¡ ME SIENTO TERRIBLE…

¡ ME SIENTO TERRIBLE…

…se me apreta la “guata”, me dan ganas de vomitar, no sé qué me pasa. Siempre me sucede esto, cuando tengo examen en la U, a veces me tengo que devolver del paradero a la casa, mareada y con la cabeza zumbando de dolor, a acostarme y dormir todo el día”

Es lo que me dijo Bernarda (Se han cambiado los nombres y algunas circunstancias para mantener el anonimato), estudiante de segundo año leyes, cuando llegó por primera vez a mi consulta.

Después de la primera sesión con nuestras técnicas de manejo emocional, sus eventos disminuyeron en intensidad. A la segunda sesión conversamos acerca de lo que le pasaba. También tenía dificultades para relacionarse con su papá. Él es un gerente de una importante empresa en el sur y espera que su hija sea la mejor profesional de Chile. Bernarda sufría cada vez que su papá la venía a visitar al departamento, que él le rentaba en Santiago, mientras sacaba sus estudios. El es muy autoritario y ella no sabía cómo explicarle que no le gustaba leyes, la carrera que sus padres le dijeron que estudiara.

Su papá la quiere mucho, es hija única y siempre se ha preocupado de entregarle lo mejor, sin embargo, cuando él le expresaba lo orgulloso que se sentía de ella viéndola como la abogada número uno de Chile, Bernarda callaba y luego buscaba alguna excusa para retirarse a su pieza a llorar en silencio.

A la tercera sesión, sus eventos eran bastante menos frecuentes, ya había aprendido la forma de regular los episodios que le causaban náuseas y dolor de cabeza. Sin embargo, cuando terminó de comprender que lo que le pasaba era que estaba sufriendo de un estrés crónico, producto de haberse reprimido y relegado para darle en el gusto a sus padres y forzarse a estudiar algo que no le gustaba para nada, recién ahí vio una luz al final del túnel.

Con nuestra terapia descubrió que ella no iba a querer menos a sus papás si confrontaba la realidad. Tampoco ellos tenían por qué despreciarla si les decía la verdad. Por lo tanto se puso a trabajar firme en redescubrir su verdadera vocación y a fortalecer su autoestima hasta eliminar por completo los episodios por los que había venido a consultar.

A la cuarta sesión, me contó que ya había hablado con sus dos papás y que se había sentido súper bien mientras les contaba que si seguía en leyes no iba a ser una buena profesional, porque no era su vocación y también fue capaz de decirles a ellos que no le gustaba para nada cuando su mamá la reprendía por que su pieza no estaba lo suficientemente ordenada y que tampoco le gustaba cuando su papá no la dejaba hablar cuando discutían acerca de su futuro.

Fue la última vez que vino a mi consulta.

Este mes supe que Bernarda se había titulado de Ingeniero Civil Industrial y que ya contaba con un contrato de trabajo en la empresa que ella hizo la práctica de quinto año.

Otra historia de éxito que puedo contar es la de Felipe, Ingeniero Civil Informático Gerente de Producción de una empresa telefónica. Una persona que me conoce le dijo que viniera a mi consulta así que concertamos una cita. Cuando llegó, Felipe tenía los ojos rojos y desviaba la vista sin ser capaz de mirarme de frente. Lo invité a sentarse y le pregunté que por qué venía a verme. Al abrir la boca para explicarme rompió en llantos explosivos sin ser capaz de articular ninguna palabra. En ese mismo instante le pedí que hiciera el ejercicio de la secuencia básica de tapping (la puedes revisar en este video: https://youtu.be/FXsF251zluE ). A la primera ronda de tapping dejó de llorar y cuando completamos la tercera ya estaba más sereno.

Felipe me contó que de la nada empezó a tener crisis de pánico y sensación de que se iba a morir, dándole unas ganas de llorar que no podría resistir. De hecho se lo pasaba llorando todo el día.

Estaba con licencia médica y tomando psicotrópicos para poder calmar y manejar su depresión.

Le pregunté cuales eran las sensaciones que tenía, qué sentimientos le estaban provocando esa angustia y ganas de llorar. Pudimos conformar un listado de sensaciones entre las cuales estaban Sentirse confundido y perdido, Ansioso, Hiperkinesis (De hecho no podía estar tranquilo sentado), angustia, pena, rabia, enojado consigo mismo y otras más.

Con la técnica del tapping fuimos abordando una a una cada una de esas sensaciones y neutralizándolas hasta que sus efectos eran cero. Cuando manejamos la rabia consigo mismo, al momento de hacer la última secuencia cuando ya estaba llegando a cero con la sensación desagradable, empezó a reir a más no poder, terminando de hacer tapping muerto de la risa. Esta es una reacción absolutamente normal en la persona que siente que ha descargado un gran peso y se siente libre emocionalmente hablando.

Al cabo de la tercera sesión, Felipe se sentía tan bien que pudo volver a trabajar y después de la cuarta sesión ya no fue necesario citarlo más.

Ahora Felipe se encuentra en Alemania, cumpliendo un sueño que anhelaba cumplir desde que era adolescente.

Estos son dos ejemplos de lo que hemos podido hacer en ayuda de quienes se sienten atrapados en emociones limitantes y absorbente.

Muchas de estas emociones nacen de traumas y conflictos que se sufren cuando niños o adolescentes y marcan el resto de la vida, hasta que la persona es capaz de enfrentarlo y aprender los recursos necesarios para regularlas y salir adelante, forjándose un nuevo futuro, gozando y disfrutando plenamente de la libertad emocional.

Puedes revisar otros testimonios en el siguiente enlace: “Coaching Emocional”

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