de dolor, a acostarme y dormir todo el día”

Es lo que me dijo Bernarda (Se han cambiado los nombres y algunas circunstancias para mantener el anonimato), estudiante de segundo año leyes, cuando llegó por primera vez a mi consulta.

Después de la primera sesión con nuestras técnicas de manejo emocional, sus eventos disminuyeron en intensidad. A la segunda sesión conversamos acerca de lo que le pasaba. También tenía dificultades para relacionarse con su papá. Él es un gerente de una importante empresa en el sur y espera que su hija sea la mejor profesional de Chile. Bernarda sufría cada vez que su papá la venía a visitar al departamento, que él le rentaba en Santiago, mientras sacaba sus estudios. El es muy autoritario y ella no sabía cómo explicarle que no le gustaba leyes, la carrera que sus padres le dijeron que estudiara.

Su papá la quiere mucho, es hija única y siempre se ha preocupado de entregarle lo mejor, sin embargo, cuando él le expresaba lo orgulloso que se sentía de ella viéndola como la abogada número uno de Chile, Bernarda callaba y luego buscaba alguna excusa para retirarse a su pieza a llorar en silencio.

A la tercera sesión, sus eventos eran bastante menos frecuentes, ya había aprendido la forma de regular los episodios que le causaban náuseas y dolor de cabeza. Sin embargo, cuando terminó de comprender que lo que le pasaba era que estaba sufriendo de un estrés crónico, producto de haberse reprimido y relegado para darle en el gusto a sus padres y forzarse a estudiar algo que no le gustaba para nada, recién ahí vio una luz al final del túnel.

Con nuestra terapia descubrió que ella no iba a querer menos a sus papás si confrontaba la realidad. Tampoco ellos tenían por qué despreciarla si les decía la verdad. Por lo tanto se puso a trabajar firme en redescubrir su verdadera vocación y a fortalecer su autoestima hasta eliminar por completo los episodios por los que había venido a consultar.

A la cuarta sesión, me contó que ya había hablado con sus dos papás y que se había sentido súper bien mientras les contaba que si seguía en leyes no iba a ser una buena profesional, porque no era su vocación y también fue capaz de decirles a ellos que no le gustaba para nada cuando su mamá la reprendía por que su pieza no estaba lo suficientemente ordenada y que tampoco le gustaba cuando su papá no la dejaba hablar cuando discutían acerca de su futuro.

Fue la última vez que vino a mi consulta.

Este mes supe que Bernarda se había titulado de Ingeniero Civil Industrial y que ya contaba con un contrato de trabajo en la empresa que ella hizo la práctica de quinto año.

Otra historia de éxito que puedo contar es la de Felipe, Ingeniero Civil Informático Gerente de Producción de una empresa telefónica. Una persona que me conoce le dijo que viniera a mi consulta así que concertamos una cita. Cuando llegó, Felipe tenía los ojos rojos y desviaba la vista sin ser capaz de mirarme de frente. Lo invité a sentarse y le pregunté que por qué venía a verme. Al abrir la boca para explicarme rompió en llantos explosivos sin ser capaz de articular ninguna palabra. En ese mismo instante le pedí que hiciera el ejercicio de la secuencia básica de tapping (la puedes revisar en este video: https://youtu.be/FXsF251zluE ). A la primera ronda de tapping dejó de llorar y cuando completamos la tercera ya estaba más sereno.

Felipe me contó que de la nada empezó a tener crisis de pánico y sensación de que se iba a morir, dándole unas ganas de llorar que no podría resistir. De hecho se lo pasaba llorando todo el día.

Estaba con licencia médica y tomando psicotrópicos para poder calmar y manejar su depresión.

Le pregunté cuales eran las sensaciones que tenía, qué sentimientos le estaban provocando esa angustia y ganas de llorar. Pudimos conformar un listado de sensaciones entre las cuales estaban Sentirse confundido y perdido, Ansioso, Hiperkinesis (De hecho no podía estar tranquilo sentado), angustia, pena, rabia, enojado consigo mismo y otras más.

Con la técnica del tapping fuimos abordando una a una cada una de esas sensaciones y neutralizándolas hasta que sus efectos eran cero. Cuando manejamos la rabia consigo mismo, al momento de hacer la última secuencia cuando ya estaba llegando a cero con la sensación desagradable, empezó a reir a más no poder, terminando de hacer tapping muerto de la risa. Esta es una reacción absolutamente normal en la persona que siente que ha descargado un gran peso y se siente libre emocionalmente hablando.

Al cabo de la tercera sesión, Felipe se sentía tan bien que pudo volver a trabajar y después de la cuarta sesión ya no fue necesario citarlo más.

