Obesidad

Obesidad (2da Parte): Las 5 condiciones necesarias para conseguir tu peso ideal

Si deseas conseguir tu peso ideal y mantenerte así, debes cultivar estas cinco condiciones y mantenerte firme en ellas. Es la única manera de disfrutar y conservar tu buena salud.

En mi artículo anterior hablamos sobre las tres razones por las cuales Chile se mantenía en los primeros lugares con los índices de obesidad más altos en América Latina (puedes leerlo aquí). Hoy escribo sobre las conclusiones principales de nuestro estudio, trabajando con personas con sobrepeso y obesidad, con la idea de conseguir que alcanzaran el peso lo más cercano a normal posible.

El estudio consistió en un programa especialmente diseñado, con la participación de diferentes profesionales, que estuvimos abocados a analizar la situación de cada persona, desarrollando un plan de acción personalizado.

Al cabo de tres meses dimos por cerrado el estudio, obteniendo resultados muy interesantes. Parte del grupo consiguió bajar más del 5% de su peso original al primer mes. Un 20% de los participantes consiguieron llegar a su peso ideal y lo mantuvo durante el año siguiente.

Hubo un 10% de personas que desertaron y aproximadamente la mitad consiguió un resultado relativo, bajó entre el 3 y el 6% de su peso original y se mantuvo así al menos durante el período que duró el estudio.

En algunos casos los participantes lograron hacer extensivo su aprendizaje sobre nutrición equilibrada al resto de la familia, introduciendo cambios positivos en los hábitos de alimentación. Por ejemplo: cambiando el típico sándwich, por fruta o reduciendo la cantidad de carbohidratos en la dieta familiar.

Hicimos una revisión de los resultados obtenidos y estudiando las estadísticas finales, pudimos concluir los siguiente:

Se necesitan cinco condiciones fundamentales, para poder inducir cambios en la alimentación, estableciendo nuevos hábitos de nutrición más equilibrados.

Estas cinco condiciones fundamentales son las siguientes:

1) Motivación

Toda persona es capaz de hacer lo que sea siempre y cuando esté lo suficientemente motivada para ello.

Nada se consigue sin la adecuada motivación y en este caso es muy relevante, marcando una diferencia sustancial entre obtener resultados altamente positivos, más bien mediocres o definitivamente resultados negativos.

La motivación es fundamental y debe partir enfocando a la persona en cuáles son su verdaderas razones para obtener su peso ideal. No basta con la mera intención de querer bajar de peso. Tampoco sirve el argumento “Mi esposa dice que estoy muy gordo y por eso estoy aquí para que me hagan bajar de peso”.

Toda vez que cimentamos las razones afuera de nosotros, lo más probable es que no consigamos ningún resultado.

Por el contrario, si tenemos una razón interna muy fuerte, sí podremos conseguir el objetivo de bajar de peso en forma efectiva. Un caso sería cuando una persona se enfrenta a una dilema vital, como por ejemplo, que haya hecho una patología cardíaca y hubiera estado al borde de la muerte. Lo más probable es que esta persona encuentre una motivación muy fuerte a bajar de peso, si es que logra unir las consecuencias de su enfermedad con el sobrepeso.

La clave entonces consiste en encontrar las verdaderas motivaciones personales para obtener y mantenerse en el peso ideal.

2) Compromiso personal

Esta condición va de la mano con la anterior. Si uno no es capaz de comprometerse consigo mismo, es imposible mantener una perseverancia adecuada durante un período suficientemente largo, que permita obtener los buenos resultados esperados.

El compromiso personal asegura la continuidad en el tiempo y junto con la motivación, son los que permiten levantarse y asistir al programa de ejercicios, o cumplir con el programa de alimentación en los horarios indicados.

3) Educación Nutricional

La tercera condición fundamental es aprender de nutrición equilibrada. No tan solo qué son las calorías y qué alimentos son más calóricos que otros.

Es importantísimo comprender también el significado de la información nutricional de cada alimento, sus contenidos en carbohidratos, azúcares y grasas. Debemos aprender el cómo combinar los distintos tipos de alimentos, para asegurarnos una nutrición equilibrada.

En nuestro programa de estudio, realizamos una serie de charla y talleres sobre las características nutricionales de los alimentos.

También enseñamos cuáles son las porciones y proporciones adecuadas de cada comida a lo largo del día. No es lo mismo comer alimentos ricos en carbohidratos en la mañana que en la noche por ejemplo.

4) Programa de alimentación equilibrada

De nada sirven la Motivación, el compromiso personal y la educación nutricional si no existe un programa de alimentación adecuado a cada persona.

Necesariamente este programa debe estar diseñado por un especialista en el área de la nutrición. Lo más importante es que este programa se diseñe de manera que la persona “no pase hambre”.

