SUÉLTALO Y DÉJALO IR

PensandoUna Gran parte de nuestro tiempo la pasamos “observando” nuestros propios pensamientos.

Se estima que  podemos llegar a tener entre 50 mil a 70 mil pensamientos por día.

Esa es una cifra enorme; podemos comprender qué pasa con uno mismo si en un alto porcentaje los pensamientos son del tipo:

  • Tengo examen de Biología y creo que me faltó estudiar algo, así que me va a ir muy mal
  • ¡Uf! Que estoy gordo
  • Ayer pude haberle dicho otra cosa al jefe, ahora va a pensar que no soy tan bueno en el trabajo
  • ¡Ooooh! , no me saludó, seguro que está enojado conmigo.

Cada uno de nosotros se ha tenido que enfrentar a este tipo de pensamientos que nos predisponen y afectan en forma negativa nuestro ánimo.

Por supuesto podemos tener pensamientos que nos levantan el ánimo y nos hacen sentir bien como por ejemplo:

  • Bien, me saqué un 100% en el examen, sabía que me iba a ir bien.
  • Qué maravilloso día soleado, es un día fantástico para encontrarme con mi novia
  • Hoy estoy de buen ánimo voy a hacer algo que me gusta mucho

Sin embargo, a no ser que uno lo haya trabajado bien y sea una persona que se siente realmente bien consigo misma, normalmente la tendencia va en la dirección de tener una gran cantidad de pensamientos de desánimo como por ejemplo: “te va a ir mal”, “Eres muy limitado”, “Mejor no tomes esa decisión te va a ir mal”

Pero, ¿podemos dejar de tener pensamientos?

La verdad es que nunca dejaremos de tener pensamientos. No sería complicado si solo tuviéramos pensamientos positivos que nos levantaran el ánimo. La dificultad se presenta cuando tenemos más pensamientos negativos que positivos.

Frente a esto qué podemos hacer?

Recientemente escuché a Ali Campbell, Licenciado Británico, Master en Programación Neurolinguistica, quien se refería justo a este tema de los pensamientos. Ali propone primero tomar conciencia que nuestros pensamientos no somos nosotros. Es decir, contrario a lo que comúnmente creemos, nosotros estamos disociados de nuestros pensamientos. Es como que si tú fueras al cine y vieras una película de terror. Las imágenes en la pantalla serían tus pensamientos. Pero tú en realidad eres la persona que está sentada en la butaca viendo esa película.

Las imágenes de la película pueden impresionarte y causarte miedo, pero en realidad es solo una película, esas imágenes no son reales. Tu verdadero ser es el que las está observando y el que está teniendo esas emociones.

La idea es primero comprender esta gran verdad, tus pensamientos no son tú. Asimilando eso, puedes aprender a separarte de ellos. ¿Cómo?

El mismo Ali Campbell sugiere que realicemos diariamente un ejercicio de cinco minutos, bastan solo 5 minutos. En un lugar tranquilo, donde podamos estar sin que nos molesten o perturben, programa un cronometro para que suene a los 5 minutos. Así no tienes que preocuparte de cuánto tiempo ha pasado o cuánto tiempo te falta.

No es necesario que sea un lugar “demasiado” tranquilo, basta que sea un lugar donde tu puedas cerrar tus ojos y concentrarte en tus pensamientos. Una vez que ya estás listo, relajas tu cuerpo lo más que puedas, haces un par de respiraciones y dejas que fluyan tus pensamientos. Deja que pasen por tu mente uno a uno. Toma conciencia del primer pensamiento, reconócelo y luego déjalo ir. No te involucres con ese pensamiento.

Involucrarse con un pensamiento sería dejar que él te domine y guíe la sucesión de sensaciones e ideas siguientes asociadas a ese pensamiento. Por ejemplo, Podrías pensar en que debes hablar con tu jefe para analizar tu evaluación de desempeño profesional en tu trabajo; especialmente quieres hablar sobre ese ítem en que fuiste evaluado con un puntaje muy por debajo de lo que crees justo según tu desempeño real. Dejarte llevar por ese pensamiento sería que te involucraras con él y empezaras a planificar cómo enfrentar a tu jefe. Qué podrías decirle y que no. Podrías continuar analizando que dirías en caso que él te rebatiera y argumentara una situación pasada sobre ese mismo ítem, etc…

En cuanto aparezca un pensamiento en tu mente solo reconócelo y déjalo ir. Si sientes que te estás desviando del ejercicio y comienzas a involucrarte con el pensamiento, no te preocupes, simplemente suéltalo y déjalo ir, preparándote para recibir otro pensamiento que después de reconocerlo, lo dejas ir también.

NubesEnElCielo

Imagina que tus pensamientos son como las nubes en el cielo. No tienes ninguna posibilidad de “retener” una nube, simplemente la puedes observar y ver como se aleja.

En el marco de este ejercicio cuando aparezca un pensamiento (“nube”), reconócelo, toma conciencia de él y luego déjalo ir. Si sientes que te estás desviando del ejercicio y comienzas a involucrarte con el pensamiento, no te preocupes, simplemente suéltalo y déjalo ir.

Luego vendrá otro pensamiento, reconócelo y déjalo ir, preparándote para el otro pensamiento que venga.

Pasado un tiempo podrás adquirir tal habilidad que, en la vida cotidiana cuando te sorprendas involucrándote con un pensamiento no deseado, rápidamente serás capaz de soltarlo y dejarlo ir, evitando que provoque sensaciones no deseadas en ti.Podrás hacerlo en tu trabajo, mientras conduces tu automóvil o escuchando a alguien que te conversa sobre algo.

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