Carlos Schafer Ramos

Cómo Cuidar la Salud

10 Claves Para Cuidar la Salud

“La Salud no es tan solo la ausencia de enfermedad”

Hannah Green.

Las Claves para Cuidar tu Salud no necesariamente se aplican cuando estás enfermo, es algo más allá que eso. Se trata de mantener una vida equilibrada que asegure tu buena salud y así disminuir al máxima las ocasiones de enfermedad.

¿Qué aconsejan los expertos para mantenernos sanos?

Aquí te dejo 8 claves que son en realidad buenos consejos para asegurar tu bienestar en general.

1) Mantener la mente ágil y despierta

Nuestra mente es el órgano más eficiente que tenemos. Su interés es ahorrar al máximo la energía y continuamente busca la forma de hacer los procesos de una manera más económica energéticamente hablando.

¿Te ha pasado que cuando entras a tu casa no te acuerdas cómo abriste la puerta y no sabes exactamente dónde dejaste la llave después de usarla?

O…. mientras conversas con tu pareja en el desayuno, ni te diste cuenta cómo fue exactamente que preparaste el pan que estás comiendo?

La mente siempre busca los actos repetitivos, porque de esa manera construye caminos neuronales para realizar esas actvidades en forma automática, sin que tengas que pensar en hacerlo.

Este mecanismo es muy bueno para ciertas cosas. Por ejemplo, cuando aprendemos a andar en bicicleta o cuando aprendemos a conducir el auto. Nos permite ocupar la mente en el camino y en la señalética, mientras nuestros pies y manos conducen casi automáticamente el vehículo haciendo los cambios o frenando antes que tomemos conciencia de la luz roja que tenemos adelante.

Sin embargo, cuando los actos repetitivos empiezan a invadir todo nuestro quehacer o cuando definitivamente dejamos de ser creativos, todo se vuelve rutinario y empezamos a andar como robots.

Para evitar esto, mantén tu mente activa presentándole desafíos nuevos. La mente se entusiasma cada vez que encuentra algo nuevo y si lo planteas como desafío es mejor.

Realiza crucigramas, desafía tu mente con Sudokus, lee un libre nuevo cada cierto tiempo, aprende un nuevo idioma. Busca aquello que te entusiasma y esfuerza tu mente planteándole retos cada vez más novedoso y exigentes.

2) Cuida las relaciones interpersonales

Nosotros los seres humanos somos seres reticulares. Significa que nos relacionamos entre sí formando verdaderas redes de interconexión.

Me explicaba a mi un gran sacerdote cuando hablábamos de esto, que nuestras relaciones interpersonales son como una red de araña conectada a distintas partes de las paredes aledañas para sostenerse en el aire.

Si empiezas a cortar uno a uno cada uno de esos hilos que la sostienen, finalmente la telaraña terminará cayendo al piso. Lo mismo nos pasa a nosotros con nuestras relaciones interpersonales. Debemos cultivar cada uno de esos “Hilos” que nos conectan con nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros amigos del club, etc…

Mientras más conexiones sociales tengamos mucho mejor “Sostenida” será nuestra vida.

Para ello preocúpate de

  • Participar en grupos de amigos, donde puedas intercambiar opiniones, hablar de los libros que lees, jugar a las cartas o a algún otro juego

  • Cultivar amistades antiguas, ex-vecinos, compañeros de colegio o de la universidad. Invítalos a tu casa, sal a tomar café con un amigo distinto cada semana.

  • Participar en grupos de aprendizaje. Hoy por hoy existen muchas actividades organizadas por instituciones como las Cajas de Compensación que desarrollan actividades para la tercera edad, como grupos de entrenamiento de la memoria, baile entretenido, yoga para la tercera edad, etc.

  • Participar en alguna organización sin fines de lucro en ayuda de la comunidad.

 

3) Dedícale tiempo a tu Hobby favorito

Cuando realizamos una actividad placentera, como las actividades propia de nuestro hobby favorito, se liberan hormonas del bienestar que además de entretenernos nos ayudan a ser cada vez más creativos. Algo que nuestra mente siempre desea hacer.

Practicar Jardinería:

Según estudios realizados por expertos en la Universidad de California (USA), señalan que cultivar la jardinería contribuye a preservar la salud en general, ya que disminuye el estrés, baja la tensión arterial y evita la depresión.

Aprender a tocar un instrumento musical

Según un estudio realizado con gemelos en el Instituto Karolinsca (Suecia), se encontró que la música y especialmente aprender a tocar un instrumento protege el cerebro y previene el deterioro cognitivo. Según los estudios, la música relaja, disminuye la ansiedad y reduce la frustración.

4) Reconoce tus emociones y acéptalas

Demás está mencionar que las emociones tienen una directa relación con nuestra salud.

Emociones de alta frecuencia como la alegría, la gratitud, la esperanza y el orgullo promueven un mejor estado de ánimo que aquellas de baja frecuencia como la tristeza, el miedo, la angustia, la ansiedad, la culpabilidad y la ira.

Por eso la importancia primero de reconocer la emoción que estés sintiendo y, luego de aceptarla, buscar la forma de reducir su efecto negativo en ti.

Para enfrentar tus emociones puedes seguir los siguientes pasos:

  1. Cuando sientas una emoción desagradable trata de identificar lo que sientes. Define la emoción que estás sintiendo: miedo, celos, angustia, etc.

  2. No reprimas tu sentimiento.

  3. Saber por qué te estás sintiendo así

  4. No culpes a nadie

  5. Acepta toda emoción como algo natural y entendible.

5) Descubre qué te provoca estrés y aprende a regular su efecto en ti.

El estrés es muy necesario, es un mecanismo que nos permite estar alertas y enfrentar algún acontecimiento que nos provoca desafíos en mayor o menor grado. Sin embargo, no debe ser sostenido en el tiempo, de lo contrario se vuelve en contra nuestra.

Cuando el estrés provoca ansiedad o miedo y se mantiene por varios días o semanas, corremos el riesgo de enfermarnos y afectarnos emocionalmente.

Por esto es necesario identificar lo antes posible qué es lo que te provoca el estrés. Una vez identificado, revisa cómo puedes minimizar su efecto ya sea aplicando técnicas de regulación emocional o evitando aquellas circunstancias que te provocan estrés.

Para reducir el estrés y la ansiedad baja y lee mi libro “5 pasos para reducir el estrés y la ansiedad” pinchando aquí.

6) Cultivar hábitos de alimentación equilibrados

Ya lo decía Hipócrates:

Haz de tu alimentación tu mejor medicina”

Lo que comes afecta directamente a tu salud. Por lo tanto alimentarse equilibradamente significa cultivar hábitos de alimentación que contribuyan a una dieta balanceada, aportando los nutrientes necesarios y evitando aquellos alimentos que puedan afectar nocivamente a tu cuerpo.

Aquí se aplica perfectamente la frase del orador, escritor y político romano llamado Cicerón:

Hay que comer para vivir, no vivir para comer”

7) Practicar alguna actividad física

La actividad física además de oxigenar y robustecer el cuerpo, libera hormonas del bienestar y felicidad. Una actividad física que se practique regularmente propicia un estado de bienestar suficiente para reducir el estrés, ayudando además a mejorar el estado físico del organismo entregando mayor capacidad energética.

Estudios señalan que la actividad física permite aumentar el volumen del cerebro disminuyendo las probabilidades de alguna enfermedad como el Alzheimer. Además algunos de estos ejercicios permiten mejorar las relaciones sociales como el baile por ejemplo, evitando la soledad que es uno de los factores principales que contribuyen a sufrir depresión y deterioro cognitivo.

Puedes practicar cualquier actividad física que te guste, como por ejemplo:

  • Footing

  • Bicicleta

  • Caminata al aire libre

  • Baile

  • Yoga

8) Dormir bien

La BBC publicó hace un tiempo un artículo sobre las horas que se deben dormir según la edad.

Puedes leer ese artículo haciendo click aquí.

Según ese artículo los expertos señalan que los adolescente deberían dormir entre 8,5 y 9,5 horas y los adultos entre 7 y 9 horas diarias.

Adicionalmente indican los siguientes consejos para poder dormir bien:

  • Mantener un horario de sueño, incluso los fines de semana.

  • Practicar una rutina para dormir relajado.