Ahora Felipe se encuentra en Alemania, cumpliendo un sueño que anhelaba cumplir desde que era adolescente.

Estos son dos ejemplos de lo que hemos podido hacer en ayuda de quienes se sienten atrapados en emociones limitantes y absorbente.

Muchas de estas emociones nacen de traumas y conflictos que se sufren cuando niños o adolescentes y marcan el resto de la vida, hasta que la persona es capaz de enfrentarlo y aprender los recursos necesarios para regularlas y salir adelante, forjándose un nuevo futuro, gozando y disfrutando plenamente de la libertad emocional.

Puedes revisar otros testimonios en el siguiente enlace: “Coaching Emocional”

Emociones y Salud

Emociones y Salud

Desde que comencé a hacer terapias me di cuenta que las emociones tienen una incidencia directa en las enfermedades. De hecho, estimo que más del 90% de las enfermedades son de origen emocional.

Es que las emociones son a nosotros como el aire es a la vida. Sin aire no podemos vivir, sin emociones dejamos de ser personas.

Cada día recibimos múltiples estímulos que producen una serie de emociones en nosotros. Emociones que debemos aprender a manejar, ya que de lo contrario terminamos siendo esclavos de ellas. Tal vez te estés preguntando

  • ¿es posible manejar las emociones?

  • ¿Será posible intervenir una emoción?

  • Si estoy sumido en la angustia o paralizado por el miedo ¿Puedo modificar mi estado y salir de ahí a voluntad?

La respuesta a todas estas preguntas es “SI”, si se puede. Claro que es necesario entrenarse, de modo que puedes aprender a reconocer, usar y regular tu emocionalidad.

     ¿Difícil? A decir verdad, parece más difícil de lo que realmente es.

En nuestra consulta hemos podido ayudar a muchas personas que necesitaban lidiar con sus emociones, algunas de ellas que arrastraban durante años.

Yo mismo en mi vida personal tuve que aprender a lidiar con emociones que me tenían realmente “atrapado” privándome de la libertad de poder disfrutar de la vida, de la alegría de momentos agradables compartiendo con amigos y familiares, de disfrutar del don de la creación y de la inspiración, cuando echaba a andar un proyecto y se ponían difíciles las cosas. De conquistar la valentía para enfrentar los miedos más profundos.

Es esta experiencia la que me permite ayudar con técnicas simples, sencillas y fáciles de aprender.

Si quieres una muestra de lo que hablo, te invito a que bajes mi libro “5 Pasos para Reducir el Estrés y la Ansiedad”, lo puedes obtener desde este enlace: BAJAR E-BOOK

Bájalo y practica lo que te propongo y me regalas tus comentarios a través de mi muro en facebook (puedes buscarme como @carlos.schafer.ramos).

La Libertad Emocional

¿Has dormido alguna vez con un tigre?
Qué pensarías si por la mañana te despiertas rodeado de una manadgoodwp-com-17730a de tigres.

¿Cómo te sentirías? Estarías cómoda/o y relajada/o? ó…
Más bien estarías asustada/o y nerviosa/o?

Cuando preguntamos esto en la presentación de uno de nuestros talleres, hubo respuestas de las más diversas. Unos definitivamente ni por nada estarían junto a un tigre, otros dijeron sentirse contentísimos de poder tocar y “dormir” con uno de esos felinos.

Cualquibocatigre1era sea tu emoción frente a esta pregunta, esta será idéntica a la emoción que sientes cuando te enfrentas a tus desafíos personales (Por decisión propia me refiero como “Desafíos” a lo que la gente comúnmente llama “Problemas”, es más motivador).
Te aseguro que más de alguna vez estuviste durmiendo con un tigre o “Despertaste” rodeado de ellos. Cada vez que te ha costado quedarte dormida/o en la noche o despiertas preocupada/o por una deuda, un compromiso o un examen que debes rendir, o alguna otra situación, estás conviviendo con tus tigres. De ti depende que esos “Tigres” no te coman. Si, depende de tí, no de ellos.
Te estarás preguntando “…Pero Cóooomoooo …!

Verás, nosotros tenemos una parte de nuestro cerebro preocupada precisamente de las emociones. Es el Sistema Límbico. Cada vez que recibimos un estímulo externo, el sistema límbico prepara nuestro cuerpo para reaccionar adecuadamente.

Cuándo sentimos:

Alegría
Serenidad
Calma
Tranquilidad

Experimentamos Emociones de Alta Frecuencia. Gran Energía constructiva

Por el contrario, las emociones como

Tristeza
Miedo
Rabia
Angustia

Son emociones de Baja Frecuencia, altamente autodestructiva.