En nuestro programa de estudio, erradicamos la palabra “Dieta”. Esa palabra inconscientemente tiene una connotación negativa. Cada vez que hablamos de dieta, imaginamos que hay alimentos “prohibidos” que no podremos probar en ningún momento. Esto influye directamente en la ansiedad y creo que, en parte, es el origen de los famosos “Rebotes”. Son los que hacen bajar de peso en un principio, para luego  rebotar subiendo de peso, cuando termina el período de la dieta. O nos hace abandonar la dieta frente a la imposibilidad de prescindir de los alimentos prohibidos.

 

5) Permanente ejercitación

Mantener un continuo programa de ejercicios es importantísimo no tan solo para “quemar” esas grasitas demás. También, y tal vez lo más importante, permite obtener los beneficios de generar endorfinas que son las hormonas del bienestar.

Cada vez estamos volviéndonos una sociedad más y más sedentaria. Vamos al trabajo en auto, subimos los pisos en ascensor y si trabajamos en una oficina, pasamos horas y horas sentados. El único ejercicio que hacemos es caminar a la cafetería a prepararnos un buen café, que llevamos al escritorio para seguir sentados.

Cansados por la tarde al salir del trabajo, nos devolvemos a casa en auto y al llegar nos sentamos frente al televisor para “recrearnos”. A menudo nos comemos un sándwich y bebemos un refresco o tal vez una lata de cerveza. Todo para “relajarse” y compensar lo pesado del día laboral que nos tocó.

Tan solo asistir a una hora de actividad física tres veces por semana, nos brinda increíbles beneficios. Ya mencionamos la generación de neurotransmisores del bienestar como la endorfina y la serotonina. Además, la actividad física permite fortalecer la musculatura, reforzar las articulaciones y reducir los excesos de calorías incorporadas por la alimentación.

Es fundamental que la práctica del ejercicio sea permanente en el tiempo. La frecuencia (dos o tres veces por semanas) así como la mantención en el tiempo (durante todos los meses del año), son fundamentales para obtener buenos resultados.

Proyecciones

Esperamos contribuir a generar un procedimiento que ayude a disminuir los altos índices de obesidad en nuestro país.

Nuestro estudio probó ser efectivo y queremos poner en práctica muy pronto un proyecto implementando las mejoras necesarias, por lo que nos interesa saber si tu quieres sumarte y ser parte de nuestra iniciativa.

Si estás interesado, puedes tomar contacto con nosotros dejándonos tu mensaje más abajo en la zona de comentarios. Puedes dejarnos tus impresiones sobre este artículo y si deseas más información sobre nuestro proyecto puedes enviarnos un mensaje a info@imanesquesanan.cl


Carlos Schafer Ramos
   Terapeuta en Biomagnetismo Médico
   Coaching y Mentoring en Técnicas de Regulación Emocional

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No juzgar

La Importancia de Aprender a No Juzgar

Nadie puede censurar o condenar a otro, porque nadie conoce perfectamente al otro. / Thomas Browne

Es muy difícil dejar de juzgar a los demás. Continuamente estamos evaluando todo lo que percibimos, los acontecimientos a nuestro alrededor, las personas que conocemos, las acciones que ellas tienen, etc.

Esa evaluación casi en forma automática la comparamos con la forma en que nosotros actuaríamos o le aplicamos algún juicio de valor, como “qué mal se ve” o “Cómo puede pensar así”, o tal vez “Qué increíble la forma en que educa a su hijo”.

Es casi inevitable que estemos en todo momento evaluando, clasificando, etiquetando y “Enjuiciando” las actitudes de los demás, calificándolas como acciones “buenas” o “malas”.

No nos damos cuenta que al observar algún acontecimiento lo que percibimos es sólo una parte de él. Además, la percibimos con nuestros propios sentidos y eso hace que seamos “Subjetivos” al interpretar una realidad. Lo que significa que percibimos la realidad de acuerdo a nuestra propia conciencia, usando nuestros prejuicios lo que puede hacer que interpretemos erróneamente un hecho, acontecimiento o comportamiento de otra persona.

Entonces mal podríamos decir qué está bueno o qué está malo, ¿según qué criterio? ¿Según lo que yo digo, o yo creo? Pero lo que yo creo no necesariamente es un dogma. Yo también puedo estar equivocado.

De modo que nada es absoluto, todo depende de la cultura y depende de la realidad de cada persona. Lo que para mi es malo para otra persona puede ser bueno.

Por qué tendemos a juzgar

Cuando juzgas o te dejas llevar por tu interpretación particular de un hecho, acontecimiento o comportamiento de otra persona, en realidad no eres el que está actuando así, es tu EGO el que necesita compararse para separarse de los demás y justificarse como superior y así sentirse mejor. Usa ese hábito para existir y así mantener su autoimagen donde el miedo y los pensamientos negativos son su alimento.

En ese contexto tu EGO estará mostrando su descontento sobre lo que pasa a tu alrededor, no acepta lo que ha sido creado por y para ti, luchando contra el Universo compitiendo contra los demás. Si te dejas llevar por el EGO, finalmente te quedarás aislado, lleno de miedos y pensando que el mundo es hostil, cuando en realidad hay algo que se llama Amor que todo lo une y es la razón de nuestra existencia.