  • Hacer ejercicio físico a diario.

  • Asegurar condiciones ideales de temperatura, ruido y luz en el dormitorio.

  • Dormir en un colchón y una almohadas cómodos.

  • Tener cuidado con el alcohol y la cafeína.

  • Apagar los aparatos electrónicos antes de acostarse.

9) Cultivar la meditación

Aún cuando pareciera difícil, es posible empezar a practicar la meditación mediante Mindfulness, una técnica que busca la atención plena concentrándose en la respiración. De esa manera reduces el estrés, uno de los factores que produce efectos cognitivos y deterioro progresivo de la salud.

10) Disfrutar la vida

Estamos de paso por este mundo, lo sabemos.

Si es así ¿por qué no aprovechar de disfrutar cada minuto, cada segundo del tiempo que estemos acá?

A veces olvidamos agradecer y vivimos nuestra vida rutinaria, volviéndose monótona, sin percatarnos de aquellas pequeñas cosas que nos dan felicidad:

  • Un delicioso café en la mañana

  • Disfrutar un momento agradable con la pareja o con un amigo cercano

  • Reencuentro con algún familiar después de un largo tiempo sin verlo

  • Disfrutar de la naturaleza

  • Agradecer por el sol que ilumina y nos calienta en una tarde de descanso

  • Una siesta reparadora.

  • Etc…

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Carlos Schafer Ramos
   Terapeuta en Biomagnetismo Médico
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7 Consejos Prácticos para Dominar tus Emociones

“La ansiedad es peligrosa cuando se acerca al miedo. Si se acerca a la estimulación, es una aliada para la ACCIÓN”

Jürgen Klaric.

 

Como nosotros somos seres emocionales, es fundamental llegar a dominar nuestras emociones.

En la práctica es imposible relacionarnos con nuestro medio sin experimentar reacciones en nuestro cuerpo, en nuestra mente y a nivel emocional en cada momento y en cada circunstancia.

No podemos evitar que ocurran ciertos sucesos. Tampoco podemos evitar que aparezcan nuestras emociones frente a dichas situaciones.

Lo que SÍ podemos hacer es aprender a decidir cómo queremos reaccionar frente a las situaciones reconociendo y regulando las emociones que aparecen.

Una noche en que mi esposa y yo pasamos una agradable velada, íbamos devuelta a casa y yo conducía el auto por la ciudad, mientas charlábamos animadamente. Llegamos a un cruce y yo debía tomar la pista izquierda para virar, pero el auto que me antecedía iba zigzageando entre las pistas a una velocidad bastante más lenta que la mía.

Pensando que no me había visto y no se daba cuenta que tenía mi intermitente prendido señalándole que deseaba el paso, hice un toque muy corto a la bocina de mi auto como cuando uno quiere darse a entender sin ánimos de molestar (fueron dos cortos “Tit-Tit”).

El conductor inmediatamente reaccionó muy airado y movió su vehículo delante del mío acelerando y frenando brúscamente, sin dejarme pasar.

Nunca entendí qué le pasó. Como era tarde y había muy poco flujo de vehículos simplemente frené mi vehículo, al no reaccionar ante sus provocaciones, el tipo se aburrió y se fue.

Con la vía libre, continuamos rumbo a casa retomando mi conversación con mi esposa, dejando este hecho como una simple anécdota.

Análisis retrospectivo de la situación

En situaciones como esa, fácilmente uno puede “enganchar” con la otra persona y comenzar una espiral ascendente de molestia, enojo y deseos de “hacerse Valer” o remediar alguna supuesta “injusticia” cometida contra uno, llegando quizá a qué niveles.

Cuando se aprende a regular la emocionalidad es más fácil ver los acontecimientos desde un punto de vista más neutral y objetivo.

Existen muchos métodos que nos permiten aprender a administrar nuestras emociones y dosificar su efectos en nosotros y en los demás. Es un tema que se puede entrenar y existen seminarios completos dedicados a ello.

Sin embargo se pueden dar los primeros pasos practicando y observando estos 7 consejos que te describo a continuación.

Creo son muy útiles para conseguir el objetivo de regular y administrar bien nuestras emociones.

1) Respiración

Nuestra respiración se ve afectada en directa proporción con la emocionalidad que estamos viviendo. El patrón de respiración es absolutamente diferente cuando tenemos miedo a cuando estamos relajados, cuando tenemos tristeza a cuando estamos contento. Basta observar cómo respiramos cuando lloramos y cuál es el patrón respiratorio cuando reímos.

Susana Bloch en su libro Alba Emoting, explica muy bien sobre estos patrones respiratorios y la emoción que los producen. Sin embargo, si una emoción desencadena una forma de respirar, cuando nosotros adoptamos una forma de respirar asociada a una emoción específica, desarrollamos en pocos minutos esa emoción, aunque no la estábamos sintiendo antes de efectuar el ejercicio.

Es la técnica que usan algunos actores para poder llegar a la emoción que necesitan representar.

La gran utilidad de este descubrimiento es que tú puedes inducir la emoción que tu desees simplemente respirando. Si quieres conocer más de esto puedes leer el libro “Al Alba de las Emociones, respiración y manejo de las emociones” de Susana Bloch.

Ejercicio Propuesto

Una de las técnicas que más he utilizado y que te sugiero aplicar es la respiración 4×4. Cada vez que desees salir de una emoción no deseada, como angustia, tristeza o ansiedad, aplica el siguiente patrón de respiración:

  1. Busca un lugar donde puedas estar tranquilo y sin interrupciones.

  2. Respira intencionadamente inspirando por la nariz mientras cuentas mentalmente hasta 4. La idea es que llenes tus pulmones justo cuando llegas al 4.

  3. En este punto es deseable que sostengas el aire en tus pulmones por un segundo.

  4. Luego botando el aire por la nariz muy lentamente, cuentas mentalmente hasta 4.

  5. Repites la operación desde el punto 2 al 4 hasta que sientas que la emoción ha disminuido lo suficiente como para sentirte más cómodo.

 

2) Meditación y Relajación

Son muchos los grandes maestros que recomiendan practicar periódicamente la Meditación y la relajación.

Tiene el sentido de bajar nuestro ritmo a niveles que nos permitan conectarnos con nuestro interior y con nuestra Fuente.

Todo es energía, nosotros nacimos de la energía y entregamos energía.

Cuando somos capaces de adoptar un estado de contemplación por algunos minutos, guardando el suficiente silencio interior, logras comunicarte con tu Fuente desde donde surge la energía que permite que vivas.

Esa conexión te proporciona paz y tranquilidad necesarias para aplicarlas cuando las cosas no van bien o frente a algún desafío importante en tu vida.

Probablemente no sea muy fácil de hacer al principio. Es necesario entrenarse y ser constante y perseverante.

3) Postura corporal

Así como una emoción produce un efecto en el patrón de respiración, también se producen posturas corporales ad hoc a la emoción específica.

Por ejemplo, cuando estamos angustiados y con mucha tristeza, nos llevamos los brazos hacia adelante, inclinamos el tronco arqueando la espalda como tratando de proteger nuestro pecho.

Por el contrario cuando reímos, se levanta la frente, se abre el pecho y soltamos carcajadas que movilizan todo nuestro cuerpo.

Al adoptar una determinada postura, al igual que con el patrón respiratorio, puedes desarrollar la emoción asociada a esa postura.

Leí hace algún tiempo un documento que explicaban cómo ensayar ciertas posturas que sugieren dominación, antes de ir a una entrevista de trabajo. Te provee una mejor autoestima y te da más seguridad personal.

Practica tú desde ahora adoptando una postura corporal que te de más seguridad en ti mismo, con la frente en alto. Los hombros hacia atrás sacando pecho. Los brazos que caigan a los costados de tu cuerpo presentando los dorsos de las manos ligeramente hacia adelante.

4) Risa

Lo mejor para levantar el ánimo y liberar tensiones definitivamente es la risa.

¿Sabías que la sonrisa y la risa son un privilegio sólo de los seres humanos?

Ningún otro animal puede reír como nosotros.

Cuando reímos, se movilizan 12 músculos faciales y si agregamos los movimientos corporales típicos, cuando estamos soltando carcajadas de gran alegría, se suman varios músculos más.