Todos deberíamos huir lo mas rápido que podamos de estas últimas y tratar de mantenernos el mayor tiempo posible en las emociones de alta frecuencia. Es más las emociones de baja frecuencia no debieran durar más que 3 minutos, ojalá no duren más de tres segundo.

¿Se puede lograr esto?
Pero claro que sí. Se logra con un entrenamiento adecuado y perseverante.

No importa en la condición que te encuentres ahora, ni tampoco depende lo mucho que te asuste convivir con tus tigres (Tus Desafíos), con entrenamiento serás capaz de dominar tus miedos y domesticar todos los tigres que se pongan adelante en tu camino y elegir la emoción que en cada momento y en cada circunstancia tu desees vivir.

¿Te interesa?

Sigue este Link para mayores detalles, pero revisa Ahora…. queda poco tiempo para que comencemos con nuestro próximo taller este jueves 13 de Agosto de 2015. El valor de inversión por cuatro semanas de entrenamiento es equivalente a una sola sesión, no te pierdas esta oportunidad. Revisa los detalles Aquí.

El Trabajo (Parte II)

DIEZ CONSEJOS PARA CONTROLAR EL ESTRÉS

En mi artículo anterior (El Trabajo Parte I) hablamos acerca de lo estresado que podemos estar cuando nos dejamos llevar por la relajacionvorágine de la actividad laboral y los beneficios que tendría reducir las horas que le dedicamos al trabajo.

Recibí varios comentarios, curiosamente  la mayoría de personas que estaban SIN trabajo. Qué ellos estaban en una condición contraria a la del “Trabajólico” que mencioné en dicho artículo.

Sin embargo, pienso que ambos tipos de personas, los que trabajan y son trabajólicos y aquellos que por alguna razón perdieron su trabajo y se encuentran cesantes, comparten una cosa: El Estrés.

¿Y qué es el Estrés?

Los expertos lo definen como la respuesta que tenemos frente a algún evento que amenaza nuestra integridad.

En la prehistoria, el hombre debía salir a cazar para alimentarse. Al hacerlo enfrentaba varios peligros, entre los cuales estaban el Tigre Dientes de Sable, Los Mamuts y otros.

Nuestro cerebro es una máquina de detectar condiciones de peligro, así que al detectar la amenza de un tigre, el hombre prehistórico se prepara fisiológica y mentalmente para Luchas o Huir y actúa en consecuencia.

Actualmente en la ciudad no tenemos Tigres ni Mamuts, sin embargo, existen múltiples amenzasas que “atentan” contra nuestra existencia: Miedo a perder el trabajo, Miedo a no encontrar trabajo, miedo a no hacerlo bien o que no validen lo que yo hago, etc.

La gran diferencia, en los tiempos modernos, es que podemos tener múltiples amenazas que nos atacan diariamente y cuando sentimos que se rebalsa nuestro cerebro y nos sentimos sin control, aparece el estrés crónico, que nos enferma.

Para que haya estrés, la neurocientífica Sonia Lupien, señala que basta que se cumpla una sola de las siguientes cuatro características de las situaciones que causan estrés:

  1. Es novedoso. Lo que nos está pasando es una situación nueva
  2. Es impredecible. No podemos predecir qué pasará con esta situación o en qué momento aparecerá
  3. Tener sensación de descontrol. Es decir quedamos con la sensación que no controlamos esta situación.
  4. Es una amenaza para la personalidad, como cuando alguien cuestiona nuestra capacidad de desempeñar una determinada tarea.

No hace falta que estén las cuatro, solo una basta para que sintamos estrés. Mientras más de estas características tenga una situación, más estresante se percibe.

¿Qué podemos hacer frente a estas situaciones que se escapan a nuestro control y las experimentamos como amenazantes?

Lo primero es tomar conciencia y reconocer qué es lo que nos provoca el estrés. Lo segundo, es preparar un plan de acción.

Cuando el cerebro percibe una situación de peligro, ordena la liberación de cortizol, que es la hormona del estrés, para liberar energía y permitir enfrentar dicha situación.

Si la situación estresante permanece activa mucho tiempo, se generan efectos nocivos en el organismo, poniéndonos más irritable, más cansados, agotados y con una sensibilidad extrema, que nos hace sobrereaccionar frente a estímulos por muy pequeños que sean.

Existe otras hormonas que inhiben el efecto del cortizol como las endorfinas y la oxitocina. Estas se liberan cuando hacemos ejercicios o cuando nos encontramos en un ambiente relajado y de diversión.