Por todo esto es importante aprender a no juzgar a los demás y tratar de ser lo más ecuánime y objetivo posible.

¿Cómo puedes dejar de juzgar?

La única manera es que tomes conciencia. Darte cuenta cada vez que estás enjuiciando, calificando o descalificando un hecho, acontecimiento o la acción de un otro. Al hacerlo crearás un corte en tu pensamiento y este perderá fuerza hasta desaparecer.

Es un ejercicio que te costará por lo que debes tener paciencia contigo mismo. No puedes correr una maratón de 42 km si no has practicado ejercicio durante los últimos años. Por esto debes ir practicando lentamente y tomar conciencia cada vez que te sorprendas calificando una situación.

Una forma de entrenarte es practicando la meditación.

 

La meditación una gran ayuda

Al meditar estás proyectándote desde tu interior por lo que partes de tu realidad interna.

Al empezar a hacerlo es inevitable que surjan pensamientos buenos y malos. Cuando surjan aprende simplemente a obsérvalos, cómo llegan y cómo se van. Es como cuando estás recostado descansando en la playa y de pronto vez pasar una nube que tapa el sol, si esperas unos momentos esa nube pasa, se va y el sol vuelve a aparecer. Así como esa nube que llega y se va, debes tratar tus pensamientos mientras meditas.

Con la práctica pronto será más fácil para ti y luego podrás proyectar lo mismo para dejar de juzgar a alguna persona o acontecimiento en tu vida cotidiana.

Biomagnetismo médico

TERAPIA COMPLEMENTARIA PARA SANAR

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LA MUERTE PUEDE IMPULSAR LA VIDA

Todos en algún momento de nuestra existencia, hemos de sufrir la experiencia de la muerte; cuando eso sucede puede ser un buen momento para dar un nuevo impulso a nuestra vida.

Contacto con la muerte

Cuando yo tenía 23 años de edad, mi padre que siempre había gozado de buena salud, de un día para otro empezó a sentirse mal y comenzó a sufrir molestias extrañas. En la consulta, los médicos determinaron operar inmediatamente. La operación solo sirvió para confirmar lo peor: Melanoma Carcinoma generalizado en el tubo digestivo. Después de dos meses de sufrimiento, él exhala su último suspiro y nos deja a mi madre y a nosotros sus 5 hijos (yo soy el mayor), mirando hacia el cielo tratando de buscar una explicación.

La única respuesta que apareció en el fondo de mis pensamientos fue, Dios me está preparando para algo, no sé qué es, pero lo descubriré.

Seguí mis estudios de Ingeniería y finalmente me titulé. Ejercí como Ingeniero Civil Químico en varias empresas y en diferentes ciudades, hasta que 20 años después de salir de la universidad, descubrí para qué me estaba preparando Dios. Me convertí en terapeuta y a los pocos meses me desarrollé como Coach en Regulación Emocional. La experiencia vivida con mi padre, me ha ayudado a empatizar mucho más fácilmente con aquellas personas que han sufrido la pérdida de un ser querido, y que esa pérdida los ha dejado entrampados emocionalmente.

Recuerdo a una viuda que llegó a mi consulta, llevaba 14 años de luto. Aún lloraba los cumpleaños del esposo difunto y ni hablar del aniversario de su fallecimiento. Apelando a mi propia experiencia (Lloré a mi padre por los tres años siguientes a su partida), con la inspiración del Cielo y enseñándole las herramientas que he aprendido, finalmente ella logró asimilar correctamente la partida de su marido. Le cambió su vida. Aprendió a disfrutar los momentos más sutiles y a gozar de la vida junto a sus hijos y nietos.

Momento para cambiar

Recuerdo cuando yo era joven. Mis padres tenían un grupo de amigos con los que siempre se reunían para celebrar y disfrutar. Nosotros jugábamos con los hijos de ellos. El esposo (tío Jorge) trabajaba en la marina y siempre era más bien retraído, un poco serio y participaba poco de las bromas que surgían en los encuentros.

En una oportunidad al tío Jorge le tocó una misión en La Antártida. Antes de llegar allá en pleno viaje por los canales del sur, se le declaró una apendicitis que pasó rápidamente a peritonitis. En el buque que viajaba no había cirujano y no existían las condiciones para operarlo. El buque tuvo que regresar a Punta Arenas lo más rápido que podía. Cada cierto número de millas, los marinos debían bajar a tierra a buscar nieve para detener el avance de la infección en su abdomen. Finalmente lograron llegar al hospital de Punta Arenas, donde una operación de emergencia le salvó la vida.

Esta experiencia al Tío Jorge le significó como nacer de nuevo. Recuerdo perfectamente que cambió su forma de ser, se convirtió en un ser mucho más entretenido, amistoso, conversador y sobretodo gozador de la vida.

He oído de otros experiencias similares, de personas que han transformado su forma de ser, después de la partida de algún pariente cercano o amigo muy querido.