Cada vez que reímos se liberan endorfinas, neurotransmisor que produce efectos del tipo opiáceo similar a la morfina. Además se liberan dopaminas, hormonas del bienestar y se disminuye en forma importante la presencia de Cortisol en la sangre, esta es conocida como la hormona del estrés.

Entre los beneficios de la risa se pueden contar los siguientes:

  • Ayudar a curar la depresión, el estrés y la angustia.

  • Nos ayuda a sentirnos mejor; mejora nuestro animo.

  • Limpia y ventila nuestros pulmones

  • Aumenta la oxigenación del cerebro

  • Mejora el funcionamiento del sistema digestivo

  • Disminuyendo la liberación de hormonas del estrés

  • Disminuye la presión arterial

Además la risa es un excelente conector social. Nadie queda indiferente cuando presencia una auténtica risa y se une a la alegría. Para eso la risa se contagia.

5) Ejercicio

Siempre es recomendable hacer ejercicios en forma periódica. No tan solo para mantener el estado físico, que en sí ya es recomendable, sino porque al practicar ejercicios con cierta intensidad se producen ciertos beneficios como la liberación de endorfinas, hormonas del crecimiento, disminución de la resistencia insulínica entre otros.

Lo ideal es poder mantener una práctica promedio de 30 minutos diarios.

Puedes elegir la actividad física que más te guste como running, ciclismo, fútbol, tenis, etc.

Una de las actividades físicas que más recomiendo es el Yoga. Permite integrar la actividad física con la respiración y la meditación.

6) Dormir Bien

Para poder rendir es necesario descansar bien.

Los expertos indican que una persona adulta debería dormir entre 7 y 9 hrs diarias.

Aunque no siempre se cumpla la verdad es que es importante tratar de ajustarte al número de horas que mejor te haga sentir aproximándote lo más posible a esa recomendación.

Cuando uno logra descansar bien, es posible rendir mejor. Nuestro cerebro trabaja mejor y nuestro rendimiento es mayor. Podemos enfrentar de mejor manera nuestros desafíos emocionales.

Aún así, los estímulos a que estamos sometidos diariamente, los niveles de preocupación y estrés, interfieren en nuestras horas de sueño e impiden que en general podamos descansar adecuadamente. Por esta razón es vital poder adoptar ciertas medidas que permitan desconectarnos de las situaciones cotidianas y permitir un verdadero sueño reparador.

Para ello sugiero la siguiente estrategia:

  • No prender el televisor cuando vayas a acostarte a dormir. El TV es una caja mágica que a los 30 segundos de empezar a ver, te ha despertado las neuronas y cautivado tu atención de tal manera que impide que puedas alcanzar la frecuencia adecuada en las ondas cerebrales para conseguir descansar lo suficiente.

  • Aprende a desconectarte del trabajo y de los problemas cotidianos. Habitualmente lo que yo hago cuando tengo un desafío importante o una situación en la que debo tomar una decisión crítica, al momento de quedarme dormido hago una formulación mental tipo pregunta y lo envío a “mi desván”. “Mi desván” es un sitio imaginario que se encuentra por sobre mi cabeza. Es el lugar donde se elaboran las respuestas a todos mis dilemas. Habitualmente al despertar al día siguiente, justo antes de abrir los ojos, desde “Mi desván” baja una respuesta, una idea o la orientación hacia la decisión que debo tomar ese día. Nuestro subconciente puede ser un poderoso aliado si sabemos usarlo bien.

  • Si no es posible desconectarse y quedas con el “motor en marcha” como digo cuando uno queda pensando y repensando sobre una cierta situación, sugiero recurrir a alguno de estos trucos: Leer una revista de comics antes de dormir, escuchar música suave, aplicar técnicas de relajación, hacer meditación que induzca al sueño (Por ejemplo Meditación So – Ham).

 

7) Enfocarse en la solución

A menudo nos quedamos enganchados con alguna situación que nos preocupa y a veces no salemos cómo enfrentarlo o no damos con la forma de acercarnos a una posible solución.

Varias veces yo mismo me he sorprendido prestando atención a la situación desde el punto de vista del problema, quedándome pegado en lo que es el problema en sí.

Cuando aprendí que esa forma impedía que avanzara y además me quitaba demasiada energías. Impedía que fuera objetivo. Buscando cómo solucionar eso, encontré que lo mejor era retirarse de la situación y mirar los acontecimientos por encima, tratando de separarme de él. Es decir mirándolo como un objeto desde fuera de uno.

Eso me ha permitido ser más objetivo y liberar la energía necesaria para ser más creativo, enfocándome más en la solución del conflicto o dilema.

¿Quieres apoyo adicional?

Si deseas avanzar en el aprendizaje para dominar tus emociones, te sugiero que bajes mi libro gratuito “5 pasos para reducir el estrés y la ansiedad.

Puedes bajarlo haciendo click Aquí

Son cinco pasos simples y fáciles de aplicar que puedes poner en práctica a medida que vas leyendo.

Baja aquí el libro “5 Pasos para reducir el Estrés y la Ansiedad”

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Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

Coaching y Mentoring en Técnicas de Regulación Emocional

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Energía Personal

Cómo administrar la energía personal y conseguir tus metas y objetivos sin cansarte

A veces nos sentimos energizados y capaces de conseguir cualquier cosa que nos propongamos, en otras oportunidades nos sentimos agotados, sin energías y muy desmotivados.

 

Administrar la Energía Personal significa saber cómo incrementar y acumular esa energía de manera de poder canalizarla hacia las acciones y actividades que contribuyan a tu realización personal.

Todo es energía, nosotros somos energía, nuestros pensamientos son energía, nuestras emociones son energía, por lo tanto todo lo que hacemos tiene involucrado una aumento de energía o un gasto de ella.

Nosotros hemos venido a este mundo a crear, construir y transformar. Aquellos grandes personajes, dotados de gran capacidad energética han podido transformar el mundo y han construido obras que perduran en el tiempo. Sin esa capacidad energética personal habría sido imposible plasmar su legado.

Entonces la pregunta lógica de hacer es:

¿Se nace con esa capacidad energética o es posible hacer algo para convertirnos en seres energéticos?

Según Jürgen Klaric (*) existe una condición de nacimiento que nos predispone a ser más o menos energéticos que otros, sin embargo sea cual sea nuestra condición, siempre es posible aumentar nuestras energía personal aprendiendo a gestionarla.

Jim Loehr, cofundador del Human Performance Institute, propone una forma de administrar dicha energía, actuando en las siguientes cuatro dimensiones: Física, Emocional, Mental y Espiritual.

Capacidad física

Para disponer de energía física que nos permita hacer y gestionar nuestras actividades es necesario entrenar nuestro cuerpo.

La energía se acumula en nuestros músculos. Músculos débiles ofrecen energía débil. Por el contrario, mientras más fuertes nuestros músculos seremos capaces de mayores proezas físicas.

El atleta se entrena día tras día para fortalecer su musculatura y prepararla para la gran prueba ya sea una maratón, un salto con garrocha o correr una distancia determinada en el mínimo tiempo.

Para alcanzar cualquier objetivo que nos propongamos, necesitamos tener una buena resistencia física, para que seamos capaces de mantener la demanda energética de origen intelectual o física propiamente tal.

Esto significa que debemos dedicarnos diariamente a alguna actividad física, que permita entrenar nuestro sistema muscular y robustecerlo alcanzando condiciones físicas cada vez mejores.

Sin embargo, no tan solo debemos hacer ejercicios, también debemos acompañar esta actividad con tiempos de descanso apropiados, durmiendo las horas necesarias y adoptando hábitos de alimentación equilibrada y saludable.

 

Capacidad Emocional

Podemos clasificar la gama de emociones en dos grandes grupos: 1) emociones de alta vibración y 2) de baja vibración. Todas las emociones de alta vibración son agradables, de disfrute, permiten acumular energía. Aquellas emociones de baja frecuencia son las que nos desagradan. Ejemplos de ellas son la rabia, la angustia, la pena, entre otras.

Estas emociones de baja vibración, gastan mucha energía y nos debilitan por lo que son desfavorables a nuestro propósito de administrar bien nuestra energía personal.

Para cultivar esta capacidad emocional la clave es aprender a mantener la confianza en uno mismo, el autocontrol, la eficacia interpersonal y la empatía.