Por esto, además de la recomendación de enfrentar el estrés, reconocerlo y tomar acciones generando un plan B, podemos recomendar algunas de las siguientes actividades:

  1. Meditación: La meditación periódica es una excelente forma de centrarse en uno mismo, relajar las ansiedades y tomar control de las situaciones cotidianas. (Descargar Meditación So Ham de regalo AQUÍ)
  2. Ejercicio Físico. Las actividades como caminata rápida, trote o ir al gimnasio, permite reducir la cantidad de cortizol en la sangre y liberar endorfinas, la hormona del “Bienestar”
  3. Contacto con la Naturaleza. Lo ideal es poder tomarse el tiempo de pasear admirando la naturaleza en toda su maravillosa y magnífica extensión. Nos conecta, nos enraiza y eso nos da mayor seguridad.
  4. Descanso. Debemos asegurar las horas mínimas de sueño que nos permite andar bien
  5. Ejercicios de respiración. Cuando estemos sufriendo ansiedad o sintamos que aparecen emociones de baja frecuencia (como el miedo, bajoneo o depresión), oxigenarnos bien permite volver al control. Abajo encontrarás el enlace para Escuchar o bajar dos de mis Ejercicios de Respiración muy útiles y que enseño en mis terapias: 

    Box-4x4

    Box-Relajacion

     

  6. La Risa. Cuando reímos liberamos oxitocina, la hormona que nos da confianza en nosotros mismo y reduce el miedo social.
  7. Comida saludable, rica en vitaminas A, C, E y Magnesio. Además asegurarse de distribuir y respetar las horas de comida a lo largo del día. No saltarse ninguna y tampoco comer mucho en una sola comida al día.
  8. Pasatiempo. Leer, conversar con un amigo(a), ir al cine, al teatro, realizar manualidades.
  9. Conseguir que el Ambiente Laboral sea armonizado. Buena iluminación, lugar de trabajo ordenado, en lo posible con plantas verdes naturales.
  10. Caricias y masajes. Se ha comprobado científicamente, que las caricias del ser amado provocan suficiente liberación de oxitocina, para disminuir considerablemente la respuesta estresante ante alguna situación determinada. Los masajes de relajación y masoterapeuticos además tiene la ventaja de eliminar contracturas y aliviar dolores musculares, provocados por un estrés excesivo.

 

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Carlos Schafer Ramos
Terapeuta en Biomagnetismo Médico
Discípulo del Dr. Goiz
Coach en Control Emocional
info@ImanesQueSanan.cl
32-312 4041 / 8-628 1329
www.facebook.com/biomagnetismovina

 

 

Emociones, Energía y Salud

Ayer conversando con una de las personas que asistió a nuestro Taller “Sánate y Mantente Sano” del 10 de enero recién pasado (Ver Fotos), me comentó que esta semana había tenido un dolor de cabeza bastante fuerte. Se acordó de los ejercicios aprendidos en el Taller y después de aplicar la secuencia básica del EFT, a los 5 minutos, la molestia prácticamente había desaparecido.

dolor

 

Cuando en ocasiones nos toca vivir episodios complicados o revivimos momentos difíciles de nuestra historia personal, pueden desencadenarse molestias físicas como dolores de cabeza, puntadas en la espalda

o molestias en las articulaciones.

Lo que sucede es que nuestras emociones, especialmente aquellas de baja frecuencia, que normalmente conocemos  como “Emociones Negativas”, se ve afectado nuestro cuerpo energético, provocando verdaderos “nudos” o “bloqueos” energéticos, lo que se manifiesta en nuestro cuerpo físico como dolores o molestias de distinto tipo.

Por ejemplo, en los tiempos que estaba aprendiendo sobre estas terapias energéticas y de sanación,  en un momento recordé un episodio muy triste ocurrido hacía varios años atrás. Al momento de recordar el episodio comencé a sentir una presión en el pecho que dificultaba mi respiración y aumentó la sensación de angustia.

En una ocasión vino a mi consulta una persona con molestias y dolores fuertes en sus rodillas. Al revisar junto con ella, descubrimos que había una decisión muy importante que debía tomar y tenía muchas inseguridades no atreviéndose a dar el paso definitivo, que significaba decidir por una de las dos alternativas que tenía en frente.

Con herramientas como el EFT o técnicas que ayudan a liberarnos de la influencia de las emociones de baja frecuencia como el miedo, pena, angustia, inseguridad, ira, rabia es posible conquistar poco a poco nuestra liberación emocional y por lo tanto superar las molestias físicas asociadas. De esta forma abrimos el camino hacia el disfrute de nuestra vida, sintiéndonos más contentos y felices.

Para mayor información sobre Coach (Entrenamiento) en técnicas de Manejo Emocional contactarnos al mail schafer@ImanesQueSanan.cl o al teléfono (32) 312 4041 y celular 8-628 1329.