Estrés y salud

El estrés ya sea laboral o doméstico afecta directamente a nuestra salud.

Situación actual

En el año 2019 ya se publicaban cifras altas de estrés laboral en Chile.
Una encuesta, realizada en ese año por vía online, a 1.236 personas entre 18 y 65 años, de todos los niveles socioeconómicos y con trabajo en el Gran Santiago, el Gran Valparaíso, el Gran Concepción y 13 ciudades principales del país, indicó que el 42% estaba sufriendo altos niveles de estrés.
Con la aparición de la pandemia y subsecuente cuarentena en los años 2020 y 2021, estas cifras aumentaron considerablemente.
Ahora siete de cada diez trabajadores (67%) señalan sufrir estrés al menos una vez a la semana y uno de siete (15%) dice sufrir estrés todos los días.
Un 41% de los trabajadores señalan que la fuente mayor de estrés se debe al aumento de responsabilidades a causa de la Pandemia.
La pandemia también ha repercutido de una forma diferente haciendo aparecer otros estresores, como por ejemplo el 9% de encuestados afirma sentir estrés frente a la pregunta de si está vacunado o no y el 8% señala sentir estrés por tener que compartir su lugar de trabajo (en casa) con quien vive.

¿El estrés afecta Física o Mentalmente?

Está suficientemente documentado que el estrés, especialmente el laboral, produce efectos directos en la salud mental, sin embargo, un estrés mantenido por largo tiempo llega a afectar también la salud física.
La tensión provocada por el estrés, hace que mantengamos contraída la zona del cuello y los hombros, lo que produce dolores musculares en la zona y genera también dolores de cabeza, cansancio y agotamiento general.
No obstante, este efecto en la salud no queda ahí. Cuando mantenemos un estrés prolongado en el tiempo, el sistema inmunológico experimenta disminución en su eficiencia lo que se traduce en mayor vulnerabilidad frente a virus y bacterias oportunistas, como la influenza y afecciones a la piel, que suelen atacarnos cada vez que bajan nuestras defensas inmunológicas.

Eustrés v/s Distrés

Generalmente hablamos de estrés cuando nos sentimos mal emocional y físicamente frente a cualquier desafío ya sea en el ámbito laboral o a nivel personal. No obstante, debemos hacer una diferencia ya que existen dos tipos de estrés.
La palabra estrés fue definida por el médico Hanz Selye en el año 1930. Lo dio a conocer públicamente en 1950 cuando presentó sus estudios mostrando el estrés como un Síndrome General de Adaptación (SGA), que afecta tanto orgánica como fisiológicamente a nuestro cuerpo. 
La verdad es que el estrés no se puede evitar ya que es una respuesta de adaptación del cuerpo frente a cualquier demanda que se le haga.
La diferencia está en la forma que enfrentamos ese requerimiento.
El Eustrés, o estrés positivo, Salye lo definió como una respuesta armónica respetando los parámetros fisiológicos y psicológicos de la persona, es decir, cuando la energía de reacción ante los factores estresores se consume biológica y físicamente.
A diferencia de éste, el Distrés hace referencia a una respuesta negativa o exagerada de los factores estresores ya sea en el plano biológico, físico o psicológico y no se puede consumir el exceso de energía desarrollado.
En otras palabras con el eustrés podemos hacer frente en forma orgánica y cómoda el desafío que lo provoca, permitiendo resolver cualquier situación generando una sensación de  satisfacción, esparcimiento o diversión.
Ejemplos de eustrés están relacionadas con acontecimientos cotidianos tales como enamorarse, noviazgo, matrimonio, embarazo o el nacimiento de un hijo, comenzar o finalizar una carrera, entre otros.
El distrés está más bien relacionado con esfuerzos excesivos de todo tipo, tanto corporales como intelectuales o psíquicos de larga duración, contrariedades, frustraciones y estados de tensión que parecen irremediables.
Este último es el que hay que tratar de evitar de cualquier forma.
¿Qué podemos hacer?
La clave para poder enfrentar el distrés que produce cansancio, agotamiento y nos expone a enfermarnos, es identificarlo y cambiarlo a eustrés.
Pero ¿Cómo hacerlo?
Lo primero es la relajación y lo segundo es recurrir a actividades eustresantes. Es decir realizar actividades que generan respuestas de eustres. Esto último se logra en el plano externo ( Apoyo Social y ayuda profesional) y en el plano interno (características de la propia personalidad).
En esto juega un rol muy importante la respiración y los ejercicios psicoemocionales.
Cuando adoptamos patrones de respiración relajada conseguimos que el cuerpo adopte la respuesta del patrón Eustrés.
Un ejercicio de respiración eficaz es la Respiración 4×4, en la que inspiramos por la nariz contando mentalmente hasta 4 y luego de un momento corto de apnea, botamos el aire por la nariz contando también hasta 4 mentalmente.
Practicar periódicamente la meditación también puede ayudar.
Estas técnicas y otras similares pueden resultar muy efectivas para enfrentar el momento estresante, sin embargo, se requiere un tratamiento más completo con apoyo en un profesional para conseguir resolver el problema desde su origen.
Para resultados definitivos que aseguran una resolución desde la raíz, se recomienda siempre acudir a un profesional especialista en regulación del estrés.