Estos pueden ser entrenados y fortalecidos al igual que un bíceps o un cuadriceps, forzándolos a ir más allá de sus límites actuales.

 

Capacidad mental

Nuestra capacidad mental es la que nos permite organizar nuestras vidas manteniendo un enfoque en las metas que queremos lograr.

Los “músculos” asociados a esta capacidad mental son la adecuada preparación mental, la visualización, el discurso interno positivo, la eficaz administración del tiempo y la creatividad.

El mejor desarrollo de la capacidad mental se logra con el optimismo realista, ver el mundo tal como es, siempre trabajando desde un punto de vista positivo, orientándose hacia la solución o resultado deseado.

 

Capacidad espiritual

La energía espiritual nos proporciona la fuerza para la acción en cada una de las dimensiones de nuestras vidas.

Su combustible son la pasión, la perseverancia y el compromiso.

La energía espiritual se deriva de una conexión a valores profundamente arraigados y un propósito más allá de nuestro propio interés.

El músculo vital para fortalecer la energía espiritual es el carácter que involucra el coraje y la convicción de vivir según nuestros más profundos valores. Apoyan el carácter la pasión, el compromiso, la integridad y la honestidad.

La energía espiritual se sostiene equilibrando un compromiso con un propósito más allá de nosotros mismos con un autocuidado adecuado.

 

Para finalizar este artículo te dejo esta frase de Pilar Jericó(*), que me parece resume todo lo relacionado con nuestra energía personal:

 

Nuestra energía personal es todo lo que tenemos. Cuidarla y recuperarla es vital para llevar vidas equilibradas y saludables.”

Ya tienes un buen punto de partida para comenzar a gestionar tu propia energía personal, solo falta que des los pasos necesarios y actúes en consecuencia.

_____________

(*) Jürgen Klaric: Escritor, investigador y asesor en neuromarketing, considerado entre os diez más influyentes mercadólogos a nivel mundial.

(**) Pilar Jericó: Escritora y columnista de varios medios de comunicación, doctora en Organización de Empresas y licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales.


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Efectos del Frío en nuestra salud

Efectos del frío en nuestra salud

Los efectos del frío en días invernales afecta directamente las funciones vitales del cuerpo provocando diversos problemas de salud.

Ya Llegan los fríos de invierno y quedamos expuestos a los efectos que ello produce sobre nuestra salud. Mas vale saber cómo protegernos.

Para mantener las funciones vitales del cuerpo en su estado normal y adecuado bienestar, debemos mantener una temperatura corporal entre los 36 y 37,5 °C.

Nuestro cuerpo tiene mecanismos que le permiten detectar la temperatura externa y ajustar los parámetros internos para mantenernos en torno a esa temperatura ideal.

Sin embargo, cuando los fríos son intensos o cuando sufrimos exposiciones extensas a bajas temperaturas, nuestro organismo se enfrentará a un desafío no menor por mantenernos con temperatura corporal adecuada, y si no tomamos ciertas medidas para “ayudarlo”, corremos riesgo de enfermarnos y sufrir efectos severos en nuestra salud.

Qué le pasa a nuestro cuerpo con el frío

Algunos de los efectos del frío sobre nuestro cuerpo son los siguientes:

1) Dolores articulares

Cuando sentimos frío, nuestros músculos se mantienen más contraídos lo que origina dolores que normalmente no sentimos en otras épocas del año. Además, a causa de la menor temperatura, las articulaciones están más rígidas y debido a la mayor contracción muscular, sufren un aumento en la presión interna lo que hace que se inflamen y aumenten las sensaciones de dolor, especialmente en personas que sufren alguna lesión, artritis o envejecimiento. (vitonica.com)

2) Resecamiento de los labios y la piel

Debido a que nuestros labios no poseen glándulas sebáceas, cuando las temperaturas ambientales son bajas, no se pueden lubricar para protegerse adecuadamente. Es por eso que se forman grietas y heridas muy dolorosas. Se recomienda usar un buen protector labial.

La piel se ve afectada por el frío debido al aumento de la vasocontricción de los capilares externos, lo que impide que lleguen el oxígeno y los nutrientes a la superficie, ofreciendo un aspectos apagado.

Además el frío afecta la velocidad de renovación de tejido nuevo, lo que hace que se acumulen células muertas en la superficie impidiendo que la secreción sebácea pueda lubricar adecuadamente la piel, resecándola y dejándola muy sensible (Hola.com).

Para prevenir esto se recomienda usar cremas de lubricación en zonas expuestas como la cara y las manos.

3) Resfríos y afecciones respiratorias

Los resfríos y las afecciones son más propensas a aparecer en días invernales y de mucho frío. Debido a que pasamos más tiempo encerrados y en contacto con otras personas, lo que contribuye a aumentar la transmisión de virus.

Por otro lado, aunque no existen estudios concluyentes, según un artículo publicado por bbc.com, al exponernos a ambientes fríos aumenta la contracción de los vasos sanguíneos de la nariz y de la garganta. Esto impide que las células blancas que repelen las enfermedades lleguen a esas zonas, haciéndonos más vulnerables a las infecciones como resfríos y dolores de garganta. Por lo tanto, más vale la pena que nos abriguemos bien y evitemos pasar frío, así disminuimos las probabilidades de resfriarnos.

4) Hipotermia

Trabajar largas horas en zonas de mucho frío sin estar suficientemente abrigados podría causar hipotermia, lo que ocurre cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 °C.

Una hipotermia leve puede producir confusión mental, lentitud de movimientos y probablemente no te des cuenta que el frío te está afectando hasta que sea demasiado tarde.

Sentir mucho frío también puede afectar el juicio y hacer que se cometan errores que pudieran causar accidentes. (cdc.gov).

Si vas a estar en zonas de mucho frío por largo tiempo es mejor que te prepares vistiendo ropa adecuada.

5) Congelación

Algunas partes del cuerpo son propensas a congelarse con el frío extremo, entre ellas están los dedos de manos, de los pies, la nariz y las orejas. (cdc.gov).

Al congelarse una parte del cuerpo, el tejido se daña y si no es posible salvarlo se deberá realizar la extirpación de la parte afectada, para no comprometer la salud del resto del organismo.

Las señales iniciales del congelamiento incluyen entumecimiento, hormigueo, ardor o dolor en las zonas afectadas.

Cómo protegernos del frío

Protegerse bien del frío es vital para evitar problemas de salud que podrían llegar a ser graves.

Para ello sugerimos las siguientes indicaciones a modo de referencia:

1) Usar ropa adecuada para el frío

2) vestir con varias capas de ropa.

3) Usar gorro adecuado que cubra las orejas

4) Cubrir las manos con guantes que las protejan del frío

5) Si va a estar en una zona muy húmeda, usar zapatos aislantes e impermeables.

Protegernos del frío depende solo de nosotros.

Y si por alguna razón estás empezando a sentir síntomas o ya te encuentras resfriado o con alguna afección respiratoria, puedes acudir donde un terapeuta en Biomagnetismo, quien podrá identificar la afección y con los imanes desactivar los organismos patógenos que te estén afectando, ayudándote a recuperar la salud en corto tiempo.

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Cómo dejar de fumar

Cómo dejar de fumar en cuatro sencillos y poderosos pasos

En mi juventud fumé demasiado, un día decidí dejar de hacerlo; me costó, pero lo logré.

Cómo dejar de fumar resulta ser algo no muy sencillo de conseguir. En este artículo te ofrezco mi experiencia personal de cómo conseguí dejar este hábito mediante cuatro poderosos y sencillos pasos.

El 31 de Mayo es el día que la OMS celebra el día internacional sin fumar. Esto me motivó a escribir sobre mi historia personal y mi relación con el cigarrillo.

Viví mi niñez en un ambiente con muchos fumadores a mi alrededor. En esos tiempos no había mucho control y se podía fumar prácticamente en cualquier lugar.

Mi padre estaba tan involucrado con ese hábito que recuerdo que siempre prendía un cigarrillo entre plato y plato de comida a la hora del almuerzo.

Cuando le pregunté por qué lo hacía y el me respondió:

No sé, de repente me doy cuenta que tengo el cigarrillo prendido entre mis dedos”.

Era algo que hacía sin pensar.