Resistencias

En mi consulta cada cierto tiempo me toca acompañar a alguna persona que llega con sufrimiento por la partida de un ser querido. El desconsuelo y la tristeza son tan grandes que les impiden ver el verdadero sentido de la muerte.

Todos estamos irremediablemente destinados a partir de este mundo en algún momento. Sin embargo, nos aferramos a la vida y “amarramos” a nuestros seres más cercanos tratando de impedir que sigan su camino.

La experiencia de la muerte, debe ser un recordatorio de que estamos de paso y que debemos cumplir con lo que vinimos a hacer: “Crear”, “Aprender” y “Disfrutar” la vida.

Esto último puede ser un tanto difícil de asimilar e internalizar si no se cuenta con el apoyo terapéutico adecuado.

Carlos Schafer Ramos

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El miedo paraliza

EL MIEDO ¿Cómo enfrentarlo?

El miedo surge cada vez que nos sentimos amenazados o en peligro

Qué es el miedo

Según el diccionario de la Real Academia Española, el miedo es “Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”.

Cada vez que experimentamos una sensación de peligro o que pudiéramos salir dañados frente a una situación o acontecimiento, se activa un sistema detonante que nos prepara para enfrentar el peligro o para huir de él.

 

Por qué se produce

Aunque parezca extraño, el miedo es absolutamente necesario. Como especie no existiríamos si no fuera por el miedo. Desde los tiempos prehistóricos, cuando nuestros antepasados cavernícolas debían procurar su alimento y salían a cazar Mamuts, siempre debían estar atentos al tigre dientes de sable que salía a cazarlos a ellos. Ya sea en los cavernícolas, en el hombre moderno o en cualquier animal vivo, siempre se activa el mismo mecanismo cuando se experimenta miedo.

El cerebro está continuamente escaneando alrededor del individuo, detectando cada situación o evento que ocurre alrededor de él, incluso mientras duerme. En cuanto aparece una amenaza de peligro, se activa la amígdala cerebral localizada en el lóbulo temporal y desencadena todo un mecanismo que lo prepara para luchar o huir, según sean las circunstancias.

Efectos en el organismo

En cuanto es detectado el peligro, la amígdala cerebral estimula la secreción de hormonas, como la Adenocorticotropina, el cortisol y la corticotropina. Estas hormonas desencadenan una serie de cambios físicos en el cuerpo. Mediante estas hormonas se activa el sistema nervioso autónomo (no consciente) preparando al organismo para luchar o huir: La sangre se desvía a los músculos desde aquellas partes no esenciales, como la piel y los intestinos. El corazón late con más fuerza y la respiración se hace más profunda y rápida. Se interrumpe la digestión y secreción de fluidos. Los sentidos se agudizan y la concentración mental se centra en el objeto del peligro.

 

Efectos sobre la mente

Este mecanismo puede activarse ya sea por un evento real o bien por algo imaginario. Como somos seres pensantes y tenemos conciencia de que existimos, nuestra mente en ocasiones puede jugarnos malas pasadas. Especialmente en personas que tienden a evaluar en exceso un evento imaginándose los peor y finalmente creyendo que eso peor es lo que les ocurrirá. No hay peligro real, es más, probablemente nunca ocurra lo que están pensando, sin embargo, el mecanismo del miedo se desencadena igual, como si fuera real. Ahí surgen las ansiedades y los síntomas de estrés agudo. De perdurar en el tiempo esta sensación, puede desencadenar en un estrés crónico lo que afecta al organismo enfermándolo, en una primera instancia con dolores musculares, tensiones y de seguir manteniéndose en el tiempo en segunda instancia podría causar efectos sobre el metabolismo como resistencia insulínica o derechamente diabetes, desarrollar problemas para dormir, cansancio generalizado, angustias y ansiedades fuera de control.

 

Qué hacer con el miedo

Lo primero que hay que hacer es enfrentar el miedo y evaluar qué tan real es. Aceptar solo el miedo fundamentado en algo concreto y si es algo mental, aprender a regularlo y disminuirlo. ¿Cómo? Una forma es analizar la probabilidad de ocurrencia del objeto de nuestro miedo. Otra forma es analizar qué tan peor puede ser. A menudo cuando dimensionamos lo “peor peor” que puede ocurrir, generalmente nos damos cuenta que eso no es tan terrible y si ocurriera podemos hacerle frente tomando medidas de prevención o de reparación.

Obviamente si existiera algo patológico, siempre se debe consultar con un especialista, porque en esos casos se requiere un apoyo adicional para hacerle frente y desactivar esas alarmas.


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Las 8 Claves para liberar el estrés laboral

Recientemente revisaba las estadísticas sobre una encuesta efectuada a 2.000 trabajadores en el año 2015. El 82% de ellos manifestaban sentirse con algún grado de estrés y ansiedad frente a sus desafíos laborales. Lo que más me sorprendió es que el 71% de ellos decía no haber buscado ningún tipo de ayuda.

Cada vez más sentimos que estar estresados es normal y como es normal no sentimos que sea necesario hacer algo para solucionarlo.