Al crecer en ese ambiente lleno de humo, reforzado por mi gran admiración por mi padre y sobre cada cosa que él decía o hacía, me llevó a adquirir el hábito de fumar. Nunca lo hice hasta que cumplí la mayoría de edad. Era una forma de respetar la imagen de autoridad que me infundía él.

Sin embargo, en muy poco tiempo empecé a sufrir las consecuencias del tabaco en mi cuerpo:

  • Carraspera constante

  • Tos de fumador; tosía desde la mañana a la noche

  • Dependencia absoluta del cigarrillo; prendía el primero a las 7:00 am todos los días

  • Los resfriados me afectaban inmediatamente mi garganta

  • Cansancio constante

  • Cuando hacía actividad física me ponía a toser de inmediato y provocaba molestas secreciones en la garganta.

Un día decidí dejar de fumar. Fue para uno de mis cumpleaños y me sorprendí lo rápido que pude hacerlo. ¡De un día para otro!

En mi mente tenía pensado dejar de fumar por un año exacto.

Y lo hice, no fumé un solo cigarrillo durante todo ese año.

Al cumpleaños siguiente, después de sentirme feliz por esta gran hazaña, me sentí como Súperman.

Entonces cometí mi más grave error. Decidí volver a fumar “Racionalmente”, controlando cada cigarrillo que fumaba para no volverme adicto nuevamente.

La “Racionalidad” duró un solo día.

Al día siguiente volví a fumar tanto como el último día que había dejado de hacerlo un año atrás.

Comprendí en ese momento que de verdad nunca dejé de ser fumador. Sólo me había dado un respiro por unos 12 meses, sabiendo que después volvería a la adicción del tabaco. “Me tenía atrapado”.

Y vaya de qué manera me tenía atrapado el tabaco. Mis molestias a causa del cigarrillo se acrecentaron. Ya no disfrutaba de las comidas, no les sentía ni el aroma ni el sabor.

Mi garganta se inflamaba con cualquier cambio de temperatura y no podía hacer ejercicios sin ponerme a jadear en todo momento.

Traté de dejarlo de nuevo en muchas oportunidades; sin éxito. Lo que más duraba eran 5 a 7 días y luego volvía a fumar con la misma o mayor frecuencia que antes.

En mi interior pensé que para poder dejarlo de nuevo, tenía que tomar una decisión poderosa y definitiva:

“Debo decidir NUNCA más probar siquiera

una sola bocanada de humo”.

Aproveché un viaje de estudio a la ciudad de Concepción que hice el mismo año que me titulé de Ingeniero, para reforzar esta decisión.

Recuerdo perfectamente que me compré una cajetilla de unos cigarrillos muy caros que eran los que más me gustaban.

Y me propuse que esa era la última que me compraba. A la vuelta de mi viaje yo dejaría de fumar definitivamente.

Fue una promesa solemne que me hice a mi mismo.

Y la cumplí.

Disfruté al máximo esa cajetilla. Recuerdo que al regresar de mi viaje, quedaron como 5 o 6 cigarrillos en la cajetilla que dejé sin tocarlos nunca más.

Pero no fue muy fácil. El síndrome de abstinencia fue feroz.

En es tiempo habían unas pastillas de caramelo que me gustaban y cada vez que yo sentía deseos de fumar, me echaba a la boca un puñado de esas pastillas. Mientras tuviera algo en la boca no podía prender un cigarrillo y fumar.

A veces reemplazaba las pastillas por un pedazo de pan u otra cosa que sirviera para mantener ocupada mi boca.

Obviamente subí de peso, pero en esa oportunidad prefería engordar a tener que depender del tabaco nuevamente. Después solucionaría lo del peso.

Concentrándome en el día a día, cada noche me felicitaba por haber cumplido un día más sin fumar.

Los momentos más difíciles eran cuando mis amigos fumaban en mi presencia y yo tenía que decirles que “no” cada vez que me ofrecían un cigarrillo. Algunos eran muy insistentes, sin embargo, logré vencer la tentación con la frase “Gracias, ya no fumo” y mentalmente me repetía “ ya no fumo nunca más”

A los pocos meses empecé a disfrutar los beneficios de dejar de fumar.

Lo máximo de mi experiencia de disfrute fue cuando junto a un grupo de amigos realizamos una excursión al Cerro “La Campana” en Olmué. Salimos muy temprano, con el objetivo de llegar lo más alto que se pudiera. Llegar a la cima significa subir hasta los 1880 m de elevación, por un sendero que se hace cada vez más escarpado.

Iniciamos nuestra caminata y al momento de divisar los primeros rayos del sol, escuchando el cantar de los pajaritos, mis fosas nasales empezaron a captar aromas que hacía mucho tiempo no percibía:

  • La vegetación húmeda

  • El aroma de la brisa matutina, fresca y cargada con aromas a flores.

  • El perfume de la tierra húmeda.

Me detuve por un buen rato a disfrutar de eso.

Sentí una gran alegría lo que reforzó aún más mi decisión de no fumar más.

Fue tanta mi alegría que, cuatro horas después, logré llegar a la cima con mucho esfuerzo y una gran satisfacción que hinchó mi pecho llenándolo de puro orgullo.

Los días siguientes seguí disfrutando de aromas y sabores deleitando mi paladar con manjares que hacía tiempo que había dejado de percibir.

Lo que aprendí al dejar de fumar

La lección que me ha quedado para el resto de mi vida con respecto a esta experiencia la resumo en lo siguiente:

Cuando quieres conseguir una meta u objetivo

  1. Analiza bien qué es lo que quieres lograr y “Toma la Decisión”.
    • Muchas veces no tomamos decisiones verdaderas, más bien declaramos un principio de buena intención pero no va acompañada de una decisión verdadera, definitiva.
  2. La decisión verdadera debe ir acompañada de una Resolución.
    • La Resolución según Jim Rohn es: “Prometerse a uno mismo que jamás vas a abandonar”
  3. Une tu decisión y resolución a una emoción muy fuerte.
    • La emoción es la responsable de materializar lo que te propones
  4. Concéntrate en los pequeños pasos.
    • Visualiza cada paso que das como la meta más inmediata que debes cumplir y felicítate cada vez que cumples esa pequeña meta.

 

Si tu quieres dejar de fumar o conseguir algún propósito en tu vida, te recomiendo que apliques esta secuencia de 4 pasos. Más adelante ahondaremos un poco más en cada uno de estos pasos y los uniremos con otras herramientas que ayudarán, complementando en el proceso de cambio hacia una vida mejor y más sana.

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Carlos Schafer Ramos
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Un simple mensaje puede cambiar tu forma de ver la vida

Recibo muchos mensajes en mi teléfono cada día – el que me envió mi prima me fascinó

Un mensaje de whatsapp que llegó a mi Smartphone me hizo replantear ciertos aspectos de mi vida actual y reflexionar sobre cómo conseguir SerSanos y Felices a los 80.

Recientemente nos llegó al grupo de whatsapp que tenemos con mis hermanos, un mensaje de una de mis primas. Cómo era un vídeo, decidí reservarlo para verlo más tarde.

Lo olvidé por algunos días, hasta que buscando otra información tropecé con el mensaje nuevamente y decidí darme el tiempo para darle un vistazo. Sólo bastaron los primeros 30 segundos de vídeo para captar mi total interés.

Se trataba de una presentación Ted Talks, en que Robert Waldinger, profesor clínico de psiquiatría de la Universidad de Harvard, daba a conocer los resultados de un estudio realizado por dicha Universidad, sobre el desarrollo del adulto.

Lo que cautivó totalmente mi atención fue que este estudio lleva ya 75 años de desarrollo y aún siguen investigando.

El estudio se inició en el año 1938 con un grupo de jóvenes que fueron entrevistados año tras año, a medida que iban creciendo, con la finalidad de obtener información para determinar lo que realmente los mantenía felices y saludables.

El estudio comenzó con la participación 724 hombres, divididos en dos grupos. El primero grupo eran estudiantes de segundo grado de Harvard y el otro grupo eran jóvenes de los barrios más pobres y de familias con más problemas de Boston en Estados Unidos. Cada año les hacían una serie de preguntas sobre su trabajo, su vida familiar y su salud.

Después de 75 año, a pesar que muchos de los participantes ya han muerto (quedan alrededor de 60 vivos la mayoría bordeando los 90 años de edad), el estudio sigue, ahora incluyendo los hijos de los participantes originales.

Robert Waldinger es el cuarto director de este estudio y en esta exposición presenta lo que yo diría las más increíbles y sorprendentes conclusiones de este tremendo trabajo.

Son increíbles porque demuestran de forma científica algo que hemos escuchado desde siempre en sermones de sacerdotes, especialistas y expertos en el tema y que aceptamos y asentimos moviendo afirmativamente la cabeza como algo que es verdadero y que debe ser así. Sin embargo, nos cuesta mucho poder llevarlo a la práctica.

Conclusiones del estudio de Harvard

En general podemos decir que la gran mayoría de las persona se ha planteado en algún momento de su vida las metas de ser exitosos y ojalá tener muchos millones en la cuenta corriente para poder sentirse felices. En la misma línea hemos escuchado desde pequeños que para conseguir el éxito debemos estudiar, sacrificarnos y trabajar duro.

Sin embargo, Waldinger señala que lo aprendido en esta investigación, para llegar a edad madura sintiéndonos satisfechos, felices y con buena salud, no tiene nada que ver con riqueza, fama ni tampoco el trabajo duro.

La principal lección que deja este estudio es:

“Las buenas relaciones nos mantienen más felices y mas saludables”. Solo eso.

SerSanos y Felices a los 80, depende de ti ahora

A continuación señala tres aspectos importantes sobre las relaciones y nuestra salud:

1) Las conexiones sociales son muy beneficiosas para nosotros. La soledad nos mata.

Las personas más conectadas con sus familias, sus amistades y sus comunidades son más felices, físicamente más saludables y viven más tiempo que aquellos menos conectados.

Aquellos menos conectados se sienten menos felices, su salud se deteriora más temprano en la mediana edad, el funcionamiento cerebral se detiene antes y viven menos tiempo que la gente que no está sola.

2) Lo más importante es la calidad de las relaciones más estrechas

Vivir en medio de conflictos es muy perjudicial para nuestra salud.

Matrimonios conflictivos, carentes de aprecio son más perjudiciales que quizás el mismo divorcio.

Vivir en buenas y cálidas relaciones nos protege.

Efectuando las correlaciones de la información recopilada en el estudio, buscando una forma de predecir quienes podrían llegar más felices a los 80, se descubrió que no era la cantidad de colesterol en la sangre a la edad de los 50, sino que este predictor era el grado de satisfacción que sentían en sus relaciones.

Aquellos más satisfechos en sus relaciones alrededor de los 50 años eran más saludables al llegar a los 80.

Los que se sentían viviendo relaciones felices, mencionaban que en las ocasiones que tenían algún dolor físico, igual seguían sintiéndose felices.

Sin embargo, los que se sentían infelices en sus relaciones, manifestaban que cuando sentían más dolor físico, este se magnificaba a causa del dolor emocional.

3) Las buenas relaciones no solo protegen nuestro cuerpo, sino también nuestro cerebro

Estas relaciones de apego saludable con otras personas, después de los 80 años, nos protege preservando por más tiempo nuestra memoria.

Las personas que sienten que pueden contar con la otra persona cuando es necesario, poseen una mejor memoria por un tiempo más prolongado.

Los que no sienten contar con ese apoyo, experimentan un declive más temprano en su memoria.

Waldinger agrega que no es necesario que las buenas relaciones sean buenas todo el tiempo. Algunas de las parejas octogenarias discutían entre ellos todos los días, sin embargo si sienten que pueden contar el uno con el otro cuando las cosas se ponen difíciles, esas discusiones no deterioran la capacidad de memoria.

Como conclusión final de este estudio podemos resumir que:

LAS RELACIONES BUENAS Y ESTRECHAS

BENEFICIAN NUESTRA SALUD Y BIENESTAR”

Como corolario creo que es oportuno dejarte unas simples preguntas, que son las que me hice yo después de reflexionar sobre este trabajo realizado por Harvard:

  • ¿Cómo están tus relaciones con las demás personas? ¿Tus parientes cercanos, tus amigos, tus colegas?

  • ¿Te integras a tu comunidad? ¿Participas activamente relacionándote con tus vecinos?

  • ¿Crees poder mejorar tus relaciones personales? ¿Cómo?

 

Si deseas revisar el vídeo con la presentación de Robert Waldinger puedes verlo AQUÍ


Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

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LA MUERTE PUEDE IMPULSAR LA VIDA

Todos en algún momento de nuestra existencia, hemos de sufrir la experiencia de la muerte; cuando eso sucede puede ser un buen momento para dar un nuevo impulso a nuestra vida.

Contacto con la muerte

Cuando yo tenía 23 años de edad, mi padre que siempre había gozado de buena salud, de un día para otro empezó a sentirse mal y comenzó a sufrir molestias extrañas. En la consulta, los médicos determinaron operar inmediatamente. La operación solo sirvió para confirmar lo peor: Melanoma Carcinoma generalizado en el tubo digestivo. Después de dos meses de sufrimiento, él exhala su último suspiro y nos deja a mi madre y a nosotros sus 5 hijos (yo soy el mayor), mirando hacia el cielo tratando de buscar una explicación.

La única respuesta que apareció en el fondo de mis pensamientos fue, Dios me está preparando para algo, no sé qué es, pero lo descubriré.

Seguí mis estudios de Ingeniería y finalmente me titulé. Ejercí como Ingeniero Civil Químico en varias empresas y en diferentes ciudades, hasta que 20 años después de salir de la universidad, descubrí para qué me estaba preparando Dios. Me convertí en terapeuta y a los pocos meses me desarrollé como Coach en Regulación Emocional. La experiencia vivida con mi padre, me ha ayudado a empatizar mucho más fácilmente con aquellas personas que han sufrido la pérdida de un ser querido, y que esa pérdida los ha dejado entrampados emocionalmente.

Recuerdo a una viuda que llegó a mi consulta, llevaba 14 años de luto. Aún lloraba los cumpleaños del esposo difunto y ni hablar del aniversario de su fallecimiento. Apelando a mi propia experiencia (Lloré a mi padre por los tres años siguientes a su partida), con la inspiración del Cielo y enseñándole las herramientas que he aprendido, finalmente ella logró asimilar correctamente la partida de su marido. Le cambió su vida. Aprendió a disfrutar los momentos más sutiles y a gozar de la vida junto a sus hijos y nietos.

Momento para cambiar

Recuerdo cuando yo era joven. Mis padres tenían un grupo de amigos con los que siempre se reunían para celebrar y disfrutar. Nosotros jugábamos con los hijos de ellos. El esposo (tío Jorge) trabajaba en la marina y siempre era más bien retraído, un poco serio y participaba poco de las bromas que surgían en los encuentros.

En una oportunidad al tío Jorge le tocó una misión en La Antártida. Antes de llegar allá en pleno viaje por los canales del sur, se le declaró una apendicitis que pasó rápidamente a peritonitis. En el buque que viajaba no había cirujano y no existían las condiciones para operarlo. El buque tuvo que regresar a Punta Arenas lo más rápido que podía. Cada cierto número de millas, los marinos debían bajar a tierra a buscar nieve para detener el avance de la infección en su abdomen. Finalmente lograron llegar al hospital de Punta Arenas, donde una operación de emergencia le salvó la vida.

Esta experiencia al Tío Jorge le significó como nacer de nuevo. Recuerdo perfectamente que cambió su forma de ser, se convirtió en un ser mucho más entretenido, amistoso, conversador y sobretodo gozador de la vida.

He oído de otros experiencias similares, de personas que han transformado su forma de ser, después de la partida de algún pariente cercano o amigo muy querido.

Resistencias

En mi consulta cada cierto tiempo me toca acompañar a alguna persona que llega con sufrimiento por la partida de un ser querido. El desconsuelo y la tristeza son tan grandes que les impiden ver el verdadero sentido de la muerte.

Todos estamos irremediablemente destinados a partir de este mundo en algún momento. Sin embargo, nos aferramos a la vida y “amarramos” a nuestros seres más cercanos tratando de impedir que sigan su camino.

La experiencia de la muerte, debe ser un recordatorio de que estamos de paso y que debemos cumplir con lo que vinimos a hacer: “Crear”, “Aprender” y “Disfrutar” la vida.

Esto último puede ser un tanto difícil de asimilar e internalizar si no se cuenta con el apoyo terapéutico adecuado.