En este punto quiero detenerme para explicar que existen dos tipos de estrés:

  1. Disestrés: Este es el estrés que se produce cuando experimentamos un evento como amenazante para nuestra integridad física, mental y/o emocional. Al experimentar un evento amenazante se activa el Sistema Nervioso Simpático y prepara todo nuestro ser para Luchar o Huir. Cuando permanecemos mucho tiempo con el Disestrés activo, podríamos generar un estado de estrés crónico en que se afecta seriamente la salud de nuestro cuerpo físico y mental.

  2. Euestrés: Es el estrés que se produce cuando debemos enfrentar un desafío y comúnmente presupone un premio si logramos salir airosos del desafío. Por ejemplo, si queremos cambiarnos de trabajo y postulamos a un nuevo cargo laboral. Como nuestro objetivo es quedarnos con el puesto, con toda seguridad presentaremos síntomas de estrés y ansiedad al momento de presentarnos a la entrevista de evaluación. Sin embargo, a diferencia del anterior, en este caso estaremos estimulados a actuar de la mejor forma, desplegando todas nuestras destrezas y habilidades, porque el premio es quedarse con el puesto.

En este sentido, cuando la ansiedad se une al miedo, corremos peligro de paralizarnos, angustiarnos y deprimirnos. Por el contrario si la ansiedad se une a un estímulo, estaremos motivados y deseosos de conseguir lo que sea. En este estado podríamos trabajar durante horas sin sentir cansancio, ni desgano.

Otro concepto importante es que cada persona es diferente a otra y por lo mismo los niveles de estrés no se pueden estandarizar para todos por igual. Es decir, lo que a una persona le produce estrés a otra probablemente no le cause el mismo nivel de estrés, o incluso podría ser agradable. Un ejemplo es el salto en Benji. Saltar desde una altura a mi en lo personal me produce un estrés máximo y creo que nunca lo haría. Sin embargo, hay un número no despreciable de personas que encuentran estimulante saltar con un elástico amarrado a los pies. Y quizás lo repetirían más de una vez.

Conociendo todo esto, te invito a ti como lector de este blog, que revises en tu vida personal qué cosas son las que te causan estrés, analices qué emoción está involucrada y que busques cómo enfrentar esa emoción aceptándola, usándola adecuadamente. Luego aplica estas ocho claves para ayudarte a reducir los efectos y liberar tu estrés laboral.

1.- Reconocer y Aceptar lo que estás sintiendo

Es fundamental darse cuenta cuando algo nos está incomodando reconociendo la emoción que está subyacente a esa sensación. Si logras identificar la emoción, podrás enfrentarla y tomar acción. Recuerda que los parámetros de medición son unipersonales, por lo que algo que a ti te produce estrés, no necesariamente a tus colegas les afecte de igual forma que a ti. Entonces revisate desde tu interior sin compararte más que contigo mismo y con algún otro evento que hayas sufrido anteriormente.

2.- Enfrentar el miedo

La mayoría de las veces sentimos estrés frente a algo que nos produce miedo. El miedo es una de las emociones más limitantes y que produce mucho disestres. Es fundamental identificar qué cosas te causan miedo y luego aprender a enfrentar ese miedo…con valentía.

Una técnica muy efectiva para enfrentar nuestros miedos es preguntarse “¿Qué es lo peor – peor que puede pasar?

A menudo te darás cuenta que en la realidad lo peor – peor no es tanto como uno lo pensaba.

3.- La respiración es clave

Cuando tenemos un evento que nos produce mucha ansiedad, aplica el patrón de respiración 4×4. Significa que inspiras por la nariz contando mentalmente hasta 4 y luego exhalas también por la nariz contando mentalmente hasta 4. Esta técnica permite reducir cualquier emoción no deseada, pudiendo llevarla a nivel “Cero” en pocos minutos.

4.- Aplicar herramientas de regulación emocional

Las emociones nos provocan cambios en nuestra postura corporal.

Cuando estamos tristes y acongojados por ejemplo, tendemos a encorvarnos ocultando nuestro pecho, como protegiendo nuestro corazón. Cuando estamos alegres, por el contrario, extendemos los brazos y abrimos nuestro pecho en movimiento totalmente al contrario de la emoción anterior.

Así como la emoción causa efectos en nuestro cuerpo, nosotros podemos adoptar una postura corporal e inducir la emoción acorde a la postura que adaptamos.

Una de las posturas más útiles es la del héroe, la misma que muestra Súperman: con los pies separados al mismo ancho de nuestros hombros, coloca tus manos empuñadas en la cintura y luego mira al frente, con actitud desafiante. Después de dos minutos en esta postura, te sentirás muy bien y con más confianza en ti mismo.

Puedes ensayar otras posturas de ganador, observa cómo se mueven las personas que definimos como exitosas; Cómo camina un gerente, el presidente de los Estados Unidos, la persona que tu admiras, etc.