Carlos Schafer Ramos

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Gozar la Vida

¿La vida es para sufrir o gozar?

Sufrir o gozar la vida: Desde corta edad se nos enseña que la vida tiene mucho de sufrimiento, sin embargo creo que es fundamental que aprendamos a rescatar el sentido gozoso de la vida.

Nuestra historia personal

En general en nuestra cultura se nos inculca que “la vida es dura”, “nada se obtiene sin sacrificio”, “Si quieres triunfar debes trabajar muy duro”, “En la vida nada se regala”, etc.… podrás incluir algunas frases más del mismo estilo.

Son frases que obedecen a un paradigma típico en que, con buena intención, se nos enseña a enfrentar la vida real. Sin embargo, encubierto viene un mensaje implícito que impide que aprendamos a disfrutar de las cosas buenas que nos provee la vida.

Al tener estos mensajes impresos en nuestro ADN, quedan impregnadas cada una de nuestras células, lo que nos hace sentir culpa cada vez que recibimos algo sin esfuerzo; o que el pasarlo bien está prohibido.

Por eso pensamos que lo natural es que la vida tiene un sentido doloroso. Una de mis abuela me decía cuando yo era pequeño: “si te duele es porque estás vivo”. Oculto va el mensaje que “la vida es dolorosa” .

Y es tan fuerte este patrón que de alguna manera nos convertimos en seres sufrientes y lo peor de todo es que lo transmitimos sin darnos cuenta de generación en generación.

¿Sufrir o Disfrutar la vida?

Mmmmmm….. y ¿Realmente debe ser así? ¿Es cierto que la vida debe ser dolorosa para vivirla?

En lo personal yo estaba completamente convencido que la respuesta a esa pregunta era un rotundo e implacable “si”. Sin embargo, recién hace algunos años atrás me di cuenta que estaba muy equivocado.

Realmente la vida no tiene por qué ser dolorosa. Es más, está bien que uno pueda disfrutar y pasarlo bien. Aún más, tenemos el derecho a disfrutar en la vida y descubrir el sentido gozoso de la vida.

A mi parecer, yo creo que se ha sobrevalorado el sentido de sacrificio y postergación, lo que hace que nos sintamos en la necesidad de desprendernos de nuestro yo y deponernos por lo demás.

Lamentablemente eso no es gratis, produce un efecto muy fuerte sobre nuestra autoestima y hace que nos desvaloricemos de tal forma que finalmente perdemos nuestra identidad. Lo peor de todos es que asumimos que así debe ser.

Desaprender para Reaprender

Después de trabajar con un terapeuta que me ayudó a replantearme los aspectos de la vida, tomé conciencia que en realidad más que sacrificarse para “Gozar del Cielo” una vez que ya no esté en este mundo, en realidad lo que debemos hacer es procurar crear el Cielo aquí, en este mundo terreno, donde estamos viviendo.

La vida siempre nos deparará sinsabores, sin embargo, ahora entiendo que el sentido de esos sinsabores, son más bien de aprendizaje. Aprendizaje para desarrollar nuestras potencialidades.

Lamentablemente nos pasa que fácilmente nos quedamos “pegados” en lo doloroso y no salimos de ahí.

Por eso es necesario que “Desaprendamos”, desprendiéndonos de los consejos y sentencias que, con buena voluntad, nos fueron inculcando desde temprana edad. El reaprendizaje es el paso siguiente, que nos permite dimensionar de forma correcta el verdadero sentido de lo “aparentemente” negativo que nos pasa.

Mi experiencia personal

Cuando yo tenía 23 años de edad, mi padre falleció a los dos meses de haber sido diagnosticado de un cáncer generalizado. Después de terminar con los servicios religiosos y dejar descansando los restos de mi padre en el campo santo, volví mis ojos al Cielo y envié una pregunta al Padre Dios “¿Por qué?”

Y durante varios meses y años seguí preguntando ¿Por qué suceden esas cosas que al parecer son malas? Lo más natural es quedarse sin padre cuando uno ya es profesional y ha formado una familia. Sin embargo, cuando el padre que parte tiene 50 años de edad y yo el mayor de mis hermanos tan solo 23 años, pareciera ser un “castigo”.

Con el tiempo descubrí que ese dolor sufrido en carne propia, me ha permitido entender y comprender a muchas personas que llegan a mi consulta buscando alivio a sus dolencias. Al actuar desde la experiencia personal, me ha permitido ayudar a levantar otras personas, actuando desde lo más íntimo del corazón de esas personas.

Recuerdo haber recibido en mi consulta a una señora que llevaba 15 años viviendo el duelo de su marido. Su apego era tan fuerte que fue necesario trabajarlo delicadamente y con mucha paciencia, hasta que comprendió que ella podía y debía seguir con su vida a pesar del dolor de la partida de su compañero de vida.

Recuperó su vida y logró descubrir que todavía le quedaban muchas cosas por hacer y reaprendió que el goce de la vida se juega en las pequeñas cosas.

Ejercicio práctico

Si bien es cierto que sufrimos a veces cosas dolorosas, también recibimos cosas que nos hacen sentirnos alegres y dichosos.

Lo importante es preguntarse, en el caso de eventos dolorosos, qué debo aprender de ellos. Y luego de aplicar ese aprendizaje, descubrir las cosas bellas que nos regala la vida y esas sí cuidarlas y mantenerlas vivas en nuestro interior, de manera de disfrutarlas el mayor tiempo posible.

Una forma de poder aplicar este aprendizaje es desarrollar el ejercicio del agradecimiento en forma diaria.

El agradecer produce un efecto muy potente en nuestro ser, es una de las emociones de más alta frecuencia y es capaz de encender todas nuestras células de una vitalidad poderosísima.

Rhonda Byrne, en su libro “La Magia”, plantea un ejercicio de agradecimiento que quiero proponerte que lo hagas.

El ejercicio consiste en que escribas diariamente por 27 días, diez cosas por las cuales te sientes bendecido. La forma de escribirlos es la siguiente:

Me siento bendecido por ….(escribir de qué te sientes bendecido)… porque …(Escribir la razón por la que te siente bendecido).

Luego de escribirlos, leelos uno por uno y al terminar de leer cada uno dices “Gracias, gracias, gracias”.

Me gustaría mucho conocer tu opinión haciendo este ejercicio. Déjame una nota abajo en los comentarios y comparte con nosotros tu experiencia.

Carlos Schafer Ramos

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El miedo paraliza

EL MIEDO ¿Cómo enfrentarlo?

El miedo surge cada vez que nos sentimos amenazados o en peligro

Qué es el miedo

Según el diccionario de la Real Academia Española, el miedo es “Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Cada vez que experimentamos una sensación de peligro o que pudiéramos salir dañados frente a una situación o acontecimiento, se activa un sistema detonante que nos prepara para enfrentar el peligro o para huir de él.

 

Por qué se produce

Aunque parezca extraño, el miedo es absolutamente necesario. Como especie no existiríamos si no fuera por el miedo. Desde los tiempos prehistóricos, cuando nuestros antepasados cavernícolas debían procurar su alimento y salían a cazar Mamuts, siempre debían estar atentos al tigre dientes de sable que salía a cazarlos a ellos. Ya sea en los cavernícolas, en el hombre moderno o en cualquier animal vivo, siempre se activa el mismo mecanismo cuando se experimenta miedo.

El cerebro está continuamente escaneando alrededor del individuo, detectando cada situación o evento que ocurre alrededor de él, incluso mientras duerme. En cuanto aparece una amenaza de peligro, se activa la amígdala cerebral localizada en el lóbulo temporal y desencadena todo un mecanismo que lo prepara para luchar o huir, según sean las circunstancias.

Efectos en el organismo

En cuanto es detectado el peligro, la amígdala cerebral estimula la secreción de hormonas, como la Adenocorticotropina, el cortisol y la corticotropina. Estas hormonas desencadenan una serie de cambios físicos en el cuerpo. Mediante estas hormonas se activa el sistema nervioso autónomo (no consciente) preparando al organismo para luchar o huir: La sangre se desvía a los músculos desde aquellas partes no esenciales, como la piel y los intestinos. El corazón late con más fuerza y la respiración se hace más profunda y rápida. Se interrumpe la digestión y secreción de fluidos. Los sentidos se agudizan y la concentración mental se centra en el objeto del peligro.