5.- Ejercicio Físico

Hacer ejercicio físico por unos 20 a 30 minutos diarios, permite liberar suficientes endorfinas para hacernos sentir bien. Las endorfinas son las hormonas del bienestar y es muy conveniente que tratemos de “regar” nuestro torrente sanguíneo con esta hormona periódicamente para contrarrestar los efectos del estrés laboral.

6.- Contacto con la naturaleza

En el Hospital de Filadelfia en Estados Unidos, los médicos publicaron en los años 70 un estudio realizado a los pacientes del post operatorio de una cirugía gástrica. Notaron que los pacientes que se ubicaban en una habitación cuyas ventanas daban al muro del edificio contiguo, se recuperaban más lento que los pacientes que estaban en una habitación donde podían observar las copas de los árboles del jardín del hospital.

Si tan solo observando las copas de los árboles a través de la ventana, puede ayudar a la recuperación de un enfermo, imagina qué se puede conseguir si tu te conectas periódicamente con la naturaleza. Te recomiendo que camines descalzo por la arena de la playa o por el pasto, que abraces un árbol, que observes los colores verdes de los arbustos y árboles, escucha el canto de los pajaritos, siente los olores de la naturaleza. En fin, emplea los cinco sentidos para conectarte periódicamente con la naturaleza.

7.- Alimentarse bien.

Tratar de comer cuatro comidas importantes del día a las horas correspondientes, sin saltarte ninguna: Desayuno, almuerzo, merienda de media tarde y cena. Procura comer proteínas, carbohidratos y ensaladas en cantidades adecuadas y en equilibrio lo más perfecto posible. Recurre al apoyo de un profesional en nutrición o asesórate adecuadamente sobre nutrición para ingerir los alimentos en cantidad y calidad adecuados a tu cuerpo físico.

8.- Dormir bien.

Puede parecer más fácil decir que hacer, sin embargo es fundamental que busques por todos los medios, la forma de dormir adecuadamente, durante el tiempo que tu cuerpo necesita descansar. Hay personas que duermen solo 5 horas diarias y funcionan bien. Otros necesitan dormir 7 hrs. o más. Descubre cuántas horas necesitas dormir y procura brindarte ese número de horas de sueño.

A veces aparece el insomnio o en ocasiones quedamos con el “motor en marcha” y nos cuesta bajar las revoluciones para poder quedarnos dormidos, debido a que pensamos y repensamos algún problema o desafío que nos inquieta. Hay un par de “Trucos” que puedo dejarte para que los practiques y te ayudes a bajar las revoluciones mentales:

  • En ocasiones tomar un baño relajante ayuda a bajar las revoluciones de un día agitado y el cuerpo en forma natural se prepara para descansar.

  • Meditación So Ham. La meditación es una excelente herramienta para poder bajar las frecuencias cerebrales y dejarlas en nivel alfa, que es la que adopta nuestro cerebro cuando dormimos. Si no tienes experiencia en meditación, te dejo un Audio Aquí para que practiques la meditación So Ham. Consiste en “Mentalizar” el sonido “Soooooo…” cuando inspiramos por la nariz y luego al exhalar también por la nariz, se mentaliza el sonido “Haaaaaammmm….” se pronuncia como “Jaaaaaaaamm”. Baja este audio y escúchalo en la noche al momento de ir a dormir.

Espero que estos consejos sean de utilidad para ayudarte a disminuir tu estrés y ansiedades.

Déjame tus comentarios abajo de este artículo y si tienes consultas o preguntas, no dudes en comunicarte conmigo, estaré encantado de resolver las dudas que puedan surgir en ti.

Carlos Schafer Ramos

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¡ ME SIENTO TERRIBLE…

…se me apreta la “guata”, me dan ganas de vomitar, no sé qué me pasa. Siempre me sucede esto, cuando tengo examen en la U, a veces me tengo que devolver del paradero a la casa, mareada y con la cabeza zumbando de dolor, a acostarme y dormir todo el día”

Es lo que me dijo Bernarda (Se han cambiado los nombres y algunas circunstancias para mantener el anonimato), estudiante de segundo año leyes, cuando llegó por primera vez a mi consulta.

Después de la primera sesión con nuestras técnicas de manejo emocional, sus eventos disminuyeron en intensidad. A la segunda sesión conversamos acerca de lo que le pasaba. También tenía dificultades para relacionarse con su papá. Él es un gerente de una importante empresa en el sur y espera que su hija sea la mejor profesional de Chile. Bernarda sufría cada vez que su papá la venía a visitar al departamento, que él le rentaba en Santiago, mientras sacaba sus estudios. El es muy autoritario y ella no sabía cómo explicarle que no le gustaba leyes, la carrera que sus padres le dijeron que estudiara.

Su papá la quiere mucho, es hija única y siempre se ha preocupado de entregarle lo mejor, sin embargo, cuando él le expresaba lo orgulloso que se sentía de ella viéndola como la abogada número uno de Chile, Bernarda callaba y luego buscaba alguna excusa para retirarse a su pieza a llorar en silencio.

A la tercera sesión, sus eventos eran bastante menos frecuentes, ya había aprendido la forma de regular los episodios que le causaban náuseas y dolor de cabeza. Sin embargo, cuando terminó de comprender que lo que le pasaba era que estaba sufriendo de un estrés crónico, producto de haberse reprimido y relegado para darle en el gusto a sus padres y forzarse a estudiar algo que no le gustaba para nada, recién ahí vio una luz al final del túnel.

Con nuestra terapia descubrió que ella no iba a querer menos a sus papás si confrontaba la realidad. Tampoco ellos tenían por qué despreciarla si les decía la verdad. Por lo tanto se puso a trabajar firme en redescubrir su verdadera vocación y a fortalecer su autoestima hasta eliminar por completo los episodios por los que había venido a consultar.

A la cuarta sesión, me contó que ya había hablado con sus dos papás y que se había sentido súper bien mientras les contaba que si seguía en leyes no iba a ser una buena profesional, porque no era su vocación y también fue capaz de decirles a ellos que no le gustaba para nada cuando su mamá la reprendía por que su pieza no estaba lo suficientemente ordenada y que tampoco le gustaba cuando su papá no la dejaba hablar cuando discutían acerca de su futuro.

Fue la última vez que vino a mi consulta.

Este mes supe que Bernarda se había titulado de Ingeniero Civil Industrial y que ya contaba con un contrato de trabajo en la empresa que ella hizo la práctica de quinto año.

Otra historia de éxito que puedo contar es la de Felipe, Ingeniero Civil Informático Gerente de Producción de una empresa telefónica. Una persona que me conoce le dijo que viniera a mi consulta así que concertamos una cita. Cuando llegó, Felipe tenía los ojos rojos y desviaba la vista sin ser capaz de mirarme de frente. Lo invité a sentarse y le pregunté que por qué venía a verme. Al abrir la boca para explicarme rompió en llantos explosivos sin ser capaz de articular ninguna palabra. En ese mismo instante le pedí que hiciera el ejercicio de la secuencia básica de tapping (la puedes revisar en este video: https://youtu.be/FXsF251zluE ). A la primera ronda de tapping dejó de llorar y cuando completamos la tercera ya estaba más sereno.

Felipe me contó que de la nada empezó a tener crisis de pánico y sensación de que se iba a morir, dándole unas ganas de llorar que no podría resistir. De hecho se lo pasaba llorando todo el día.

Estaba con licencia médica y tomando psicotrópicos para poder calmar y manejar su depresión.

Le pregunté cuales eran las sensaciones que tenía, qué sentimientos le estaban provocando esa angustia y ganas de llorar. Pudimos conformar un listado de sensaciones entre las cuales estaban Sentirse confundido y perdido, Ansioso, Hiperkinesis (De hecho no podía estar tranquilo sentado), angustia, pena, rabia, enojado consigo mismo y otras más.

Con la técnica del tapping fuimos abordando una a una cada una de esas sensaciones y neutralizándolas hasta que sus efectos eran cero. Cuando manejamos la rabia consigo mismo, al momento de hacer la última secuencia cuando ya estaba llegando a cero con la sensación desagradable, empezó a reir a más no poder, terminando de hacer tapping muerto de la risa. Esta es una reacción absolutamente normal en la persona que siente que ha descargado un gran peso y se siente libre emocionalmente hablando.

Al cabo de la tercera sesión, Felipe se sentía tan bien que pudo volver a trabajar y después de la cuarta sesión ya no fue necesario citarlo más.

Ahora Felipe se encuentra en Alemania, cumpliendo un sueño que anhelaba cumplir desde que era adolescente.

Estos son dos ejemplos de lo que hemos podido hacer en ayuda de quienes se sienten atrapados en emociones limitantes y absorbente.

Muchas de estas emociones nacen de traumas y conflictos que se sufren cuando niños o adolescentes y marcan el resto de la vida, hasta que la persona es capaz de enfrentarlo y aprender los recursos necesarios para regularlas y salir adelante, forjándose un nuevo futuro, gozando y disfrutando plenamente de la libertad emocional.

Puedes revisar otros testimonios en el siguiente enlace: “Coaching Emocional”

El Trabajo (Parte II)

DIEZ CONSEJOS PARA CONTROLAR EL ESTRÉS

En mi artículo anterior (El Trabajo Parte I) hablamos acerca de lo estresado que podemos estar cuando nos dejamos llevar por la relajacionvorágine de la actividad laboral y los beneficios que tendría reducir las horas que le dedicamos al trabajo.

Recibí varios comentarios, curiosamente  la mayoría de personas que estaban SIN trabajo. Qué ellos estaban en una condición contraria a la del “Trabajólico” que mencioné en dicho artículo.

Sin embargo, pienso que ambos tipos de personas, los que trabajan y son trabajólicos y aquellos que por alguna razón perdieron su trabajo y se encuentran cesantes, comparten una cosa: El Estrés.

¿Y qué es el Estrés?

Los expertos lo definen como la respuesta que tenemos frente a algún evento que amenaza nuestra integridad.