 

Efectos sobre la mente

Este mecanismo puede activarse ya sea por un evento real o bien por algo imaginario. Como somos seres pensantes y tenemos conciencia de que existimos, nuestra mente en ocasiones puede jugarnos malas pasadas. Especialmente en personas que tienden a evaluar en exceso un evento imaginándose los peor y finalmente creyendo que eso peor es lo que les ocurrirá. No hay peligro real, es más, probablemente nunca ocurra lo que están pensando, sin embargo, el mecanismo del miedo se desencadena igual, como si fuera real. Ahí surgen las ansiedades y los síntomas de estrés agudo. De perdurar en el tiempo esta sensación, puede desencadenar en un estrés crónico lo que afecta al organismo enfermándolo, en una primera instancia con dolores musculares, tensiones y de seguir manteniéndose en el tiempo en segunda instancia podría causar efectos sobre el metabolismo como resistencia insulínica o derechamente diabetes, desarrollar problemas para dormir, cansancio generalizado, angustias y ansiedades fuera de control.

 

Qué hacer con el miedo

Lo primero que hay que hacer es enfrentar el miedo y evaluar qué tan real es. Aceptar solo el miedo fundamentado en algo concreto y si es algo mental, aprender a regularlo y disminuirlo. ¿Cómo? Una forma es analizar la probabilidad de ocurrencia del objeto de nuestro miedo. Otra forma es analizar qué tan peor puede ser. A menudo cuando dimensionamos lo “peor peor” que puede ocurrir, generalmente nos damos cuenta que eso no es tan terrible y si ocurriera podemos hacerle frente tomando medidas de prevención o de reparación.

Obviamente si existiera algo patológico, siempre se debe consultar con un especialista, porque en esos casos se requiere un apoyo adicional para hacerle frente y desactivar esas alarmas.


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Cómo reducir el estrés haciendo meditación

La meditación ha probado ser una herramienta eficaz para reducir la ansiedad y el estrés.

Tratar de definir qué es la meditación no es algo fácil, se trata de un concepto abstracto que cada persona lo vive de una forma muy particular. Para algunos puede tener connotaciones religiosas o espirituales, para otros se trata de una actividad intelectual, que permite acallar el bullicio mental y conseguir estados de mayor inspiración y creatividad, o alcanzar un mayor equilibrio emocional.

Cómo sea la meditación tiene la facultad de conectarnos con nuestro interior y bajar las vibraciones mentales, reduciendo el estrés y la ansiedad, permitiendo alcanzar un estado de bienestar y paz interior.

Dentro de los beneficios de la meditación están el estimular la autocuración, proporcionar mayor consciencia y creatividad, estimular y reforzar las zonas del cerebro asignadas a la felicidad y la alegría, aumentar la concentración mental entre otras muchas ventajas.

Los puntos claves de la meditación

La estructura de la meditación, sea cual sea el tipo de meditación a realizar se caracteriza por los siguientes puntos:

  • Enfoque de la mente en un solo objeto: Respiración, sonido (Mantra), luz, etc.

  • Estado de concentración absoluta en que se detiene el “ruido” mental.

  • Estado de paz en que la mente se libera de sus propios pensamientos.

Datos científicos

Dado que la meditación es compatible con el método científico se han realizado diferentes estudios que dan a conocer información muy interesante.

Los estudios se realizan midiendo la actividad cerebral usando un electroencefalograma, según esto se demuestra que, a medida que se avanza en la profundidad de la meditación, el cerebro pasa por diferentes etapas, cada una caracterizada por un tipo de ondas:

  1. Beta: Estado de Concentración

  2. Alfa: Estado de relajación y creatividad

  3. Theta (meditación profunda): Resolución de problemas

  4. Delta (meditación avanzada): Sueño profundo sin dormir

Algunos estudios que vale la pena conocer son los siguientes:

  • Según un estudio de la Universidad de Yale, se concluye que aquellas personas que la practican en forma regular a lo largo de su vida, desarrollan una red neuronal a través de la cual tienen mayor consciencia de sí mismos y del presente, disminuyendo las ensoñaciones.

  • La Universidad de Wisconsin, ha demostrado que la meditación agranda las áreas del cerebro reservadas a la felicidad.

  • Mediante correlaciones científicas, la Universidad de Harvard determinó que la meditación reduce la hipertención arterial y estimula el sistema inmunológico.

Técnicas de meditación

Existen diferentes técnicas para poder llegar a un estado de meditación. No todas las personas consiguen llegar a un estado meditativo con la misma metodología, es necesario encontrar aquella que le acomode más, para ello, entregamos un resumen de algunos de los métodos más usados:

  • Respiración: Es el método más ampliamente usado. Se busca concentrarse a través de la respiración. Para ello se realizan ejercicios concretos y repetitivos de respiración, poniendo toda la atención en el aire, recorriendo junto a él su paso a través de las fosas nasales hasta llegar al fondo de los pulmones y luego devolviéndose hasta salir nuevamente por la nariz, percepción del frio al ingresar y del calor al salir, etc.

  • Objeto: Consiste en concentrarse sobre un objeto que puede ser una vela, un color, un dibujo, etc. La idea es concentrarse en ese objeto hasta que la mente poco a poco se va calmando y llega al estado meditativo.

  • Sonido: Se trata del uso de la vibración de un sonido para inducir el estado de concentración y entrar en la meditación. El sonido puede ser una campana, un canto, un mantra, etc.

Consejos para meditar

Para iniciarse en la práctica de la meditación, aquí encontrarás algunos consejos que te ayudarán a que esta práctica sea más simple y fácil de lograr:

  • Momento: Los mejores momentos para meditar son al levantarse o al acostarse. No obstante la meditación puede realizarse en cualquier momento del día.

  • Lugar: Elige y prepara un lugar y el ambiente para que te sea más fácil entrar en meditación. Puede ser el jardín de tu casa, un rincón en tu dormitorio o una salita en tu casa. Trata que sea un lugar despejado con pocas cosas que te distraigan, aireado, que te inspire calma y tranquilidad.

  • Postura: Puedes meditar en cualquier postura. Algunos recomiendan la postura fácil de yoga (sentado con las piernas cruzadas). No obstante elige la postura que sea más cómoda para ti, sentado o acostado, la idea es que tu columna esté recta.

  • Vestimenta: Lo ideal es que uses una ropa liviana y cómoda que te permita respirar libremente, sin opresiones.

  • Pensamientos: Es normal que mientras vayas adquiriendo práctica, por tu mente cruzarán muchos pensamientos y habrán distinto tipo de distracciones (sensaciones en tu cuerpo, ruidos externos, incomodidad en la postura, etc.). No pretendas evitar estas distracciones, simplemente toma conciencia de ellas y luego vuelve a concentrarte en tu meditación. Por sobretodo no te culpes ni creas que lo estás haciendo mal, el ejercicio consiste en dejar de resistirte a esas interrupciones y retomar la meditación cada vez que te distraigas. Con el tiempo te darás cuenta que esas distracciones serán de menor frecuencia.

  • Perseverancia: Los beneficios de la meditación se consiguen con el tiempo de práctica. Por lo tanto, sé perseverante, elige un momento de tu día y trata de ser constante en tu periodicidad.

  • Sonido: La forma más sencilla para entrar en la meditación es emplear algún sonido que puede ser un mantra (como el tradicional “Om”). También puedes usar un audio con meditación guiada o simplemente con una música suave que te inspire a la relajación y concentración.

Consejos finales

Para que inicies tu práctica de meditación te dejo un regalo: En este enlace , puedes descargar un audio con una meditación guiada de 10 minutos. Bájalo completamente gratis para ti. Escúchalo periódicamente. Si puedes escucharlo diariamente sería deseable. Trata de ser perseverante y no busques ningún resultado; recuerda si durante el ejercicio te distraes, simplemente toma conciencia de tu distracción y luego vuelve a la meditación, sin culparte, sin molestarte, ni afectarte de alguna manera. Solo suéltalo y vuelve a concentrarte en la meditación guiada.

El objetivo del ejercicio no consiste en “NO DISTRAERTE”, sino en volver a la meditación cada vez que te distraes.”

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Carlos Schafer Ramos

Terapeuta en Biomagnetismo Médico

Mentoring en Técnicas de Regulación Emocional

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