En la prehistoria, el hombre debía salir a cazar para alimentarse. Al hacerlo enfrentaba varios peligros, entre los cuales estaban el Tigre Dientes de Sable, Los Mamuts y otros.

Nuestro cerebro es una máquina de detectar condiciones de peligro, así que al detectar la amenza de un tigre, el hombre prehistórico se prepara fisiológica y mentalmente para Luchas o Huir y actúa en consecuencia.

Actualmente en la ciudad no tenemos Tigres ni Mamuts, sin embargo, existen múltiples amenzasas que “atentan” contra nuestra existencia: Miedo a perder el trabajo, Miedo a no encontrar trabajo, miedo a no hacerlo bien o que no validen lo que yo hago, etc.

La gran diferencia, en los tiempos modernos, es que podemos tener múltiples amenazas que nos atacan diariamente y cuando sentimos que se rebalsa nuestro cerebro y nos sentimos sin control, aparece el estrés crónico, que nos enferma.

Para que haya estrés, la neurocientífica Sonia Lupien, señala que basta que se cumpla una sola de las siguientes cuatro características de las situaciones que causan estrés:

  1. Es novedoso. Lo que nos está pasando es una situación nueva
  2. Es impredecible. No podemos predecir qué pasará con esta situación o en qué momento aparecerá
  3. Tener sensación de descontrol. Es decir quedamos con la sensación que no controlamos esta situación.
  4. Es una amenaza para la personalidad, como cuando alguien cuestiona nuestra capacidad de desempeñar una determinada tarea.

No hace falta que estén las cuatro, solo una basta para que sintamos estrés. Mientras más de estas características tenga una situación, más estresante se percibe.

¿Qué podemos hacer frente a estas situaciones que se escapan a nuestro control y las experimentamos como amenazantes?

Lo primero es tomar conciencia y reconocer qué es lo que nos provoca el estrés. Lo segundo, es preparar un plan de acción.

Cuando el cerebro percibe una situación de peligro, ordena la liberación de cortizol, que es la hormona del estrés, para liberar energía y permitir enfrentar dicha situación.

Si la situación estresante permanece activa mucho tiempo, se generan efectos nocivos en el organismo, poniéndonos más irritable, más cansados, agotados y con una sensibilidad extrema, que nos hace sobrereaccionar frente a estímulos por muy pequeños que sean.

Existe otras hormonas que inhiben el efecto del cortizol como las endorfinas y la oxitocina. Estas se liberan cuando hacemos ejercicios o cuando nos encontramos en un ambiente relajado y de diversión.

Por esto, además de la recomendación de enfrentar el estrés, reconocerlo y tomar acciones generando un plan B, podemos recomendar algunas de las siguientes actividades:

  1. Meditación: La meditación periódica es una excelente forma de centrarse en uno mismo, relajar las ansiedades y tomar control de las situaciones cotidianas. (Descargar Meditación So Ham de regalo AQUÍ)
  2. Ejercicio Físico. Las actividades como caminata rápida, trote o ir al gimnasio, permite reducir la cantidad de cortizol en la sangre y liberar endorfinas, la hormona del “Bienestar”
  3. Contacto con la Naturaleza. Lo ideal es poder tomarse el tiempo de pasear admirando la naturaleza en toda su maravillosa y magnífica extensión. Nos conecta, nos enraiza y eso nos da mayor seguridad.
  4. Descanso. Debemos asegurar las horas mínimas de sueño que nos permite andar bien
  5. Ejercicios de respiración. Cuando estemos sufriendo ansiedad o sintamos que aparecen emociones de baja frecuencia (como el miedo, bajoneo o depresión), oxigenarnos bien permite volver al control. Abajo encontrarás el enlace para Escuchar o bajar dos de mis Ejercicios de Respiración muy útiles y que enseño en mis terapias: 

    Box-4x4

    Box-Relajacion

     

  6. La Risa. Cuando reímos liberamos oxitocina, la hormona que nos da confianza en nosotros mismo y reduce el miedo social.
  7. Comida saludable, rica en vitaminas A, C, E y Magnesio. Además asegurarse de distribuir y respetar las horas de comida a lo largo del día. No saltarse ninguna y tampoco comer mucho en una sola comida al día.
  8. Pasatiempo. Leer, conversar con un amigo(a), ir al cine, al teatro, realizar manualidades.
  9. Conseguir que el Ambiente Laboral sea armonizado. Buena iluminación, lugar de trabajo ordenado, en lo posible con plantas verdes naturales.
  10. Caricias y masajes. Se ha comprobado científicamente, que las caricias del ser amado provocan suficiente liberación de oxitocina, para disminuir considerablemente la respuesta estresante ante alguna situación determinada. Los masajes de relajación y masoterapeuticos además tiene la ventaja de eliminar contracturas y aliviar dolores musculares, provocados por un estrés excesivo.

 

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Carlos Schafer Ramos
Terapeuta en Biomagnetismo Médico
Discípulo del Dr. Goiz
Coach en Control Emocional
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